25 de septiembre de 2018

Ayer de noche, no me podía dormir (hay cuestiones de trámites que me tienen mal y para mí los trámites son torturantes y sé, sé, que no voy a tener nunca todos los papeles que hacen falta..., soy realmente trámite fóbica y cuando termino alguno siempre me siento una heroína impresionante) y me miré una película entera, lo que necesitaba, una comedieta chiquita e intimista..., People Like Us... Sobre el reencuentro entre una hermana y un hermano del mismo padre, uno de tantos hombres con dos familias, después de la muerte del padre... Tema conocido, tratamiento más o menos conocido pero Chris Pine trabaja tan bien, tan bien, y lo mismo Michelle Pfiffer..., que da gusto verla. La seguridad de que va a terminar bien (por el género) ayuda mucho, o me ayudó a mí. Realmente la pasé bien.

22 de septiembre de 2018

Ayer y hoy miré una película por el cable. China. Con Jet Li, hablada en chino. Se llama, en inglés, Flying Swords in the Dragon's Door o algo así. Me fascinan esas películas porque lo que queda en claro son algunas cosas que tienen muchísimo que ver con la cultura que yo desconozco por completo.
1. No se entiende nada. Para mí, la narración es confusa, no es fluida, no es..., claro, occidental, nunca sé exactamente qué está pasando y lo que parecía claro al principio se va complicando cada vez más con más y más personajes y lugares y montaje y yo, salvo la línea muy general, suelo no saber qué diablos está pasando.
2. Al mismo tiempo hay una mezcla de magia y poderes y realismo y artes marciales y espadas y cuchillos que vuelan, hilos que parten en dos, flechas que parten otras flechas en el aire que es realmente muy pero muy divertida y bueno, no hay algo semejante a sacarle semejante jugo a la combinación cámara lenta-cámara rápida.
3. Hay un manejo de escenas de mucha acción y violencia, combinadas con otras de diálogo reflexivo que hace pensar, hasta cierto punto, en mi género preferido, el western, pero acá la mezcla es más... mezcla que en EEUU: digo, en medio de una batalla sangrienta, no sé cómo, hay un largo diálogo en el que dos se confiesan amor y todo se detiene alrededor de ellos (en el western seguiría habiendo muertes en el fondo).
4. La mujer. Eso es hermoso y lo primero que me atrajo de este tipo de película de aventuras, no pasa para nada en Japón. Las mujeres son guerreras. Y excelentes. No son protagonistas del todo pero están a la par de los guerreros hombres y sobre todo, a diferencia de Occidente donde, por ejemplo, en James Bond, es más común que una mujer pelee con otra, acá todo el tiempo las mujeres se pelean con hombres a los golpes, espada de por medio, etc. Me encantan todas ellas. Hasta las malas.
5. Hay mucho de maniqueo en cuanto a malo - bueno (western de nuevo) y eso es raro para mí en una cultura donde en el blanco hay negro y viceversa pero es así.
6. La estética, las tomas, las masas que se mueven, los paisajes falsos o verdaderos, las largas tomas de travelling, y los objetos, los objetos... qué inmensa belleza. Yo quiero a la filmación de una de esas cosas y quedarme con un cuenquito, un pedacito de mampara o biombo, un mango de espada...
Por eso las miro. No les creo nada..., siempre terminan mal (y yo odio que ese tipo de película termine mal) pero me fascinan.


Jueves y viernes los pasé en Mendoza (donde todo me hablaba de Lili Bodoc, de lo que vimos ella y yo la última vez que fuimos juntas a la Vendimia y de la vez que fuimos juntas a una Jornada de Literatura Fantástica), dando un curso de introducción a la traducción de poesía en la Universidad. Volver a dar clase, una clase larga (8 horas), frente a muchos, después de dos meses y medio por lo menos, fue hermoso a pesar de que por supuesto, estoy con gripe y tenía terror de que no me alcanzara la voz. No tengo fotos por ahora..., yo no saqué más que esta que pongo abajo, cuando lleguen, las pongo por acá. Pero quiero agradecer la atención intensa y maravillosa de los y las que vinieron, el trato y la charla y los transportes de las organizadoras, Marcela, Guillermina, Gloria y todos los chicos que ayudaron, las pausas cálidas, el clima perfecto para mí, primavera pura y aire tibio, blando, bueno, ese momento sostenido justo al comienzo de lo bueno, al comienzo del verano... Volví agotada pero bien. Y durante dos días, lo juro, no pensé en el país. No miré un diario. Suele pasarme. Ahora me meto de nuevo, por supuesto...

