2 de diciembre de 2016

Y anoche, en casa, a solas, me vi "La chica danesa", en el cable claro. (Soy antigua con la tele, siempre lo digo). Al contrario, me habían hablado mal. No me pareció tan terrible. Me pareció un 6, digamos... Me gustó mucho la iluminación, me gustaron los trabajos, el de la mujer más que el de él-ella, y sobre todo me interesó la historia (que es una historia real). El final..., si no fuera el de la realidad, me parecía la típica advertencia pacata: no hagas esto porque... Pero hay una escena de felicidad antes, de alegría y eso creo, quiere compensar. Y por otra parte, es lo que pasó. Me parece bien que, con errores o no, se cuenten historias sobre los diferentes que la sociedad no comprende o deja afuera y la necesidad de ser lo que se es. De todos modos, la historia en sí no rompe el par binario hombre-mujer, lo reafirma pero es la historia elegida. No he visto demasiado de cine sobre identidades fluidas todavía.
Ayer, después de mucho tiempo, Gilda. Había visto una cola con diálogos horrendos, muy malos (eso me molesta mucho y me pregunto por qué no toman buenos dialoguistas, que los hay... y muchos acá) y no quería ir pero me la recomendaron personas en las que creo (gracias, Tam) así que la vi en un cine que no me gusta (es malo, caro para lo que da, en fin, última oportunidad de ciertas películas, el Premier). Y me alegro. Es una película bien hecha, con una primera y una última escenas maravillosas, tomas excelentes, muy pensadas, una iluminación de excepción, buenas actuaciones, buenísima música (cumbia, claro), todo muy cuidado (salvo algunas escenas, los diálogos, repito). Natalia Oreiro, impecable.

28 de noviembre de 2016

Para mí, es el árbol preferido. Mi abuelo contaba que los paraísos son muy amargos y eran los únicos que no se comían las langostas cuando llegaban las mangas. Decía que quedaban como manchas verdes, las únicas manchas verdes en el campo convertido en desierto. Para mí, eran perfume, el perfume más perfecto del mundo, siempre en octubre. Y son mi infancia, el campo, la alegría infinita de los caballos y los horizontes abiertos y llenos de pájaros. Si uno mira la foto sin tiempo, sin cuidado, no parece nada pero las hojas, despacio, son dibujos perfectos contra el cielo nublado. Y el verde oscuro es señal de la mejor, la más bella de las estaciones (para mí, sé que no para otros): el verano.

27 de noviembre de 2016

Ayer, me fui hasta El Palomar (no sé si había estado ahí nunca) al Barrio Carlos Gardel..., a inaugurar una nueva biblioteca ambulante con Nora Cortiñas y Hernán Nemi, que dirige la Biblioteca Palabras del Alma en Pilar. Llovía, mucho, y había barro en la puerta de la Capilla a la que fuimos. El acto fue emocionado y emocionante. Hernán habló de su experiencia sobre las bibliotecas, de cómo "el dinero es lo de menos", lo que hace falta es trabajar y soñar y de cómo la biblioteca es un lugar en el que las cosas se van dando, en el que es posible empezar de nuevo en lugares con muchas necesidades. Habló de que tienen una biblioteca con los guaraníes, en la selva, en Misiones, creo. Nora habló de las luchas de las Madres como un ejemplo más de lo que puede hacerse. Tenía más vitalidad que todos nosotros juntos, supongo. Yo dije lo que pude. Que para mí las bibliotecas son lugares raros, cerrados, casi siempre pero increíblemente abiertos porque adentro se viaja al mundo, a otras culturas, a otros paisajes, a otras maneras de leer la realidad. Dije que son un refugio (para mí lo fueron en un tiempo) y al mismo tiempo, un lugar donde prepararse para volver afuera, pero con las alas sanas, más preparadas. Cuando salimos, había un atardecer rosado y hermoso. Gracias Mariano Spina por invitarme.

