9 de enero de 2018

Terminamos la serie documental Wormwood de Morris, el de Fog of War. Está bueno enterarse pero la serie es demasiado larga y repetitiva. Tiene cosas excelentes como el reloj siempre a la misma hora, un símbolo perfecto. Pero en tres capítulos era suficiente

3 de enero de 2018

Hace años, cdo mamá, antes de perderse x completo, fascinada como siempre estuve con lo egipcio, me dejó elegir entre las piezas que tenía, traje a casa esta Nefertiti marrón. Este año cdo realmente vaciamos la casa, me di cuenta de que tenía heridas, partes blancas. Hoy la llevé a una casa de arte en Lomas, donde una vez me puse a discutir sobre Bloomberg, él a favor y yo en contra, y le pregunté al hombre como re pintarla... Me dijo que la patinara. Yo nunca supe cómo se hacía y me dio miedo pero ahí está, mucho mejor..., y a mí me dio una alegría callada haberlo hecho, casi como si pudiera mostrarsela a mamá, mañana.

1 de enero de 2018

Recuerdo los Años Nuevos de mi infancia, campos de luciérnagas en la noche mientras esperábamos yo no sabía qué y tomábamos gaseosas (cosa inusitada, para nosotros era soda, como sigue siendo ahora) y comíamos cosas dulces que yo adoraba y corríamos entre los árboles en Ezeiza con mi hermano. A veces, muy pocas, hacía el calor suficiente como para meterse un poquito en el agua. Recuerdo el aire tibio que me gusta y las carreras entre las ramas. Y recuerdo que un día, por primera vez, quise ver realmente qué significaba el cambio de año y me esforcé por prestar atención a las 12 de la noche, a la que me costaba mucho llegar (no sé qué edad tenía pero era chiquita). Presté atención. Tenía la sensación de que habría algo mágico en el aire, un cambio poderoso, un color diferente. No pasó nada. Así aprendí que ciertas fronteras son un invento humano solamente...

31 de diciembre de 2017

Ok, ayer, en Adrogué, The Greatest Showman, con Hugh Jackman. Empecemos, como siempre, por cuestiones de gusto. Lo repito porque los muy pro canon, los que se dejan impresionar por los "grandes nombres" (pienso más en escritores que en cine en este momento), no creen que el gusto personal importe y yo sí lo creo. Hay autores muy, muy reconocidos que yo veo como grandes autores pero que, a mí, no me gustan nada. No me mueven un pelo, como digo siempre. Autores que no daría nunca en una clase porque me aburren soberanamente por más nombre que tengan. No digo nombres, hoy no, porque eso siempre implica enojos en quienes creen que estar en esa lista garantiza que todos tienen que apreciarlos... Yo creo en el gusto así que ahí va el gusto primero: yo disfruto enormemente de los musicales, me gustan casi siempre (no es 100 por ciento, no. Para dar un ejemplo cercano que muchos apreciaron y yo no, La La Land, me pareció horrible pero no es lo que suele pasar...). Me gusta la irrealidad que los rodea, ese ponerse a cantar en medio de un diálogo me fascina, me gustan hasta las lágrimas las escenas con música y mucha coreografía y mucho ritmo y color en las que todo está planificado pero de alguna forma parece casi espontáneo, y no. Las escenas en las que el cuerpo dice todo (más que las palabras pero las palabras, las letras de las canciones, ayuda). Y me gustan el triple si hay algo social, algo relacionado con mis intereses personales. Así que The Greatest Showman, con su constante mención de la mirada de asco al diferente, al que es negro o enano, o "feo" según estándares reconocidos, o raro..., me fascinó. Del otro lado, claro, está la típica historia del American dream, del que viene de abajo y se empecina y sale adelante y se vuelve, antes que ninguna otra cosa, rico y la típica reivindicación de la familia nuclear y la familia de amigos y los problemas de las clases que suben hacia una cierta aristocracia y descubren que la aristocracia nunca va a aceptarlos... Todo eso, tan estadounidense no es ni original ni nuevo ni nada de eso. Pero el resto bastó para que pasara exactamente el rato que quería pasar en un día como ayer, al final de un año de mierda. Ah..., actuaciones. ¡¡Qué genio es Jackman!! ¡¡Qué completamente distinto está de lo que es en Wolverine, digamos, la última que vi!! Y Zac Efron..., estupendo. Los bailes, fascinantes: esa desprolijidad absolutamente controlada me dejó sin aliento. Si tienen ese gusto, vayan. Si no, olvídenlo. El gusto importa.
Ayer, en una reunión de amigos que me hizo bien, todos dijimos por qué deseo brindabamos. Yo brinde x un poco de respeto al lenguaje... Que reparación sea la vez curación, cariño, abrazo, no robo. Que sinceramiento tema relación con la verdad no con la mentira. Que alegría vuelva a ser mi palabra preferida y no un globo amarillo con dientes de depredador...