13 de septiembre de 2018


Este septiembre

Todos los septiembres,
vuelve
el verde.
Hoy lo veo
venir,
en cada esquina,
como siempre.
Vuelve
a pesar de nosotros,
a pesar del veneno,
vuelve
feroz
como la vida.
Y en este septiembre
destrozado de rabia,
me cuesta
sentir las alas,
la esperanza.



11 de septiembre de 2018

Ah, me había olvidado: The Deuce. Una de esas series espectaculares de HBO (digo, para mí, de nuevo: hay gustos), como Treme, por ejemplo: series con muchos personajes, que tratan de mostrar un barrio, una época, una sociedad específica. Series sin efectos especiales, con bastante diálogo y, para ser yanquis, bastante lentas (aunque nunca al estilo, para mí muy poco tolerable, de cierto intelectualismo francés, que lo hace con todo derecho pero no es lo mío). Impresionante en todo sentido. La primera temporada la dieron el año pasado y ahora, el domingo pasado, empezó la segunda. James Franco es cada vez más mi héroe porque además busca guiones fascinantes para hacer (acá es dos hermanos gemelos) y de Maggie Gyllenhaal, ¿qué voy a decir? Excelente, como siempre. Si tienen HBO, si saben cómo hacer para conseguirla, es una maravilla. Por supuesto: si les gustan ese tipo de series, esta sobre el comienzo del cine porno en Nueva York y la vida de las prostitutas en las calles.
Empecemos por decir (pero no para abrir el debate, no me interesa eso) que yo soy anti Sarmiento así que esta fecha no la siento por la razón x la que la eligieron. Pero sí como día del maestro y de la maestra, del docente. Desde el costado de alguien que fue siempre traga x miedo (el placer era solo para las materias que yo amaba, nunca para el estudio en abstracto y recuerdo que descubrí lo que me gustaba y lo que odiaba en segundo grado, o sea, lo supe siempre)
, de alguien que sufrió una terrible soledad y mucho bullying (cosa que en ese tiempo para empeorar las cosas no tenía nombre), los maestros y profesores que quise (los únicos de los que recuerdo los nombres) son los que transmitían amor x lo que enseñaban, creían en un clima de tranquilidad y no de miedo y me convencían de que yo valía algo. Una maestra de quinto y sexto grado, de humanidades, una profesora inolvidable de historia, otra de la misma materia y una, sí, una de matemática. Y en el último año, un profe de biología o higiene que nunca voy a olvidar. Gracias a ellos por abrirme a espacios que desconocía... Y por decirme, cdo yo pensaba que no valía nada, que en algunos sentidos lo estaba haciendo lo mejor que podía. Que había futuro.

8 de septiembre de 2018

https://www.facebook.com/revistadesconocida/?hc_ref=ARTymx7hAzYlrwZf8EqEomRIV485PImdc5d_34qoW9Ri90aAxYZVWv44He8mLL484BA&fref=nf


Fuimos al Cosmos UBA a ver Crimen en El Cairo. El mundo que pinta en El Cairo anterior a la primavera árabe me pareció fascinante, el nivel de corrupción, las calles de todos los tipos de barrios de una ciudad que parece un mundo, todo perfectamente bien pintado por la cámara que de a ratos, se vuelve muy subjetiva. El nivel de violencia, claro. Las autoridades totales como la policía convertidas en corrupción absoluta... Todo eso me gustó. La película hace un paralelo entre esa corrupción, esa falta de esperanza, ese valor dinero al frente de todo, con el gobierno de Mubarak. Del otro lado, hay furia, protesta, rebelión, cada vez más abiertas..., las tres, cada vez más en las calles. En ese nivel, la película vale la pena. No me gustó en cambio todo lo que tiene que ver con el caso policial, que para mí (occidental y muy, muy consumidora de policiales) era previsible y esperable.