26 de noviembre de 2016

Ayer, "Doctor Strange". Antes de decir nada, algunas aclaraciones: 1. Las de superhéroes no son mi género. Las veo, las veo mejor de lo que veo películas cruentas (ya no lo hago, si puedo evitarlo) o "lentas" en el sentido europeo de la palabra, la verdad sea dicha, pero no son mi género. 2. Benedict Cumberbatch me puede..., absolutamente.
Una vez aclarado eso digo: me divertí, el arte me pareció muy bueno y muy relacionado con los 60s y 70s, realmente pasaba de todo y era muy entretenido, los lugares eran fabulosos y los efectos especiales impresionantes (muy al estilo de "Inception", edificios que se derrumban y se deconstruyen, habría que estudiar eso con mucho cuidado desde lo filosófico, creo... pero no es para mí, el contraste entre la deconstrucción alrededor de los personajes, ese paisaje de escaleras que cambian de dirección en tres dimensiones, y la seguridad con que caminan los magos que están produciendo el efecto en medio del caos es fascinante). Pero es una película sin drama, fría como el hielo. Y yo necesito drama. Me estoy dando cuenta de que seguramente es eso, lo sentimental, digamos, para usar una palabra odiada que yo amo, lo que me separa de ciertos críticos cinematográficos, que aman lo seco, lo distante, lo que no implica identificación. Yo, por el contrario, lo necesito. Así que a pesar de dos críticos de la radio a quienes respeto y, ¿cuándo no?, los de Página 12, con quienes, siempre lo digo, casi nunca estoy de acuerdo, nada de 8. Para mi es un 6, y tal vez sería menos con otros actores.
Terminamos "The Tunnel", segunda temporada, a la manera antigua, todos los miércoles un capítulo en algún canal Premium, no me acuerdo cuál- Me gustó enormemente, a diferencia de la segunda temporada de la versión yanqui que apenas si toleré. Me gustó la evolución de los personajes, la actuación en su mayoría, lo que decía sobre muchas cosas, incluyendo América Latina en los 70s, y las dictaduras... Realmente la disfruté. La voy a extrañar.

23 de noviembre de 2016

En un día que me agotó por completo, con cierto pudor pero alegría, quiero compartir algo que me contó un estudiante de la UBA cuando pedí una evaluación de la materia. Muchos me dieron las gracias porque me atrevo a darles una visión de la literatura que no es común y les hago leer autores que ni siquiera oyeron nombrar, autores alejados del canon. Pero esta vez, una de las notas contaba que el autor o autora estaban desganados y sin ganas de cursar literaturas y les recomendaron mi materia... Me hizo feliz leerlo. Una de las cosas en las que más creo es el placer de la lectura. Si eso es lo que ven en mi..., estoy haciendo algo bien.

21 de noviembre de 2016

Ayer, nuevo capítulo de Westworld. Me interesa mucho la serie. La combinación western (uno de mis géneros preferidos para analizar y bueno..., porque me interesa la época)-ciencia ficción me chocaba al principio. Ya no. Se vuelve más y más filosófica y más y más relacionada con el tema esclavitud, como gran parte de la ciencia ficción sobre cyborgs o robots. Me dejó pensando y eso es mucho...

17 de noviembre de 2016

Me hizo acordar el video de los caballos... Una vez, en un viaje de los que hacíamos al Sur en auto, en invierno (es decir uno de esos viajes en que yo sufría mucho el frío y había nieve, fenómeno meteorológico que no me gusta nada, ni por color o falta de color, exceso diría un científico, ni por lo que significa en cuanto a temperatura), y vi un caballo hermoso, que trotaba, las orejas adelante, la cola levantada, todo alerta, todo anticipación, buscando a los suyos y los llamaba. Nunca voy a olvidarme. El cuerpo bello era un lenguaje y yo lo entendía a la perfección. Lo miré quedarse atrás y de pronto, sacudió la cabeza y entendí que había encontrado lo que buscaba. Ahora estaba galopando hacia un campo nevado, abajo, donde lo esperaban los suyos.