29 de diciembre de 2017

Libros del año, incluyendo antologías:








Aviso: yo no soy de las que ponen fotos a todo... O sea, esto es un balance personal poco interesante y largo... Pido disculpas de entrada.

En lo personal: hoy entró mi trámite de jubilación de todo lo que tengo en docencia (bastante) en la ANSES. Eso me cambia todo, seguramente porque no me jubilo feliz. Si hubiera podido, habría seguido lo más posible pero frente a este deseo de reventarnos en todo, lo más lógico era intentarlo cuanto antes y mi "cuanto antes" era en agosto del 17. O sea que..., este fue un fin de año completamente diferente... En general, a mí me gusta que terminen las clases porque, aunque me gusta muchísimo dar clase, eso significa verano, malla, agua, calor, todo lo bueno y que me pongo a escribir una novela y a leer más y a no tener horarios y a olvidar qué día de la semana es y todo eso es maravilloso para mí. Ni hablemos de los viajes, que para mí son importantes, sobre todo si voy a lugares que nunca vi antes. Pero este año todo tiene un perfume a final porque no creo (salvo hechos fuera de mi alcance, que no creo que sean buenos si suceden...) que llegue a terminar el año que viene, o sea que es o podría ser la última vez que termino un año completo. Eso no me gusta..., no me gusta nada. Es más: estoy tratando de buscar maneras de seguir dando clase cuando lo de siempre termine... ¿Será por eso que todo me cuesta más? ¿Que no siento la alegría de siempre? ¿Que hasta ahora me senté poco a escribir? Sí, supongo que sí. Y para peor, las fiestas: históricamente, o me iba de vacaciones el 20 de diciembre con mis viejos y entonces, no tenían importancia ninguna, algún regalito en Año Nuevo, en un campamento en el Sur o en un hotel de Brasil, o festejábamos Año Nuevo solamente o, después del 81, yo iba a casa de Odi en Navidad y él venía a casa en Año Nuevo. Resultado: la carga para mí está en Año Nuevo... Pasar Navidad sola no me molesta, fue "lo normal" durante toda la infancia. Pero este año es al revés: no nos vamos por ahora, pasé una Navidad hermosa con mis hijos, los tres juntos con amigos que no tenían adónde ir... En Año Nuevo, no tenemos planes por ahora. No estoy segura de que eso me guste.

23 de diciembre de 2017

Ayer, en Adrogue, The Disaster Artist, de James Franco. La comparación que surge enseguida es con Ed Wood de Tim Burton. Hay una cuestión de gustos con respecto al tono. Esta es grotesca, la de Burton, cariñosa, sentimental. Me gustó más la de Burton. Lo grotesco no termina de gustarme. Pero Franco es un genio y el drama de quienes quien ser artistas y no tienen talento siempre me parece terriblemente doloroso. Al lado, en paralelo, esta el asunto dinero... Creo que eso debería tener todavía más importancia de la que tiene. La disfrute y a la parábola también... La fama x lo malo... Una más. Una frase demoledora, sobre todo en EEUU: No porque sea tu sueño y lo quieras, va a pasar..., a menos que tengas dinero, claro está.