El punto extra fue la sala: diminuta, una especie de minicine de una casa grande, digamos... Pero vimos, vimos bien y a diferencia del horrible cine Premier, en este, por lo menos cobran lo que dan, o sea poquísimo, a mí, jubilada, 20 pesos, a los demás 40. Hay que apoyar este tipo de lugares. De pronto, recordé los tiempos en que iba a ver películas del comunismo con mis viejos, rusas, polacas, y demás. Nunca me voy a olvidar del Hamlet ruso que para mí es bellisimo.

7 de septiembre de 2018

Cada vez lo veo con mayor claridad:
1- Defender el sálvese quien pueda y el individualismo. (De ahí viene toda una parte, tal vez todo en general, desde la guerra cultural a los que dicen que los de abajo no trabajan y por eso no comen, o que hay que creer en la meritocracia)
2- A partir de 1, cualquier cosa colectiva es sospechosa, cualquier intento de construir de a muchos y con solidaridad..., cualquier partido político que hable de "la Patria es el otro" o lo diga de cualquier otra manera. Y se los persigue. A todos con toda la fuerza.


O sea, la cuestión es el darwinismo social, y de ahí viene la política económica: hay dinero solamente para el dinero (como dije antes en un poema). Para todo lo demás, palos

6 de septiembre de 2018

Como ya terminé la primera temporada, que es la que está directamente relacionada con la novela de Atwood, ahí va lo que puedo decir de The Handmaid's Tale, El cuento de la criada, en una traducción que no me gusta pero que vi en las librerías. Me impresionó muchísimo. Está muy, muy bien hecha. El vestuario, las tomas, los primeros planos, las cámaras lentas, todo tiene que ver con el espanto, el horror y la "muerte en vida" de vivir en una institución total (o sea, parte de lo que explicaba yo en clase --estoy empezando a extrañar mucho eso--, instituciones que quieren reformatear a las personas que entran en ellas desde afuera, cárcel, iglesias, escuela, universidad, y hay más). La de esta serie quiere hacer de las mujeres esclavas reproductoras y para eso necesitan "domarlas" y acabar toda resistencia en ellas. Toda la vida está pautada y bien controlada. Eso es lo que se ve con mucha claridad. Las actuaciones me parecen maravillosas y hubo algo de discusión al respecto pero la protagonista, June, y la mujer del amo Fred (porque es "amo" en el sentido de amo-esclavo, sin duda) me parecen las mejores pero también la tía..., con ese horror de torturadora amable.
Ahora: una de las cosas que más me conmovieron y me la hicieron "tolerable" (no aguanto mucho este tipo de cosa a nivel audiovisual, la verdad...) fue la forma en que el guión combina momentos de humillación y sufrimiento y muerte en vida insoportables con otros momentos de resistencia luminosa (con decir "NO" porque ya no se puede decir SI, como pretende la institución total). Esos momentos me hacían aguantar el resto. No eran mucho pero estaban muy estratégicamente colocados y planificados.
La novela (que yo había leído) termina con final abierto y ese es el final de la primera temporada. De ahora en más, veremos...

4 de septiembre de 2018

Ah, anoche vi una peliculita que como cine no valía gran cosa pero el guión era muy bueno (dentro del género "película de juicio", tan estadounidense) y lo que contaba, muy interesante. Se llamaba Marshall y es sobre Thurgood Marshall, el primer negro que llegó a la Corte Suprema de los EEUU pero en sus primeros días, cuando era abogado de la National Association for the Advancemente of Colored People. Realmente divertida, y con apuntes sobre el judaísmo además de la negritud en los EEUU. Y el racismo, por supuesto.