11 de noviembre de 2016

Hoy, entre lo de Cohen y lo de Trump y lo de este país también... y alguna cosita tonta personal..., no sé, a pesar de que el clima es el mío y es bello y hay luz y sol y cielo despejado y verde, verde, verde, el mejor, el de los principios, hay tristeza. Mucha. Y me duele. Espero que se vaya pasando con las horas. Hay que sentir la vida cuando la vida está en peligro.

10 de noviembre de 2016

Hoy, por primera vez pollera y sandalias y nada de medias y para mí, no demasiado calor, incluso en mi invernadero de la terracita cerrada (mi lugar para el invierno). La regularidad de los ciclos (que con Trump en el gobierno va a durar todavía menos) me consuela, como siempre hace en esta época del año.

5 de noviembre de 2016

Ayer, El contador..., con el horrendo actor que es Ben Affleck (buen director, eso sí, pero este no es el caso). La película es lo que me habían prometido: acción, de la buena, mucho suspenso, vueltas de tuerca, todo eso que en general disfruto. Me indignó. En el fondo del personaje (que tiene una forma baja de autismo o algo así), hay una discusión sobre educación: Paulo Freire (representado por un médico que aparece un poquito al principio y otro poquito al final) versus el padre del chico, un militar (nada menos) que cree en disciplina, agotar a los chicos haciéndolos pelear, puro, para decirlo con palabras bien macristas "basta de la pedagogía de la piedad". Y la conclusión de la película es que... o tienen el mismo nivel de éxito en los chicos (eso dice en los últimos cinco minutos, solamente cinco) (y eso en el mejor de los casos) o (durante todo el resto), la verdad es que la disciplina funciona y fabrica héroes (y villanos también, claro..., pero siempre los héroes necesitaron a los villanos y los entienden). El nivel de violencia es altísimo... Y la forma en que se repite el mito básico violento de los EEUU, el del western también: el héroe es un elegido que va a arreglar todo con violencia, un diferente que tiene un código y enfurece cuando alguien lo quiebra y entonces mata. Mata mucho. Uffffffff, no digo que no sea divertida pero me molestó profundamente. Eso sí: para Ben Affleck está buena la película porque no tiene que expresar mucho. Eso le sale bien.

4 de noviembre de 2016

Las cosas chiquitas que pasan de padres a hijos a nietos me conmueven. Ayer, se me ocurrió:
Madera
La mesita,
el espejo.
Los miro pasar
de madre a
hija a
nieta.
Yo soy la del medio.
Me gusta
verlos
continuarse.
Esta es la
eternidad,
la nuestra,
la que sentimos
los que creemos
solamente en la Tierra:
este día chiquito
en el que estamos,
cuando las cosas
pasan y siguen y cantan
historias.
Cuando las miramos,
y por un instante,
en ese marco,
en esas patas,
se hamaca
el árbol.
Y todos los finales
son principios.
Y nada,
nada es espanto.

3 de noviembre de 2016

A quienes les interese el tema y sepan inglés, en estos días y hasta el 14 de noviembre, está en marcha la Jornada The World in 2050, Imagining Just Ecological Futures, algo así, en la Universidad de Santa Bárbara. La jornada se hace durante 20 días, y es Nearly Carbon Neutral, porque nadie viaja y todo se hace a través de la web. Para mí, fue todo un desafío que no hubiera podido lograr sin la ayuda de Tam Painé y de Odino y que, en un momento, me arrepentí de haber intentado. Mandé la propuesta, supuse que la iban a rechazar, no fue así... y después me costó todo, desde subir las cosas a entender cómo funcionaba eso (no soy NADA internética, la verdad, y no me interesa demasiado serlo). Pero ahora estoy disfrutando mucho porque las charlas que veo (voy a ver solamente las que me interesan) son fascinantes y veo que estamos en la misma longitud de onda en mucho sentido, sobre todo ahora que en los últimos años yo di un programa sobre la crisis ecológica mundial... Si saben inglés (hay subtítulos así que está bueno), intenten. Por ahí hay temas que les sirvan: ecología desde las humanidades, más o menos es eso. Gracias a los organizadores,supongo que organizar algo así es un trabajo muy fuerte...

