18 de marzo de 2019

En un intervalo entre la temporada uno y la dos de The Paper, el diario, una serie que me fascina, croata, sobre periodismo, política, negocios, (esa la voy a comentar cdo terminemos la dos), vimos los tres capítulos de A Very English Scandal, dirigida x Stephen Frears, nada menos. Increíble lo que trabaja Hugh Grant, feo, viejo, malo, para mí realmente maravilloso. Es sobre un escándalo político y el tono es irónico, casi cómico, como pasa a veces con Frears. Muy pero muy recomendable, desde mi punto de vista. Very English, eso sí.

17 de marzo de 2019

A la mañana (como ayer y anteayer) me sentía bastante triste. La verdad es que es un año difícil para mí, un año muy cuesta arriba..., y no hablo solamente de la política..., aunque eso también. Pero bueno, hoy, en la quinta, el verano vino a despedirse y yo me metí dos veces en la pileta (que limpié apenas llegué) y miré el verde y los pájaros y la vida hermosa del calor desde el agua y me sentí mejor. Los amigos también ayudaron, o ayudaron primero, no sé, pero el hecho de que todo estuviera lleno de vida y el aire fuera bueno y blando y transparente, pura alegría, me hizo un bien que realmente necesitaba. Gracias por eso. Pero sigo diciendo: este año casi no hubo verano.

14 de marzo de 2019

No es que tenga tanto que ver pero yo lo siento así. Cuando estaba en la secundaria, hubo un año, cuarto, creo, en que lo que hubo para mí en la escuela fue silencio. No había palabras a mi alrededor. Ninguna o casi ninguna. Nadie me hablaba. Yo era silencio.
Como dije: nada que ver en el fondo, pero el hecho de que los diarios y los noticieros y las radios del oficialismo (o sea, casi todos, menos Página 12, la 750, la 1050, El Cohete a la Luna) no digan nada de nada de nada sobre lo que dijo durante horas alucinantes el juez Ramos Padilla me hace pensar en el silencio como política de ahogo. Es como si hubieran inundado el país de silencio y nos estuvieran manteniendo la cabeza abajo de la superficie...

13 de marzo de 2019

Ayer terminé de ver, yo sola, Black Earth Rising, una de esas miniseries (se me ve la edad, ahora es "Limited Series") en Netflix sobre un tema que me saca el sueño (y sobre el que escribí una novela que tal vez es lo único que tengo guardado que no me cierra del todo, así que por ahora la olvido un poco): el genocidio en Ruanda. Alguien le dijo a Odi que le había gustado al principio y no al final pero yo realmente creo que está muy pero muy bien. Los diálogos no dejan de hablar del colonialismo, de lo que Europa le hizo a ese continente saqueado, y lo hacen con enorme altura. Los personajes me parecieron bien desarrollados y muy bien actuados, incluso el central, Kate, la negra, una actriz con una cara realmente extraña que creo que ayuda mucho también. Quizás hay algo que en Argentina (de este lado de la famosa grieta), suena medio raro, algo que se nombra con una etiqueta parecida a "historia completa"..., y que acá resuena a la teoría de los dos demonios. Pero si se mira bien, si se presta atención, no es eso lo que se está diciendo. Se dice que hay vueltas y vueltas y víctimas y víctimas en un momento histórico como el 94 en Ruanda. Y está bien dicho. ¿Hay algo exagerado en algún momento? ¿Cierta cualidad dramática que podría ser menor? Tal vez..., pero con casi un millón de muertos y el mundo que miraba hacia otro lado..., ¿no es lógico eso? ¿No es esperable? Como sea, me gustó mucho la serie y la sufrí y la entendí y la seguí y lo policial..., sí, hay enigmas, me pareció muy retorcido, de más, seguramente, pero es una buena forma de contar lo que es imposible contar. Porque es imposible.


11 de marzo de 2019

Ayer fuimos al extraño y muy apartado cine del Coto Lanús, que era el único lugar del Sur (mi Sur, como diría si estuviera con Adriana Ballesteros) en que daban algo decente y vimos, los dos solos, solos en una sala enorme El lado de la igualdad como.le.pusieron a On The basis of sex, sobre la jueza Guinsburg (no sé si lo pongo bien pero es la que empezó a pelear a nivel legal en EEUU x la igualdad legal de las mujeres). La historia es fascinante, x lo menos para mí, la peli muy común, muy biopic pero muy buen trabajada y de a ratos con buenos diálogos... Para mí interesada en eso, valió la pena.