Resumen de un gobierno

No hay dinero.
No, en este invierno,
no hay dinero
para el abrigo.
No hubo dinero para el espacio
en el verano.
No hay dinero para los chicos.
No hay dinero
para el silencio de las mañanas.
No hay dinero
para el lenguaje,
para la rabia,
para el hambre.
No hay dinero para los ríos
y los árboles,
para los mares.
Para la Tierra
no hay dinero.
No hay dinero
para el vidrio de esta ventana,
para arreglar esta puerta.
Para el dolor,
no hay dinero,
para el abrazo,
para las escuelas.
En este mundo de dientes
y mentiras y secretos,
no hay dinero
más que para el dinero.


3 de septiembre de 2018

No hay dinero para la salud, no hay dinero para la alegría, no hay dinero para la comida ni para el tiempo de mirar los verdes de la primavera, no hay dinero para la paz ni para la escuela. No hay dinero para los chicos, las chicas, los ríos, las llanuras, no hay dinero para los libros. No hay 
dinero excepto para el dinero.
Ayer, justo antes del almuerzo del cumple de Odi (tengo fotos pero hay demasiada gente para preguntarle si puedo poner la foto, así que será sin eso), vino Dante, mi hijo mayor y estuvimos un rato juntos con él y con su mujer, Fernanda. Y tuve una sensación tibia, bella, que necesito mucho. Así como la tradición de mi familia: mi vieja nos leía libros enteros en el auto cuando salíamos de vacaciones (por eso, a mí, que odiaba tanto el frío, cuando íbamos de campamento a los lagos del Sur, me gustaba tanto más el viaje que la llegaba y la estadía, en la que odiaba las noches congeladas y ansiaba desesperadamente un hotel). Más tarde, cuando salimos nosotros en auto (no fuimos tan lejos con Odi y los chicos pero sí bastante, la verdad), yo les leí a los chicos y ahora les sigo leyendo a Odi en el auto, hay un libro siempre ahí para eso y está el diario. Dante y Fer leen en voz alta cuando viajan juntos y ayer me enteré de que también leen artículos de diario, por ejemplo a Verbitsky, porque yo había empezado a leerlo en el viaje de ida a Ezeiza y Odi y yo y Dante lo terminamos en la voz de Fer cuando ellos llegaron. Me hace bien que esas costumbres maravillosas se transmitan y sigan adelante, y van tres generaciones, si no cuento mal.

2 de septiembre de 2018

Va la segunda: The Code, en Netflix. Últimamente, no al hilo pero sí bastante cerca una de otra vimos tres series australianas... Y el ritmo, la luz, el clima, los planteos son tan opuestos como pueden ser a las series nórdicas como Sorjensen, digamos, la última que vimos. Me gusta mucho más lo de Australia aunque sí disfruto de las nórdicas... Me gusta todo eso: el rimo (más rápido, más emocionante, más difícil de dejar), la luz (fuerte, abierta, menos invernal y más dulce, aunque también cruel); el clima, claro..., desde ya. Y los planteos: muy, muy políticos (bueno Sorjensen también pero de otra forma), muy llenos de comentarios duros sobre nuestra realidad, muy coherentes (aunque una pueda estar en desacuerdo).
Esta última fue The Code, El código..., de nuevo en ese lugar extraño, Camberra, y con una pata en el gobierno y sus servicios secretos, etc. La forma en que se relatan los horrores del poder, los ocultamientos, los abusos, las torturas, el "todo vale" tanto de los de arriba como de los criminales de cualquier tipo, es fabulosa. Las actuaciones, de todos menos una actriz (no la nombro porque no me acuerdo el nombre pero es realmente mala), excelentes (salvo un cambio final en la segunda temporada que me hizo mucho ruido y creo que es culpa del director). La puesta en escena también. Y de nuevo, las relaciones internacionales de Australia: con Papúa Occidental, con China, con EEUU, con Indonesia, con países que uno no suele oír nombrar. Y los problemas ambientales, que les interesan siempre... Claro que en ciertos debates, como el de la segunda temporada, entre la lucha pacífica o armada por la justicia pueden parecerme un tanto simplistas pero los personajes, en cambio son tan ricos, tan profundos, tan difíciles de separar entre "buenos" y "malos" (excepto el último malo, claro y los dos buenos, que son los protagonistas pero eso lo entiendo) que vale la pena verla. Me divertí enormemente... La recomiendo. Tanto a esta como a Secret City.
En estos días terminamos dos series. Una en HBO y una en Netflix. Así que por ahora, va la de HBO, Sharp Objects, Objetos cortantes. A ver: lo mío NO es, como ya dije, la cuestión psicológica y de clase más o menos alta y esto es eso. Pero sucede en el Sur estadounidense que es un lugar altamente marcado por el espanto, el horror y la locura. Yo había leído la novela de Gillian Flynn pero leo tanto que no la recordaba mucho, apenas ideas generales. Ni siquiera recordaba "quién había sido" el culpable (porque es un policial psicológico). Me resultó hermosa en cuanto a las actuaciones (Amy Adams está increíble, realmente inolvidable, y los demás también), la puesta en escena, el manejo de ciertos símbolos como los criaderos de cerdos y la casa y la maqueta de la casa, y la fui siguiendo con mucho interés (gracias a mi falta de memoria). No es algo inolvidable para mí pero sí muy interesante. La necesidad de este tipo de series de terminar con una última vuelta de tuerca... bue..., no es que hiciera falta realmente pero como vuelta de tuerca está bien hecha y es..., bueno, lógica y eso es lo que importa.