30 de octubre de 2016

Ayer, en inglés, con todas las voces en inglés, como debe ser, Selva y yo miramos en casa Un buen dinosaurio. No digo que me haya encantado la historia, bastante previsible, diría yo, pero lo que pasa en ese viaje de vuelta a casa en el que un miedoso domina sus miedos... es lisérgico. Todo lo es. Creo que el guión está basado en romper las expectativas del espectador, todas menos la de la historia principal (el esqueleto que, como dije, es previsible): cuando empieza, se acerca un meteorito (la piedrita, le digo yo) al planeta Tierra y los dinosaurios lo ven pasar pero uno cree que lo que viene es una historia de supervivencia en el apocalipsis pero no, "millones de años después", los dinosaurios son una civilización, plantan, limpian campos, cultivan en surcos perfectos... y tienen silos. Y así...: los pterodáctilos (o algo parecido) que van en el cielo después de las tormentas..., están buscando heridos pero en realidad no es para salvarlos. Y después, de pronto, estamos en una de vaqueros y ganado y ladrones y demás... Me reí mucho. Salté en el aire. De a ratos, hay mucha crueldad... Y los dibujos, los dibujos son increíbles: el agua y las espigas son... fotografías o algo así. Impecables. El canto a la familia..., no me extraña, muy EEUU (no comunidad completa, como en la fabulosa, fabulosa Zootopía, que me gustó mucho más, sino a la familia nuclear), y la importancia del padre más que de la madre también.

27 de octubre de 2016

Dos cosas recuerdo del 27 de octubre de la muerte de Néstor. Una, por supuesto, es que mientras esperábamos a la mujer del censo (vino una mujer), mi marido me dijo que lo había oído en la radio y nos pusimos a llorar. Yo no podía creerlo. La otra tiene que ver con una llamada que me hizo una amiga del alma: estaba en un aeropuerto y se había enterado y había oído a un tipo decir Qué alivio, un hijo de puta menos y eso le había hecho un daño enorme. Nos abrazamos a la distancia. Después, fui a la plaza...

24 de octubre de 2016

El viernes, le pusieron "Por siempre amigos" (ufff), se llama Little Men en EEUU. Cine independiente, chiquito, hermosísimo, como me gusta, quizás mi cine preferido (yanqui, sí, pero de este). Dos chicos y sus madres y padres y cómo el dinero, los intereses de la adultez repercuten en una amistad entre dos..., dos bastante diferentes en general de los demás en una edad difícil, 13, 14... Me gustó el ritmo, la actuación es perfecta, chicos y adultos (Greg Kinnear es un actorazo, siempre lo dije) y es, como digo yo siempre, una película con sintaxis: hay una escena que se repite y va variando y su música se repite en otra al final y eso marca las etapas de la historia. Es una escena en que el protagonista va solo en patines primero, después con su amigo, uno en patines y otro en patineta (muy bien por la idea de diversidad, son amigos pero muy distintos entre sí también), dos veces; la tercera vez, se ve hacer ese mismo recorrido al chico solo de nuevo y finalmente la misma música para la última escena en un museo... La forma en que terminamos entendiendo la historia del padre..., una historia de fracaso, solamente con diálogos breves, terribles en el fondo. La latina, madre del amigo, impagable. Me gustó muchísimo.