9 de marzo de 2019


8M
(A Tam y Sel)


Marchamos.
La ciudad nos abre
un camino
de árboles
y asfalto.
Nosotras pintamos.
Pintamos el aire de música
inventada;
la calle,
con las palabras
que mordemos
hace años.
En las otras,
vemos caras
de amigas
que no llegaron.
Y está bien.
Están bien
las lágrimas.
Está bien
mirarse a los ojos
a través del tiempo
y del espacio.
Esta avenida
(asfalto, árboles,
ventanas abiertas
a los pájaros)
es nuestra
ahora.
Sí, hoy, por un rato,
es nuestra
y la pintamos.
El aire,
con música.
La calle,
con palabras.
La ciudad cambia
porque nosotras
marchamos.
Nosotras
la hacemos de nuevo,
por arriba,
por abajo.
Y entonces, si nos damos vuelta
a mirarla,
ella nos contesta.
Y es puro verde,
puro canto.

8 de marzo de 2019

En el día de la mujer, repito el poema que vino cuando leí, no, intenté de leer (no podía) los detalles de lo que pasó en Tucumán con una nena (repito, una nena) de once años... Porque es contra esto que peleamos. Es para que se vea esto que marchamos. Es contra esto que nos abrazamos y nos miramos a los ojos y nos protegemos y nos queremos.

Tucumán, once años

Te durmieron
para cortarte de nuevo.
Fueron piadosos
solo en eso.
O no. No,
porque despierta
eras aguja,
diente, furia;
y más adelante
mal recuerdo.
Once años
tenías
y no te escucharon.
Ahora ellos.
Antes, el viejo,
que supuestamente era hombre
y de pronto
fue monstruo,
dolor nocturno y repetido,
miedo.
Y entonces,
en lugar de un abrazo:
sangre,
el corte feroz
de los cuchillos,
la espera
absurda para buscar ese corte,
las excusas.
Nena,
te inventaron mujer.
Te estiraron a la fuerza
con las manos grandes.
Te torcieron
con la crueldad
del viento.
No,
con la de los
hombres,
porque fue con intención,
con saña, con silencio.
Te durmieron,
claro,
para callar el grito.
Te durmieron
pero nosotras ya estamos
gritando.
Gritamos
tu música entre todas,
con estos pañuelos deshechos.
Por vos.
Por tu mente chiquita.
Por tu cuerpo.

6 de marzo de 2019

Hace unos días (pero yo me estaba mudando al invierno, que por suerte por lo menos no llegó todavía), vimos el final de una temporada de How to get away with murder. No nos gustó y no pensamos seguir viéndola. Es..., sí, demasiado yanqui. Mis tres series predilectas son yanquis (Netflix o no) (Seven Seconds, Godless, Game of Thrones, no en ese orden) pero esto es yanquilandia Hollywood en pleno. Mal. Y para peor, ocurre en una universidad de ese país y yo, que viví en dos (un mes, después dos meses, tampoco tanto) y las odié, las reconozco: competencia todo el tiempo, constante exigencia estilo "producir, producir, producir", esa vida falsa y de plástico entre estudiantes con fraternidades de mujeres y de hombres... En fin... Y la trama es retorcida y más que retorcida, el ritmo que me gusta sí, pero tan apresurado que cansa, etc, etc. No... No la seguimos. Suficiente.

28 de febrero de 2019

Ayer, vimos por fin el último capítulo de la Temporada 3 de True Detective. Repito lo que digo siempre que hablo de esta serie, yo conocía al autor y guionista y hasta director (esta vez), Pizzilato, creo o algo parecido, y es igual en los libros. Su sensibilidad es masculina, los problemas son los problemas de los hombres vistos desde ese punto de vista y con un tono deprimido, desilusionado del mundo que está muy bien a veces. Las temporadas 1 y 3 son así... y el público y los críticos (generalmente hombres, pero no siempre) prefirieron la 1. A mí, la 1 me pareció buena, interesante, pero no me gustó. Esa constante pesadez gris, terrible, esos crímenes aberrantes y horribles, esa cuestión de la religiosidad del Sur Profundo no me gustaron. Me gustaron la trama, las actuaciones, el espanto, los dos detectives (dos hombres) y esa camaradería, ese entenderse desde la diferencia y el dolor... Todo eso. La 2, que a nadie le gustó, a mí me fascinó. Por fin una mujer, la misma calidad en todo, fotos, actores, etc, con profundidad, y sí, una historia urbana, mucho más creíble y menos horripilante. Digan lo que digan, es la que más me sigue gustando. La tercera, que acaba de terminar, me gustó más que la 1 pero menos que la 2. Volvemos al drama masculino, al tiempo como centro de la narración (son tres tiempos, a veces, cuatro, y el trabajo de maquillaje y de actuación para la vejez es realmente admirable), a los crímenes en pueblos chicos y crímenes terribles y a la impunidad de los ricos y la vulnerabilidad de los pobres en este caso (lo cual me atrae más que la locura religiosa, por cierto). Y esta vez es una historia sobre la obsesión. Sobre obsesionarse con algo hasta que se convierte en el todo, en lo único importante... y la misma tristeza porque la resolución no lo es en realidad... no todo se resuelve... O sea, desde mi gusto no canónico, la mejor fue la 2, la segunda la 3 y la que menos me interesó la 1. Igualmente, valen la pena y son cada una "serie limitada" como se le llama ahora (para nosotros "miniserie") .