1 de septiembre de 2018

Cine de viernes: nada nos interesaba tanto como Sweet Country así que finalmente, después de pensarlo varias veces, fuimos a ver The party (contra la opinión de los críticos de Página 12, por supuesto, pero eso ya lo comenté cientos de veces). Es de Sally Potter, la de Orlando... La película está en blanco y negro, y es bien de cámara, con grandes actores ingleses, esas caras que conozco desde siempre, cuyos nombres (por supuesto, como casi todos los nombres) no recuerdo excepto el de Cillian Murphy (por haber visto Peaky Blinders, claro). Una "fiesta" y un "partido político", de eso habla el título y para mí sería lo primero a decir en un comentario. Hay momentos en que, desde mi punto de vista, se habla del partido y no de la fiesta y está mal traducido. Como sea: me pareció divertida, interesante, llena de mil cosas que pasan todo el tiempo y cruzada por la situación de género en la que vivimos hoy en día, la situación de la salud, la ambición política, y las cuestiones de siempre: "amor", "intelectualidad", "emoción", "odio", "muerte". Todo eso en un movimiento que es, sobre todo, diálogo pero que me pareció muy bien hecho, con primeros planos de increíble expresividad y excelente trabajo actoral. No es mi estilo de película, eso no: muy clase media alta, muy drama psicológico pero vale la pena. Que me perdone el crítico que lo dijo pero no me siento "persona que se cree inteligente y cree que esta película es inteligente" ni nada por el estilo. Desde mi punto de vista, como siempre, no es cuestión de inteligencia sino de gustos y de intereses. Yo amo las pinturas más sociales y más mágicas, menos europeas pero me gustó bastante. Nada que ver con Sweet Country (ni mucho menos) pero me pareció divertida, bien hecha, interesante y muy disfrutable. Y para los que aman los dramas psicológicos, tal vez pueda llegar a ser realmente muy buena.

29 de agosto de 2018

Anoche, cdo Odi se durmió (tan temprano... como siempre estamos cruzados, yo me duermo y me despierto mucho después que él), miré la película que no logré terminar el lunes xq estaba realmente muy cansada. Se llama "El profesor M. y sus mujeres maravilla" (no me acuerdo del apellido y no sé suficiente del tema para recordarlo, es histórico). Como película es buena, clásica, sin locuras experimentales ni nada, muy bien trabajada, muy prolija. Pero lo que cuenta sobre el creador de Wonder Woman, Mujer Maravilla, es impresionante. La libertad de esas vidas - - él y sus dos mujeres, y los hijos que tienen entre los tres - -en las décadas del 30 y el 40 y el costo de vivirlas así y que dos veces los descubran, es realmente emocionante. Recontra recomiendo..., solo para absolutamente no pacatos, para, mentes abiertas.