21 de octubre de 2016

Una sobre series, miradas a mi manera, o sea, en el cable, a la hora que las dan, si se puede, grabadas si no es posible solamente, con toda la maravilla de la técnica de folletín (o sea, la espera es parte del placer para mí): The tunnel...
Es una versión europea de la yanqui The bridge (el puente), que a su vez es una versión de una que no vi, escandinava, noruega, algo, que no sé cómo se llama...
Por una vez (es raro en mí), la europea me gusta mucho, mucho más la europea que la yanqui. La yanqui me interesó desde el tema: es un policial de un crimen que se da en una frontera, crímenes entre fronteras, que implican siempre cruce de culturas, de lenguajes, de maneras de hacer las cosas, de personalidades y de valores. Pero The bridge, en la segunda temporada (esa era entre México y EEUU) se volvía un western en el mal sentido, o sea, violentísima, con una casi defensa de la justicia por mano propia... no. La verdad es que no me gustó nada desde casi el final de la primera.
Esta (vamos por la temporada dos) es muy semejante en cuanto a los personajes pero los dos policías son un inglés (el actor que hacía de Stannis en Game of Thrones, a la que extraño terriblemente) y una francesa (a ella no la conozco pero está muy bien). El túnel es el que une por tren Francia e Inglaterra bajo el Canal de la Mancha. Muy parecido en la primera pero para nada en la segunda temporada. Ahí, se ve, que decidieron seguir por otro lado y por ahora la estoy disfrutando muchísimo. Me enganché en serio. Está bien hecha, bien trabajada y es compleja e interesante. Los miércoles, tenemos serie.
Como casi siempre, estoy exactamente en las antípodas de los críticos de Página 12. Ayer, justamente ayer, vimos (la bajamos de algún lado, no sé, esos milagros de cosas que uno sube a buscar a la nube mágica y trae y demás me son completamente incomprensibles y no me interesa demasiado comprenderlos, tal vez sé que no son para mí) ¿Qué invadimos ahora? de Michael Moore. Con su espíritu de "No a cualquier cosa que baje línea" o sea "didáctica", acabo de ver que Página lo destruye. Y como no tengo interés en que esto se convierta en una discusión con los críticos de Página (a quienes, como dije, casi ya no leo más... porque estoy en contra de sus parámetros de análisis, todavía me acuerdo la nota casi perfecta que le dieron a una de las películas que me parecieron más aburridas en mi vida, Policia, adjetivo), yo digo: Me encantó. Va directamente a ciertos puntos que me parecen importantísimos, habla a quienes quiere hablar (los estadounidenses) y sabe cómo hablarles y qué puntos tocar (la forma en que toma la pena de muerte es claramente un caso en que esto se ve con claridad), y para decir lo que quiere decir (que sin duda, sí, es bajar línea para eso está hecha), divierte y mucho... Nos reímos mucho mientras la veíamos.
Hay cosas con las que no estoy de acuerdo, por supuesto. Tal vez la primera que veo es que no hay una crítica al asunto voto optativo..., que debería existir en una película como esa. Y no hay nada, nada sobre el calentamiento global que también me parece indispensable. Pero me emocionó y me gustó mucho y perdón por decirlo pero lo que dice de la educación: MENOS horas, MENOS tiempo en la escuela mejor..., sí, sí, sí. La recomiendo..., si es que no buscan en el cine lo que buscan los críticos de Página. Ojo: me parece bien que lo busquen. Pero no cuenten conmigo. Yo busco otra cosa, sin duda.

