29 de diciembre de 2016

Ayer, mientras esperaba a Odi, que estaba en su cena de primos, encontré una película que me gustó mucho. Genius, se llama. La puse porque tenía que ver con escritores estadounidenses (canónicos, claro), Tom Wolfe, Hemingway, Scott Fitzgerald, y su editor en Scribner. Trabajaba un hombre que siempre me pareció hermoso físicamente y muy buen actor, Colin Firth y también Jude Law (ese no es mi estilo pero lindo, es). Los dos están muy desconocidos, mucho más feos, y las actuaciones son increíblemente buenas. Me gustó la relación entre ellos, con el editor en el centro..., el tono sepia, la fotografía, el detalle del sombrero del protagonista... La disfruté mucho. Claramente, cine clásico, sin innovaciones... Después, para compensar, me miré el final del capítulo 4 de Dirk Gently...

28 de diciembre de 2016

La corte dicta sentencia sobre Milagro Sala. ¿Qué esperar? Si la inocencia no existe en Jujuy cuando el poder no lo quiere. Si los derechos no existen cuando arriba no quieren que existan. Esto es la meritocracia: estar o no en la cárcel depende del color de la piel, del género, de la rebeldía, de los contactos, de los odios frenéticos, de los dueños del poder, de cualquier cosa menos de la verdad. La verdad no existe.

26 de diciembre de 2016

"The Fall". Me la habían recomendado. La estamos viendo. A ver: me gusta el feminismo fuerte, comprometido en ciertos momentos y escenas (que no creí fuera a ver en la televisión). Me gustan las actuaciones, ese humor grave, severo de los irlandeses, el tono gris, triste de los colores y lo que pasa. Pero..., a ver, lo que cuenta es una policial enigma sin enigma. Quiero decir: los espectadores saben quién es el asesino y lo ven asesinar (esas escenas son demasiado fuertes para mí, a veces, me voy, no las miro). No hay "enigma". Pero es un policial enigma: la sociedad no está del todo bien acá pero no se habla mucho de ella, por lo menos hasta donde la vi yo. El asunto es un duelo, un duelo entre una feminista y un violador y asesino frío, capaz de ponerse máscaras realmente positivas, hasta feministas. Un duelo entre dos individualidades..., nada más que eso. En ese sentido, no me entusiasma aunque pienso seguir viéndola cuando pueda.
Ayer, como Odi se durmió temprano, me vi "Los límites del control", de Jim Jarmusch. Impresionante. A mí, Jarmusch nunca me desilusiona. La película tiene toda la sintaxis de las anteriores, la falta de diálogo (poco y nada), y la exploración de algo que pasa y uno no entiende del todo qué es pero lo sospecha. Y la magia, la magia inmensa. No sé si la entiendo del todo pero entiendo cómo funciona y la forma en que Jarmusch maneja repeticiones, colores, ropa, viajes, ritmo (un ritmo que parece lento pero no lo es, en el fondo).

24 de diciembre de 2016



Palabras que se volvieron ajenas, que ahora son amenazas: emprendedor, emprender (todas las de la familia); sinceridad, sincerar (toda la familia); diálogo, dialogar; consensuar; alegría (esa es particularmente dolorosa para mí..., esa sobre todo, una palabra que en un tiempo de mi vida escribí con mayúscula). Hasta revolución. Cambio, por supuesto. Nos están robando el castellano.

23 de diciembre de 2016

Hace unos años (me dijo el Facebook y creo que no lo compartí), escribí algo sobre las fiestas. En mi familia, Navidad no existía. No la festejé hasta que empecé a estar de novia con Odino. Antes, para mí era una noche cualquiera, de última mirábamos televisión. En ese tiempo, no había fuegos artificiales en esa fecha, eran para el 31 así que ni siquiera nos quedábamos a verlos. Un día como cualquier otro. Año Nuevo, en cambio, era hermoso. Nunca fuimos una familia grande así que era una cena con algunito más (pero pocos, a veces nadie), en el calor que tanto me gusta, en el jardín, la noche tibia y suave sobre la piel, manga corta, sandalias, hasta muy tarde, lo cual no era normal. Cuando lo hacíamos en Ezeiza, había luciérnagas que ahora no hay, bosques brillantes y amarillos en movimiento entre las ramas... Yo amaba correr entre esas luces fabulosas. No las tocaba ni las atrapaba: eran mucho más feas de cerca, de lejos parecían estrellas chiquititas. A veces, cuando realmente hacía calor, nos metíamos en el agua y entonces, la magia era completa porque en el agua, cuando una sabe nadar, se vuela. Así que volábamos afuera, entre las luces y adentro, en el agua oscura y buena. Sin ninguna sorpresa, sin olas. Las 12..., fueron una desilusión cuando me quedé hasta esa hora porque no pasaba nada en realidad. Porque eso del año era... absurdo. Pero el resto, los regalos (que nos hacíamos esa noche, claro, y lo seguimos haciendo cuando estamos en Buenos Aires), el verano. Y la sidra, que me gustaba desde muy chica y por eso me sigue gustando ahora.