27 de agosto de 2018

http://emmagunst.blogspot.com/2018/08/margara-averbach-3-poemas-3.html


Tres poemas en un blog hermoso sobre poesía. Gracias, Miriam.

26 de agosto de 2018

Ayer, Dulce país, Sweet Country. Cdo la anote en mi lista de películas voy a saber desde cdo no veía una tan buena. Creo que desde Isla de perros, de Anderson. La película parece una historia sórdida y antigua (tiempo de los caballos, una especie de típico western australiano) en un pueblito de algún lugar del interior de ese país enorme pero es otra cosa y lo que es se dice en el título, Sweet Country, y en el medio, cuando uno de los personajes dice la frase del título, y sobre todo al final, cuando el personaje de Sam Neill dice su última frase. En ese momento, casi al final de la historia, si se presta atención, los que miran entienden todo lo que vieron como una metáfora de un país que sufrió y sufre colonización (como toda América, como África). Y entonces, todo toma un nuevo sentido. La parte visual de la película es impresionante y bellísima (creo que habría que verla solamente en el cine) y el hecho de que nunca, o casi nunca, hay ninguna música, también. En las actuaciones, las pocas palabras, los rotundos paisajes, el país del título se desgarra y se muestra con una falta de piedad intensa que hace prever el final. Miré mi lista de películas y solamente dos me gustaron así en los últimos largos meses, Isla de perros y Visages Villages pero esa última es un documental y por lo tanto, para mí, no es lo mismo. Estoy feliz de haberla visto porque es de esas que no pasan de este tipo de cine (cine arte) y no llegan a la televisión... Si pueden, recomiendo...

24 de agosto de 2018

Día del Lector. Todos los que escribimos, leemos y empezamos leyendo. Yo no puedo vivir sin leer, creo que somos muchos. En este día, que los libros nos ayuden a encontrar un camino para hacer algo con este horrible momento y a refugiarnos de él cuando nos estamos ahogando...

23 de agosto de 2018

Invierno

Las ramas de los árboles
vacías, como secas,
se mueven en el aire quieto.
Esperan.
Desde el vidrio
empañado
a medias,
no veo los brotes.
En el jardincito,
casi no hay pasto.
Y en el único cuadrado verde,
bajo el sol mentiroso,
se muere mi gato

21 de agosto de 2018

Kafka y los papeles. Y pensar que en la desesperación de saber que no había forma que yo estudiara nada científico, en algún momento, a mis viejos (que me respetaron, que quede claro, pero que le veían muchos problemas a la idea de sobrevivir en Letras) se les ocurrió que yo podía estudiar ¡¡¡abogacía!!! Por suerte, no di bola y ellos supieron entender.
Como sea: la Municipalidad de la benemérita ciudad de Buenos Aires (no la UBA, para la UBA ya está todo hecho, nunca pidieron este formulario o aquel..., nunca fue el trámite del arbolito, ahí --donde quería seguir--, terminé hace dos meses) me siguen pidiendo una cosa cacofónica con un título que incluye dos palabras terminadas en -ción/sión o algo así notificación de la decisión en comisión..., no sé, no importa, los nombres son tan feos e inútiles como los papeles en sí, desde mi punto de vista, nunca voy a aprendérmelo. Pero resulta que la ANSES no me da eso... Me dan otra cosa. Los administrativos (y yo con ellos no tengo ningún problema, es lo que les piden..., mi rabia y mi risa es con la Municipalidad en sí) insisten con "Profesora, eso NO es".
O sea: me piden algo en un lugar pero en el lugar donde deberían dármelo, eso no existe o no existe para mi caso. Claro, pienso yo, como siempre en todas partes, soy la rara. Me jubilé por Trámites complejos, no de otra forma, porque durante 33 o 34 años laburé en dos lugares al mismo tiempo y me jubilé por ambos... Y eso, parece, no está resuelto en los trámites que exige la Municipalidad.
Esa comedia absurda me hizo recordar lo que me pasó en 2003 cuando fui a EEUU con una beca de dos meses otorgada por la Embajada de ese país. Dos días antes del vuelo, empieza la guerra con Irak así que me llaman de la Embajada y me dicen "el formulario pink no va más... Ahora es este blanco". Me lo cambian. Pero hete aquí que cuando llego a Los Ángeles, los guardias de ahí no se enteraron así que medio me secuestran durante dos horas exigiéndome el "pink form" que yo no tenía porque "ya no iba más"... Esto es lo mismo pero más cómodo porque estoy en casa y de a ratos, me cago de risa. De a ratos, claro, tengo ganas de matar a alguien...