19 de octubre de 2016

Acabo de volver de la Escuela 65 de Quilmes..., y la verdad es que fue una maravilla. Se definieron para mí: la escuela de los abrazos... porque eso es lo que quieren, abrazarse, saludarse, besarse, aprender como pide Paulo Freire, del que hablamos... O sea todo lo contrario de una "conquista del desierto". Me contaron muchas cosas. Que antes tenían suministros, comida, pan dulce a fin de año. Ya no. Que llevaban a los chicos que llegaban a 6to a Chapadmalal para fin de curso y ahora no se puede porque el gobierno aranceló la estadía... Que ya no llegan libros, claro... Todo lo que ya sabemos. Cómo se las arreglan para llevar adelante una escuela de más de mil chicos en zona carenciada. Y leen y les llevan la vida y ponen, como dicen, pasión y amor. Los chicos..., (eran pocos porque fue un muy mal día con la lluvia, y llovía mucho y supongo que muchos vienen desde calles de tierra), los chicos hicieron preguntas espontáneas, escucharon, las maestras lo mismo. Charlamos horas. Comí con ellos. Nos sacamos fotos que todavía no tengo. Les hablé de mi secundaria de m y de mi barrio y de mi Santa Fe querido, de la escritura, de los temas que me interesan, de la dictadura (por la que me preguntaron por lo menos dos). GRACIAS a las autoridades de la escuela, a las y los docentes..., a la oportunidad de hablarles en ese salón enorme y ver cómo las palabras nos reunían. Gracias de nuevo. Paso fotos apenas me las manden.

18 de octubre de 2016

Como estoy convencida de que esto del Aprender es un primer paso hacia acabar con la educación pública, levantar la privada, tal vez hacer pagar la universidad pública o directamente cerrarla, quiero decirlo:
-Yo fui a la escuela pública.
-Y fui después a la secundaria pública.
-Y después fui a un instituto terciario público y estudié una carrera.
-Y fui a una universidad pública y estudié otra carrera.
-Mis hijos, los tres, hicieron lo mismo.
Creo con toda el alma que no se puede unir ni la salud ni la educación con la idea de ganancia. Pienso seguir diciéndolo.

17 de octubre de 2016

Siempre lo digo: por costumbre desde siempre, porque trabajo mucho dentro de casa en la semana (y no me refiero a tareas de tipo limpieza sino a laburar, escribir, traducir, etc), porque sí, no sé, la cuestión es que a mí no me gusta nada de nada pasar el domingo en casa. Si lo paso en casa, y solamente en ese caso, se me convierte en ese tiempo depresivo que sienten tantos y que yo no siento si me voy. Ayer la pasamos en casa (no fuimos a Ezeiza) y al principio, creí que iba a ser así y tuve que esforzarme mucho para no sentirme mal, me puse mal en un momento.
Después vinieron los chicos. Y la verdad es que las cosas cambiaron apenas llegaron ellos. Gracias Dante, Selva Aimé y Tamara... Gracias, Odino.
Yo no veo más a los chicos en casa, no a los tres juntos, ya no. Así que de pronto, todo era una fiesta: la casa, que bailaba (ya no está acostumbrada a ensancharse para recibir a otros; no vemos gente acá, casi nunca), el living no living que tenemos desde hace años (un living invadido porque no lo usamos como tal y es algo indefinido, distinto), la charla larga y buena, los planes para el verano, las conversaciones sobre política y futuro (o más bien falta de..., creo, pero ese es otro tema), los abrazos, los cruces de miradas, el ruido entre las paredes, ese ruido que hace años era tan habitual y ahora ya no. Gracias de nuevo...