27 de febrero de 2019

En algunos de estos días, no me acuerdo cuál, domingo de noche, creo, vimos con unos amigos "La mujer más odiada de los EEUU", "The most hated women in America", una biopic sobre Madelyn Murray O'Hair, la mujer que logró con un juicio que sacaran los rezos obligatorios de las escuelas públicas de los EEUU (tuvo que ir hasta la Corte Suprema..., pensar que yo durante los años de primaria de la más chica, Selva, tuve que hacer actas porque empezaron a poner vírgenes en la puerta y a hacer jurar la bandera por Dios..., nada menos..., igual lo siguieron haciendo, nunca lo habían hecho en mi infancia en la misma escuela). Fundó American Atheists, que sigue ahí, y después, empezó a hacer dinero con eso y a tener cuentas offshore. Melissa Leo, una genia en la actuación y en general, una película razonablemente buena (sin ser una obra de arte) y una historia increíble (de la que yo sabía solamente lo de los colegios, no cómo murió al final). A pesar de que todo es..., bueno, simple desde lo cinematográfico, la toma casi final en la que la nieta de ella abandona la cama para servirse agua, en picado..., es realmente un hallazgo. Si no conocen la historia, vale la pena.

24 de febrero de 2019

Ayer, en Adrogué, vimos por fin Green Book. Sigamos con mi pelea con los críticos de Página. Yo sabía qué iba a ver y lo encontré. Green Book es una película de esas que los críticos sesudos y hombres odian, una película "sentimental". De esas que se dejan ir en la idea optimista de que es posible la amistad entre diferentes, la relación profunda entre dos que no tenían por qué encontrarse, no tipo Romeo y Julieta, que no cruza clases sociales sino odios sino tipo Cenicienta que une a un noble con una de abajo, en este caso no solo clase sino también raza, el tipo de amistad que rompe con las horrendas barreras raciales de los EEUU. Es eso, sí, pero yo creo que eso está bien. A mí ese tipo de historias (y esta, supuestamente, ocurrió), me hace mucho bien por un rato y eso es bueno sobre todo si mientras tanto, los diálogos (algunos increíbles), las actuaciones, el argumento plantean claramente el odio racista del Sur de ese país en un momento clave (cuando todavía hay segregación) y describen casi una por una las formas en que ese racismo era la ley y se prohibía la defensa de la igualdad. Claro que me hizo acordar a la espantosa xenofobia de ciertos políticos del gobierno y de ciertas ministras... Ah, me queda muy claro qué odian en ese tipo de películas los críticos sesudos. Es una película no compleja, no del todo profunda, pero muy, muy disfrutable, una linda historia, bien hecha, con actores excelentes (con respecto a Vigo Mortensen, para mí es no solamente un genio sino también una delicia y Ali me asombró: acá hace un papel tan distinto de True Detective), con buena reconstrucción de época y un tema que siempre, siempre me interesa. Ah, y es una pegada la idea de que por una vez, el clase alta, el culto, el leído, el bien hablado, el orgulloso, sea el negro y no el blanco.

22 de febrero de 2019

Ayer fue.su cumpleaños. Este poema tiene su tiempo. Pero ahí va
¿Milagro encerrada?
Las puntas de las
alas
contra la reja.
Los pies
en el suelo
sólido,
imposible.
No hay aire. No hay tiempo
Pero la jaula
no
puede contra
este canto abierto.
Se le escapa.
La jaula no puede nunca
contra el vuelo
qué sigue
creciendo.
No es bueno sacar fotos con el teléfono. Para mi alegría, las golondrinas invaden cada tanto el alimenta colibríes. Yo las amo xq vienen en la mejor de las.epocas... tengo fotos hermosas pero en la máquina.
Pido disculpas por aburrir con mis creencias sobre marcos críticos literarios (y mis rencores, claro, porque los tengo) pero cada vez que escucho los "archivos" de este gobierno (no vas a perder nada de lo que ya tenés, la inflación es fácil de bajar, no vamos a devaluar, no vamos a ajustar) me convenzo más de que la enseñanza central del señor Duran Barba al PRO fue el posestructuralismo: las palabras están totalmente separadas de lo que representan, el significante nada tiene que ver con el significado, son dos reinos completamente separados, digan lo que el pueblo quiere oír y eso no significa que van a hacerlo. Etc, etc, etc. Hay algo éticamente espantoso en esa idea... y por eso yo soy anti pero muy anti posestructuralista. Bah, no empezó así, al principio era la sensación de que buscar solamente formas en un libro era absurdo, era dejar lo mejor de lado. Y lo mejor, para mí, sigue siendo, la relación entre representación y lo representado; entre forma y lo que se quiso decir con ella sobre el mundo. Solo que ahora lo relaciono con muchas cosas, no solamente literatura. Perdón por el exabrupto..., me lo provocó la radio, claro está.