20 de diciembre de 2017

Hace un momento, justo cuando se iba el sol, el aire de mi casa se llenó de golondrinas. No sé si es este año horrible pero yo no las había visto y siempre me hacen perder el aliento... Ahí estaban, todas juntas, cazando en arcos fabulosos en el aire. Dibujaban el mundo. Después, vinieron las noticias de Luján. No llegué a darles las gracias.
Hoy fue un día complicado y confuso. Me fui a un desayuno de una editorial (que en realidad era ayer y al que ayer no podía ir porque supuestamente íbamos a tomar examen) y todo fue tan súbito que me quedó en la cabeza que era en la editorial y cuando llegué, a tiempo como siempre, era en la otra punta de Buenos Aires, bien al Norte, en lugares que no conozco mucho. Vistas las circunstancias, decidí no ir así que me pasé las horas hasta mi siguiente cita (con el abogado de la jubilación, sí, cosa que me cuesta mucho porque la única razón para hacerlo es que aunque no tengo ganas de irme, sí tengo los años y hay cuestiones de defensa propia) caminando y viendo regalos y tratando de cumplir con notas que hay que anotar hasta fin de año. En algún momento, en un lugar al que nunca entré y al que no creo que vuelva, entré en un restorancito de la recova del Bajo entre Corrientes y Lavalle a comer. Comí con el libro abierto (mi policial islandés, el que estoy leyendo para comentar, muy interesante) y cuando pedi la cuenta, en la mesa de al lado, se levanta una mujer de mi edad, tal vez un poco menos, se me acerca y pregunta:
--¿Usted es Averbach?
Totalmente sorprendida digo:
--Bueno.., sí.
Y entonces, me felicitó porque me leía, me dijo que había comentado un libro mío y que me leía siempre y me dijo (justo eso):
--La complejidad de lo que escribe..., es tan... bueno.
Le dije que me habían dicho que escribía demasiado difícil pero que yo no hacía caso. Dijo:
--No haga.
Le di las gracias. Me había arreglado el día. Se lo dije, creo. Soy tímida para esas cosas.

19 de diciembre de 2017

Ayer, una amiga y yo tomamos examen y después de comer algo, nos fuimos al Congreso. Era un día hermoso. Hace cuatro años (para usar uno de mis números favoritos), yo habría sentido esa ferocidad dulce que siento en las marchas, ese estar viva. Lo sentí al principio. Con fuerza. Vimos pasar las columnas grandes que venían x Rivadavia. Aplaudimos cdo pasó Tomada. Charlamos. Yo me mantenía en comunicación con las chicas, que estaban más atrás. Después, vimos corridas. Por Paraná empezó a pasar hacia Mitre la Cámpora. Nos fuimos con ella. Dos o tres sentían miedo y al final decidimos seguir a Corrientes. Pero la ciudad entera estaba tomada. En Corrientes, tomamos cerveza (ellos) y soda (yo) y miramos la tele. Después apareció Gendarmería. Salimos a la vereda. La gente les gritaba asesinos. Aplaudí con otros. Eran muchos y tenían perros. Recordé el odio a los perros en la literatura sobre esclavitud. Después me fui a casa. Estaba totalmente agotada. En mi barrio no hubo cambios cacerolazo pero supe que sí en la plaza. Y ahí vino otra vez la alegría feroz, la sensación de que para ellos, los que viven de la miseria de otros, eso también es una derrota. No había dormido nada. Dormí 10 horas. Me desperté cdo la aprobaban.

18 de diciembre de 2017

De nuevo, cuando el poema es nuevo tiene errores. Le falta camino, trabajo. Pero hoy es hoy y por eso, lo pongo.