16 de octubre de 2016

Dos películas y un comentario muy breve. El viernes, fuimos a ver la mal traducida "Un traidor entre nosotros" que debería llamarse "Nuestro tipo de traidor"..., sobre una novela de Le Carré. Me gustó como suelen gustarme las películas sobre sus libros, ese ritmo un poco semejante al del western, lento a veces, a veces muy tenso, de suspenso. Como pasa con algunos de los personajes de Le Carré, el protagonista no me termina de cerrar, en este caso es demasiado heroico... y el final demasiado feliz, creo yo. Pero la pasé bien..., y la mirada a la corrupción general es la de siempre. Todas caras conocidas de actores de esos de los que conozco pero sin nombre.
Y ayer, de noche, en HBO, me vi La verdad oscura (no me acuerdo el nombre real de esa), una sobre un médico africano que descubre que el fútbol americano (para mí, todavía más violento y horrible que el rugby, que no me gusta ni me gustará nunca) produce muerte por los golpes en la cabeza. En fin..., no está mal en cuanto a lo que dice las corporaciones..., pero Smith no es africano (no le sale bien el tonito del inglés..., yo hubiera puesto a un africano) y hay algo..., bueno típicamente satisfactorio en la lucha del chiquitito contra las corporaciones del deporte que no me gustó. Sin embargo..., bueno, me parece bien haberme enterado de la historia. El centro, como siempre, es el dinero. Típica Hollywood, supongo.

14 de octubre de 2016

No voy a debatir (no es lo mío eso) pero yo estoy feliz de que le hayan dado el Nóbel a Bob Dylan. Significa entender que la "literatura" no está solamente en los géneros europeos novela, teatro, cuento, etc., sino en cualquier lugar en que el lenguaje sea arte. Significa ampliar esa mirada estrecha de la literatura que yo no comparto. Y a mí, tan NO roquera, las letras de Dylan me conmueven como me conmueven las del tango. Así que aplaudo. Con ganas. Desde Toni Morrison y Saramago y Le Clézio que no me ponía tan contenta. Son gustos por supuesto, pero en este caso también tienen que ver con cómo estudio y doy y quiero la literatura en general. Y miro a quienes están en contra y me siento feliz de estar de este lado. Como suele pasar.
Todos los octubres llegan los paraísos y el perfume me levanta en el aire y me convierte en emoción pura, en pura alegría. A pesar de todo.
Y octubre es también el mes de los lapachos. Por eso, viajo en peregrinación hasta un barrio al que no pertenezco (ni quiero pertenecer), un barrio que me desagrada en su terrible limpieza, egoísmo y grandeza, uno de los barrios de este gobierno: Palermo Chico para ver al mejor lapacho que conozco, un árbol grande, solo, detenido en la vida que se convierte en flor pura, en enorme nube entre rosada y violeta. Fui ayer. Y después, caminé un poco hasta la galería donde trabaja mi hija y la visité y seguí caminando hasta mi trabajo en el Lenguitas.
Primavera.





12 de octubre de 2016

Un día de calor, el primero sin medias. No me puse sandalias así que no inauguré el tiempo lindo, lindo... Pero me encantó caminar por las cuadras de Banfield y Lomas bajo ese aire teñido del perfume lila de mis flores favoritas, las del paraíso. Es por ese perfume que amo a octubre... Ahora llueve. Duró poquito pero fue solamente una promesa y hoy estoy dispuesta a creer en ella.

30 de septiembre de 2016

Me había olvidado: ayer terminé The Get Down... A dos o tres de mi familia que lo empezaron no les gustó. A mí, sí, cada vez más a medida que avanzaba en los seis u ocho (no me acuerdo exactamente) capítulos. Muy Baz Luhzmann (nunca lo escribo bien, el director de Moulin Rouge, Romeo + Julieta, Australia, El Gran Gatsby y otras, si no les gustaron, son todas muy polémicas, ni lo intenten), lo cual para mí es toda una recomendación. Muy melodrama (le gustan a Luhzmann), muy pero muy musical (en este caso música totalmente negra, sobre todo disco pero también religiosa de esos tiempos), escenarios de un Bronx destruido frente a una ciudad de Nueva York toda iluminada que es, sobre todo, un sueño; escenas con tomas increíbles, picados, contrapicados, primerísimos planos, imágenes inclinadas, canciones constantes que hacen avanzar la acción, bailes de grupo. Ah..., y el final, el último capítulo, donde todo se vuelve cada vez más político, impagable. Los protagonistas (la parejita) tienen que elegir entre salir del Bronx y quedarse. Y de alguna forma no eligen. No se deja atrás el origen. Y no van a vivir juntos pero van a hacerlo. Fascinante. Si les gusta este tipo de cosa, véanla (Netflix, sí, hasta yo empecé a mirar ahí aunque sigo con la tele de cable). A mí me fascinó. Y si les interesa la temática de los guetos negros y latinos y de la música negra..., sobre todo.