20 de febrero de 2019

La comadreja (así le decían en Sta Fe en mi infancia, Odi le dice zarigueya, con diéresis que en este momento no encuentro...). Esta fue la historia: se estaba yendo la última amiga. Yo me di cuenta de que Sandokán estaba loco y fui. Y ahí la vi. Y para mí estaba muerta, pero el perro no se acercaba. Odi la tocó con el pie. Nada. Yo me di media vuelta para ir a buscar una bolsa y él me dijo: No, no está del todo muerta. La levantó por esa cola espantosa (lo único realmente feo que tienen) y nada... totalmente floja y la puso debajo del cerco, donde no la molestaran. De mañana, no estaba. Pero Vito vio una comadreja a dos casas, cruzaba la calle, tranquila. Así que sí, tal como dijeron por acá y dijo Dante, se hizo la muerta. ¡¡Pero qué bien se hacía la muerta!! Todos nos lo creímos. Solamente movía los ojitos, dijo Odi... Qué historia más linda en un verano con noticias horribles y problemas y luchas con los molinos de viento.


19 de febrero de 2019

El domingo de noche, cdo despedíamos a la última amiga, descubrí la razón del constante nerviosismo de Sandokán en la hora anterior. Ahí, en el pasto cortado, había una comadreja que parecía muerta. A pesar de la cola horrible, sin pelo, a mí me caen bien, también ellas son parte del campo que amé en mi infancia y eran visitantes más o menos frecuentes, acá en Ezeiza, en el Barrio El Trébol, donde vengo desde que nací. Las cruzábamos en la adolescencia cdo andábamos a caballo y unos años más tarde, las vi con Odi cdo volvíamos con el último tren de medianoche acá después del cine de los sábados. Supuse que estaba muerta, no se movía así que Odi pensó en sacarla pero cdo se acercó, me dijo: No está muerta, no del todo. Así que la puso debajo del cerco para darle tiempo. Tal vez la había atropellado un auto o la había atacado un perro (Sando no..., él ladra solamente). La cuestión es que de mañana ya no estaba. Yo me la imagino recuperándose del shock y caminando. Eso me hace bien. Por ahí se la llevó un perro pero yo espero que no.

14 de febrero de 2019



Terminamos de ver la segunda temporada de Bordertown, la de Sojersen (o algo así)... Esta es mi opinión final: me gustó mucho el personaje y el hecho de que un freak (volvemos a Sherlock Holmes, que también lo era) aparezca como casi adaptado a la sociedad, con pareja, con una hija, y con dificultades sí, pero no imposibles. Me gustaron las actuaciones, la fotografía, etc. Tiene errores que Odi siempre me señala (yo me dejo llevar por la historia y muchas veces, no los veo, no soy tan exigente, creo). Y los casos (uno cada dos capítulos) me parecieron..., bueno, rebuscados, demasiado pesados y gore, no del todo creíbles. La pasé bien. No es de mis series inolvidables. No es 7 seconds ni Godless ni Happy Valley ni Line of Duty... Y aunque no pasaba en invierno..., la verdad es que reconozco que las series nórdicas me agobian..., demasiada falta de color para mí. Necesito un poco más de trópico para disfrutarlo del todo...

13 de febrero de 2019

Me dieron ganas después de leer la lista de Gustavo Nielsen, así que acá, sin tapas ni comentarios (como sí hice antes), pongo los 7 libros que me cambiaron la vida, desde la infancia en adelante (el primero es de nenes..., y lo leí cuando era nena, es el único que creo que no es nada bueno pero a mí me abrió un mundo):

Thowra, caballo salvaje de Elyne Mitchel
¡Absalón, Absalón! de William Faulkner
Beloved de Toni Morrison
Almanac of the Dead de Leslie Marmon Silko
La migración de los espíritus de Pauline Melville
Vida de Pi de Y. Martel
El último informe del Padre Modeste de Louise Erdrich

Podría agregar claro..., pero como se ve, pocos los van a conocer. Salvo ¡Absalón, Absalón! el canon no me cambió la vida, la verdad. Siempre fueron descubrimientos en los márgenes de los autores de las grandes listas... Si tuviera que poner tres más para llegar a diez serían:

Sangre negra de Richard Wright
Memorias impuras de mi amiga Liliana Bodoc
Redoble por Rancas de Manuel Scorza

Igualmente, diez es poquísimo si una lee todo el tiempo...