16 de agosto de 2018

Hoy me mandó la monografía uno de mis muchos alumnos extranjeros en el último seminario que di en Filo... No sé por qué para despedirme tuve tantos que venían de afuera..., tal vez porque el horario era malo: en lugar de ser de 13 a 17, era de 11 a 15..., un desastre. No muchos podían venir a clase con semejante horario... Como sea, me escribió lo siguiente (en este estadio, digo, ahora que me jubilé y no pude seguir..., me hace bien pero también me dan ganas de llorar):
Mil gracias de nuevo por uno de los seminarios más rigurosas, conceptualmente y emocionalmente, que he cruzado. Influyó mucho mi forma de ver el mundo y de ver a mi propio país.

Gracias..., gracias por decirlo.

13 de agosto de 2018

Anoche, dado el cansancio y la enfermedad y la siesta que me hace dormir (y que nunca duermo en general), ayer nos terminamos la serie australiana "Secret City". Realmente impresionante. No solo el guión, las actuaciones, el hecho de que es absolutamente política y enredada como debe ser la política y que muestra a un país (poderoso, diríamos nosotros que siempre lo estamos envidiando) entre dos potencias (EEUU y China), sino también el lugar donde transcurre, la capital, para mí absolutamente desconocida, Camberra... Todo me pareció realmente fascinante, incluyendo la forma en que se da poder (nunca, nunca voy a decir "empoderar") a las mujeres, o ellas lo adquieren mejor dicho. Me gustó muchísimo. Son seis capítulos solamente y la cosa queda en parte en suspenso (pero no del todo) para una segunda que espero, llegue algún día.

11 de agosto de 2018



Anoche, terminamos lo único que hay de Bordertown (Sorjensen) en Netflix. Una serie policial rara, sórdida y al mismo tiempo hermosa, con un personaje principal muy freak (no encuentro una palabra igualmente clara en castellano) que descubre cosas con un "método" que nunca se aclara del todo pero que "conecta los puntos" (para mí, es una especie de método holístico) con gestos raros y una cara al mismo tiempo triste, indefensa y terrible. Finlandia. Un idioma totalmente distinto del sueco y el noruego, otra cosa de la que se entiende poco y nada cuando usan palabras como "material" o alguna que otra en inglés. Me gustó mucho. Fascinante el paisaje (bellísimo), la relación con Rusia (que está ahí no más), los personajes secundarios, la cuestión de los movimientos de la política (que supongo que serán más evidentes en la 2, si la hacen). Realmente recomendable. Lo que no parece haber es nada del todo relacionado con la vida de las clases bajas. No vi nada de nada de eso..., raro. La cárcel, cuando aparece, es terrible porque toda cárcel es terrible pero no tiene nada de nada que ver con lo que yo vi cuando iba a dar clase a Devoto y a Ezeiza...
En medio de la gripe, anoche, un sueño. Odi y yo estábamos en una terraza que daba a una calle estrecha. Del otro lado, más abajo, había otra terraza, adornada como si fuera puro orientalismo (digo, la imagen que da el cine de los lugares en que viven los samurais japoneses, telas rojas que colgaban, esterillas para sentarse, cuencos hermosos, eso). Y nos sentábamos a mirar porque había un espectáculo de artes marciales que ellos ensayaban. Muy lindo. En un momento, entraba un elefante grande, medio monstruoso, que a mí me caía muy bien (yo siempre estoy de ese lado en las corridas, y creo que ese elefante era parte del espectáculo. Todo bien hasta que de pronto, el elefante abre unas alas que nadie había visto antes y se viene volando hacia nosotros. Y entonces, nos asustamos. No lo esperábamos... No sé qué pasó: con el elefante llegó el ataque de tos y me desperté, cosa que lamento.