Las plazas de diciembre

Hoy hay una línea
que corre
entre los senderos
y los árboles
como una mecha de pólvora
encendida.
De un lado,
el hambre y la furia
(porque las dos
van juntas).
Del otro,
ojos que miran hacia dentro
o, cuando se atreven al afuera, solo
hacia los espejos,
que dicen siempre yo y siempre dicen plata.
De uno,
hay un vacío
blanco y serio,
un desierto sin manos
ni ventanas;
una llanura
de billetes quemados,
de monedas blancas.

Hoy, las calles se abren
en sangre
y gritos
y balas.
Después, la mentira,
claro. La cámara.
La imagen
retocada.
Pero yo estuve ahí,
yo vi
la línea.
La vimos muchos.
La mentira
no la tapa,
no del todo.
Ahí está la plaza:
de un lado,
las calles
abiertas,
pobladas de voces,
de palabras;
del otro,
el fuego, el cemento,
la indiferencia,
el dinero que late
en el centro,
como una boca
hambrienta.

17 de diciembre de 2017

Bueno, ayer el cable, claro, vimos Rogue One, una historia de Star Wars. Con esa serie me pasa como con ciertos humoristas muy sacralizados que a mí nunca me gustaron ni me dijeron absolutamente nada...: lo lamento, nunca me gustó. Nunca me enganché, no me interesa. Cuando vi las primeras tres que salieron (4, 5, y 6, digo, las que son como cine de culto), no me movieron un pelo. Todo era muy pero muy infantil y al mismo tiempo pomposo. Yo amo las historias de los dibujos animados, voy a verlas pero esto no... La única que toleré algo es la 6ta pero creo que porque le vi mucho de western en algunos tramos. Nada me gustaba salvo el churro de Harrison Ford... y no como actor. Nunca me enganché ni con la historia, ni con la cuestión místico-religiosa de la Fuerza ni con los efectos especiales. Por otra parte, salvo excepciones, la ciencia ficción no es lo mío. No, Rogue One no me gustó pero fue mejor que las que vi antes. Por lo menos era menos el elegido y más el grupo, como me dijo mi hijo, y era una única historia y no doscientas mal relacionadas (cosa que yo sentía con las demás). Y el final infeliz..., bueno, tenía sentido...

16 de diciembre de 2017

Ayer, como no prendió la serie que intentamos (no me gustó nada The Sinner), vimos Jim and Andy, el documental sobre la filmación de la vida del cómico Andy Kaufman con Jim Carrey. Me impresionó, cierto: Una locura completa lo que le pasó a Carrey, ese no poder salir del personaje... Ahora..., no, digamos que no es lo mío ni la locura, ni el personaje de la Andy Kaufman y entiendo profundamente la desesperación de Milos Forman (que no me simpatiza mucho aunque lo admiro como director). Lo que me impresionó fue la profunda reflexión de Carrey, el cambio físico que era capaz de llevar a cabo con los personajes (se ve con los cortes), su... inmensa tristeza. Recuerdo las tres películas en las que realmente lo amé (son pocas y nada parecido a La máscara, ni Tonto, retonto etc): The Truman Show, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y The Majestic... El otro extremo que Andy Kaufman.
Gracias, Alejandra Rogante, por el comentario de "Hablar sola" en Calibroscopio Diciembre.
En todas partes, la poesía Por Alejandra Rogante
Con el pequeño libro entre las manos, me maravillo y subrayo: “a mí me llama el mundo. Los poemas que me asaltan vienen desde ese mundo que gira fuera de mí y fuera de los libros. Son políticos porque no quieren ser solamente lenguaje. Son emoción porque, para mí, la política y la emoción van juntas, se dan al mismo tiempo. Como una piedra que golpea un charco, la ...
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Ayer, Good Time, cine indie. Una película a la Cassavetes, profundamente trágica y terrible, en un Nueva York nada turístico que empieza con una imagen de la ciudad frente al abismo y termina, o casi, con una toma que convierte a los hombres en ratas en un laberinto. La sufri y me pareció excelente.