28 de septiembre de 2016

Hoy coseché y sequé la menta. Me gustó hacerlo. El perfume me subía a la cara mientras dejaba a las plantas con hojas suficientes, pero menos. La primavera está en flor alrededor y el aire es blando y bueno. Dicen que mañana vuelve el frío. No importa. Hoy está hermoso y siento, como todos los años, que si yo quisiera, si hiciera el esfuerzo, volaría con el cuerpo solo por encima del suelo, unos metros solamente, un vuelo corto, humilde para recibir el verano.

24 de septiembre de 2016

Estos son los brotes color cobre del palo borracho... Todas las primaveras se abren así y después, despacio, se van pintando de verde. A mí me parecen hojas q pasan del otoño al verano sin tocar el invierno.
Todo está en el género. Los géneros son un ritual, siempre lo digo cuando doy alguno en la facultad. Vuelvo a esto al final... Ayer, Los 7 magníficos. Western. Uno de mis géneros favoritos. Quienes lean esto, tengan eso en cuenta: a mí, me fascina todo en el western contemporáneo, me cuesta un poco más en el viejo, donde lo ideológico es totalmente contrario a mi manera de pensar pero aún ahí..., el rito... Tengo teorías de por qué me gusta pero no voy a decirlas acá. A Odi no le gustó mucho. A mí..., ah, me encantó. La pasé realmente bien, como la pasan algunos con una película de terror (género que yo odio y al que nunca me entrego). Todo está ahí: el ritmo en ráfagas de lentitud absoluta seguidas por otras de mucha acción (ráfagas de silencio largo y otras de tiros constantes); las tomas, (picados y contrapicados, mucha contraluz, el sol en todas partes, la noche en todas partes, la naturaleza); los primeros planos de caras serias, sucias, tocadas por el tiempo, por la historia; los primeros planos de manos sobre las armas; las armas como temática constante; la hombría y la cobardía como temáticas constantes; los códigos del héroe y la sociedad corrupta; el heroísmo mismo (tal vez lo que menos me interesa pero ahí está); la cosa religiosa en el fondo, tan, tan presente; la amistad-camaradería entre hombres; los escenarios; la fecha (siempre después del final de la Guerra Civil y antes del siglo XX); el final, absurdo, que siempre es que los héroes se van. Y podría seguir. Esta película cumple todo eso a raja tabla. Y está muy, muy bien hecha salvo el asunto de la bandera que lamento enormemente, pero eso es otra cosa. En cuanto a la historia, la verdad es que me encantó. Una buena forma de rebobinar la película original (una de tantas en que me enamoré de Yul Brynner). Y ahí está la cosa: es política, el western siempre, siempre fue político (una de las razones por las que me gusta). Se dice todo al principio: el malo es el capital desatado. ¿Demasiado "malo"? Claro, el género es binario y maniqueo y si no les gusta eso, no vayan porque es así. Pero acá es el empresario que abre y cierra la acción diciendo que para los EEUU el capitalismo es Dios y que "si Dios no quisiera que los esquilaran, no los habría hecho corderos"... En el medio, quema la iglesia y hay que reconstruirla, claro, porque ese capitalismo es salvaje y es terrible. Me pareció una película necesaria en este momento, infantil porque el género es simple en ideas pero necesaria. Y encima, elegir a los no blancos para el final... una pegada. Vuelvo al principio (se me fue la mano con esto, sorry): no vayan si no les gusta el western. No es excepcional, pero para los que lo disfrutamos muchos, ¡qué placer ver uno bueno de nuevo...!