8 de agosto de 2018

Este es el poema que voy a leer hoy a las 15, en B. Mitre y Callao. Hay muchos escenarios y todo el arte del mundo para apoyar la lucha por el aborto seguro, legal, gratuito. Eso me conmueve. Paseen por los anuncios y vayan a ver lo que sientan ganas de ver mientras esperamos a ver si este Congreso capaz de guardar silencio sobre Milagro Sala es capaz también de escuchar al pueblo...
Una cara
(un poema sobre el aborto y la indefensión)
La vi una tarde,
en una sala de espera.
Era joven,
mucho.
Como alguna de mis hijas,
entonces.
Lloraba sin darse cuenta.
Sin taparse.
Sin vergüenza.
No,
no hablamos.
No le dije nada:
para mí no es fácil
hablar con
alguien si no conozco el nombre.
Hice mal. Siempre
hay que abrir
las palabras.
No le dije nada,
y eso que entendí
enseguida.
Supe por qué
venía
esa nena
en ese día,
una tarde
que para mí era
cualquiera.
Algo le había cambiado en el cuerpo
y ahora estaba quieta, callada.
Sola.
Esa es la condena.
Alrededor,
solo sillas vacías.
Nadie,
nadie,
nadie,
cerca.

4 de agosto de 2018

Para mí es así: el lenguaje (lo dije varias veces) dejó de corresponderse con la realidad. Ellos, los que están en el gobierno no quieren que haya ninguna correspondencia. Entonces, como los marcos críticos que no me gustan (perdón a las terceras partes de Puán, pero no digo nada nuevo, ya se sabe que estoy en otra vereda), lo que hacen es decir que no hay conexión alguna entre narración y mundo, entre significado y significante, entre lenguaje y "realidad". Así que yo puedo decir lo que quiera y siempre va a estar bien. Eso, llevado al extremo, es los cuadernos invisibles, la mejoría invisible, los crímenes que no se hicieron y los que sí pero como no se dicen, no existen.
Es magia, pero de la mala. Magia bien... no, no quiero decir "negra" (porque es un mal uso de la palabra "negro" por cierto) pero sí magia bien mala. Sacudo unas cuantas palabras por allá y otras por acá, desvío la vista y listo... Todo está bien. Lo repito hasta volverme loco (como esos juegos de palabras donde no se termina nunca)...
El problema, el verdadero problema, es que la realidad, el mundo, el significado... existen y están ahí. El hambre, el frío, la vida peor que sentimos todos (y mucho más los que no tienen los privilegios que tenemos algunos). Están ahí. Pero de alguna forma, las palabras tratan de taparlos. Por eso es esencial crear mundos, hechos que no se puedan tapar con nada. El tsunami verde. Las marchas a Plaza de Mayo. Los paros.
Ayer, fuimos a ver "El amor menos esperado"... Algo así como una compensación de "Misión imposible": yo necesitaba una comedia light, sin nada muy terrible, para días en los que las emociones (mayormente no buenas) me saltan por la piel y me dominan. La verdad es que una comedia inteligente, de diálogos brillantes, muy clásica en estructura (empieza y termina en el mismo lugar, anuncia que va a hacerlo porque unas escenas antes vuelve a la Moby Dick de Melville, con la que empezó, etc), pero muy bien actuada, muy creíble, y en algunos momentos, profunda. Me refiero a la profundidad de lo psicológico..., por supuesto, nada muy político (aunque el personaje de Darín dice cosas muy hermosas sobre la literatura y el mundo, cosas en las que yo creo), ni muy económico, todo clase media sin discusión de otras cuestiones. En ese nivel, la disfruté mucho.
La escena inolvidable para mí: la clase en que el profesor de literatura en la universidad explica que en América Latina (la patria grande de la que habla varias veces), no debe hacerse literatura sobre el "tedio", porque nosotros tenemos hambre. Y las dos cosas no combinan. En realidad, la película no hace nada sobre el hambre y sí bastante sobre el "tedio" pero el reconocimiento de que habría otras cosas que decir me pareció una ironía hermosa.