13 de diciembre de 2017

En realidad quería sacar una foto pero sin anteojos me hago lio. E esta es la historia. Cdo yo empecé a venir a Capital a los 17, 18, ya había en esa esquina de Garay y Perú un vivero y una diminuta araucaria plantada. Cdo paso la saludo. No puedo subir el video pero bueno...



Ayer, como no prendió la serie que intentamos (no me gustó nada The Sinner), vimos Jim and Andy, el documental sobre la filmación de la vida del cómico Andy Kaufman con Jim Carrey. Me impresionó, cierto: Una locura completa lo que le pasó a Carrey, ese no poder salir del personaje... Ahora..., no, digamos que no es lo mío ni la locura, ni el personaje de la Andy Kaufman y entiendo profundamente la desesperación de Milos Forman (que no me simpatiza mucho aunque lo admiro como director). Lo que me impresionó fue la profunda reflexión de Carrey, el cambio físico que era capaz de llevar a cabo con los personajes (se ve con los cortes), su... inmensa tristeza. Recuerdo las tres películas en las que realmente lo amé (son pocas y nada parecido a La máscara, ni Tonto, retonto etc): The Truman Show, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y The Majestic... El otro extremo que Andy Kaufman.

11 de diciembre de 2017

Terminamos una de esas "series limitadas", como las llaman ahora (nosotros las llamábamos "miniseries"). Se llama Godless y algo dije de ella antes. Me gustó enormemente pero hay que tener en cuenta el gusto, claro, como siempre: yo soy fanática del western contemporáneo posterior a 1960, no el clásico, ese solamente en algunos pocos casos. O sea..., como les pasa a otros con el terror o con las bélicas (dos géneros que yo no quiero ver y que veo en contadísimas excepciones), si la cosa es buena y pertenece al western, a mí me va a entusiasmar sin duda alguna.
No sé cómo se las arregla esa historia para meter en 7 capítulos solamente gran parte de los temas y tópicos del western: los lugares, desde el pueblito de madera con iglesia y cementerio hasta la casa aislada y las praderas abiertas, desde el río hasta los desfiladeros y el desierto hasta el duelo, la partida, la banda de bandidos cruentos, los trenes, las diligencias, las armas, la ganadería, los saloons y los burdeles, el pianista, el bar, el whisky, los bellos, adorados (para mí) caballos, el maestro y el discípulo, las tribus indias de las Grandes Praderas y los negros con sus asentamientos, y por supuesto..., la plata y el oro y la ley. En este western, hay mucha historia: aparecen desde la Guerra Civil (que ya está en los clásicos como punto de partida) hasta el Tren Subterráneo que sacaba esclavos fugitivos del Sur Estadounidense y los Buffalo Soldiers negros. El hecho de que el pueblito principal se llame La Belle y esté habitado en un 80 por ciento por mujeres..., me fascinó. Los personajes femeninos no serán los principales pero son excelentes y la aparición del arte y cierto tipo de amor (no espoileo, en lo posible), impecable. Buenas actuaciones. El malo, Jeff Daniels, increíble y en el fondo es un personaje profundísimo. El final, en cuanto a él, de lo mejor. Un único error: no me gustó que se condenara así, sin esperanza a cierto amor interracial y que los negros fueran, como en el western clásico los amerindios, las víctimas... Pero fuera de eso, realmente maravillosa serie. La presentación, inolvidable.
Ayer, "La batalla de los sexos". La verdad es que la vimos muy incómodos, xq solamente la daban en un cine diminuto y estábamos demasiado cerca. Pero me pareció muy buena. El problema del machismo y del prejuicio, de la homofobia, con buenos diálogos, ritmo, Emma Stone excelente, Steve Carrel menos. La pasé muy bien. Me quedo con la maravillosa Little Miss Sunshine pero esta también es mi estilo de comedia.

6 de diciembre de 2017

Después de Trapani, íbamos a Agrigento, a ver los templos griegos, sobre todo (ni siquiera entramos a esa ciudad, nos quedamos en una casa de las afueras, cerca del parque al que no podíamos llegar, era increíble, algo así como Alicia y el jardín de la reina). Pero en el camino íbamos a ver dos cosas: las salinas de Trapani y Marsala. Las salinas, nos las perdimos o casi (apenas unas fotos desde la ruta, sin parar), la "tra non molto" no nos llevó bien, no supimos cómo buscarlo..., seguimos de largo. Pero Marsala fue hermoso. Mientras T se quedaba en el auto (no se sentía bien), estacionamos cerca del mar y caminamos hasta la parte antigua. Y es una ciudad increíble: hay un mercado con arco de entrada, una especie de plaza cerrada con dos árboles mágicos y una fuente en un cuadrado con piso de mármol y las calles..., las calles tienen piso de mármol. Las cúpulas tocan el cielo en todas partes. Hay algo..., detenido y al mismo tiempo fluido en el aire. Esa parte de la ciudad, sobre todo la fuente y los árboles parece un lugar con un carácter indefinible y sin embargo decidido... Blanco, sin duda. Claro. Fue un ratito pero yo no me olvido. Del vino, no digo nada: no lo probamos y seguramente, como siempre que tomo bebida alcohólica, lo que para otros es "dulce" para mí es demasiado amargo... O sea, dudo que me gustara. Ah, el cine, lejos, frente al barrio, me impresionó la soledad del lugar y ese tono a Cinema Paradiso, a cine de pueblo...


Rumbo a la Feria de Frankfurt

Literatura juvenil: dos libros argentinos, premiados en Alemania

"Los que volvieron", de Márgara Averbach, y "Matilde", de Carola Mártinez Arroyo, ingresaron al catálogo White Ravens.   

Literatura juvenil: dos libros argentinos, premiados en Alemania
Averbach. Entre otros reconocimientos, recibió el Diploma al Mérito Konex en 2014.

Se trata de uno de los reconocimientos más importante en el género de la literatura infanto-juvenil. Dos autoras que publicaron en Argentina fueron incluidas en el catálogo White Ravens que cada año elabora la International Youth Library, con sede en Munich, Alemania. Se trata de Márgara Averbach (Buenos Aires, 1957) y Carola Martínez Arroyo, nacida en Santiago de Chile.
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Ese catálago distingue títulos del género juvenil publicados el año anterior por su prosa, temática y diseño. Los autores reconocidos en esta edición serán presentados el 12 de octubre en la Feria del Libro de Frankfurt. A Averbach se la premió por Los que volvieron, publicado por Sudamericana. Martínez Arroyo, por su parte, fue reconocida por Matilde, que llegó a las librerías bajo el sello Norma.

Literatura juvenil: dos libros argentinos, premiados en Alemania
Carola Martínez, autora de literatura juvenil
Ese reconocimiento, en rigor, cada año se otorga a 200 títulos. Se evalúan obras de 56 países y publicadas en más de 30 lenguas. En la nueva edición también ingresaron al catálogo global White Ravens seis obras presentadas en España, tres en México, tres en Colombia, además de un libro de Chile y otro de Venezuela.
Los que volvieron cuenta la historia de un grupo de alumnos de una escuela santafesina que lleva adelante una investigación sobre dos NN enterrados en el cementerio local y descubren hechos dramáticos ocurridos durante la última dictadura. Matilde, por su parte, relata el devenir de una niña que espera el regreso de su papá, sin entender qué sucede, mientras gobierna el régimen militar en Chile. Dos historias para chicos sobre las dictaduras latinoamericanas.