22 de diciembre de 2016

Hoy, inmenso susto e inmensa alegría. Lo cuento para bajar la tensión de estos últimos días del año. Miro (en el correo electrónico) los dibujos coloreados ya de un próximo libro. Gracias. Eugenia Nobati. Primero me asusto. Me parece que están todos en negativo..., un negativo fuerte, sin matices. Me suena a terror y el terror, como el frío, es un género al que le escapo cuando puedo. No me gustan. Hermosos, hermosos dibujos, colores que no corresponden al tono del cuento... Así que digo..., bueno, voy a escribirle a esta chica y decirle que..., bueno, esta vez, así, el color, no me gusta mucho. No sé ser amable así que le tengo miedo a ese mensaje. Pero antes, bajo los dibujos, los guardo en mi carpetita de este libro nuevo para el año que viene... Y entonces, los miro de nuevo. Y son otros... Están del otro lado y son... directamente bellísimos. Como es la costumbre cuidadosa, virtuosa del arte de Nobati... Ufffff, bueno, estamos bien.

19 de diciembre de 2016

Habla Milagro Sala
En medio del vendaval
de ruido,
de lenguaje absurdo,
separado del mundo,
hubo palabras.
Crecieron como una planta
donde se cruzan
cuatro baldosas
secas.
Sabían
que abajo,
en alguna parte,
está la tierra.
Que arriba
la luz dice verde
y lo inventa.
Dijeron.
Dijeron
contra el río
de odios,
de mentiras.
No sé
cuántos
escuchan
las hojas nuevas
en la vereda
imposible.
No sé cuántos
ven el árbol, la vida, la alegría
dentro
del puño
cerrado,
poderoso,
de la semilla.
Ayer, se fueron las chicas. No suelo hablar de otros de mi familia pero esto quiero contarlo. Tam y Selva, se fueron a Madrid. No hablemos de lo que es ir a Europa si uno es sudaca y joven (no vale la pena), pero sí quiero hablar de la emoción de despedirlas en el aeropuerto. Veía las caras tendidas hacia adelante en el tiempo, a eso que van a ver, a un viaje distinto que de alguna forma, querían... Y veía eso que hay en los aeropuertos, la sensación de despedida, de emoción ahogada, las risas que no vienen al caso y la necesidad (para mí, para Odi, para todos, creo) de contacto físico, de abrazo, de cruzar los ojos... Fue un buen día aunque yo hubiera preferido que no lloviera, no para volar.

17 de diciembre de 2016

Ayer, La llegada. Me leí unas dos o tres críticas, escuché la de alguien que, en general, está de acuerdo conmigo. Ninguno me dijo lo que yo creo. Eso prueba (para una crítica (de libros pero...) como yo, digo, es importante) que la crítica tiene un lado muy, muy personal y me hace sentir que hago bien en decir desde dónde leo cuando hago las críticas (decir cosas como "para alguien que disfruta de xxx, este libro es xxx", porque no es para todos). Como sea: la primera parte me gustó y muchísimo. Está en la línea de Encuentros cercanos del tercer tipo y, sobre todo, de esa belleza infinita que para mí es El abismo. Habla de encuentros positivos que la humanidad podría transformar en otra cosa por miedo, por agresividad, porque no funciona en conjunto. Es mucho más floja que las otras dos..., sin duda, tiene errores en el guión pero la parte linguística me encantó porque está muy, muy bien. Y la forma en que se inventan una lengua de dibujos me pareció perfecta. El final es demasiado largo, demasiado. Yo ya había entendido todo..., no necesitaba tanta explicación. Pero bueno..., Amy Adams está muy,muy bien y Renner también (y además, a mí me parece lindísimo). La pasé bien. Le faltan cosas al guión, podría haber sido mucho mejor pero me dio gusto ver una visión pacífica de algo que se cuenta con una violencia infinita.

15 de diciembre de 2016

(Más o menos, no lo pongo literal, lo dijo, lo está diciendo Milagro Sala). En un lugar donde la pileta de natación era solamente para los que tenían plata, nosotros construimos una pileta para chicos que tuvieran este color de piel, el que yo lo tengo, y eso no me lo perdonan. Nosotros dignificamos. Levantamos la autoestima de los nuestros. Los ayudamos a ser alguien y "hoy son señoras y señores". A muchos, los tratan de usted. esas cosas no nos perdonan.
Pero a ella, a ella la tutean, lo escuché. Le hacen preguntas y la tutean.

14 de diciembre de 2016

Además de lo que hacen con la economía, con los que cobran salario, con la educación, con la salud, con cualquier intento de igualdad, cuando gana la derecha (acá o en Estados Unidos, yo no me voy a cansar de decirlo) es como si se diera permiso a los fantasmas (muy reales, fantasmas que sí existen) para gritarse, mostrarse, decirse y enorgullecerse de ser: el racismo, el clasismo, la violencia de los odios al diferente, al pueblo, a lo popular... Todos los que ahora sienten que pueden decir las cosas que dicen... Eso a mí me asusta y mucho. Tanto como el bastardeo terrible de las palabras a través de la mentira consuetudinaria, naturalizada... En fin.

12 de diciembre de 2016

No sé si al final se publicó lo q ví de Snowden. Me gustó la película. Cdo leí la crítica de Página, x supuesto, entendí q la razón x la q no les gustaba era la misma x la q sí iba a gustarme a mí. Buen guión, un relato firme y firmeza en las ideas , nada q ver con la q hicieron sobre Assange q al final se retorcía sobre si misma para acusarlo, no vaya a ser q ofendamos a alguien...

7 de diciembre de 2016

Ayer, vimos en Netflix "Into the Inferno", el documental de Herzog sobre los volcanes en el mundo. No me deslumbró como el de la cueva..., no, pero hay imágenes inolvidables. Como buen europeo, lo que él ve al final es la indiferencia del planeta poderoso frente a nosotros. Yo veo el poder y la maravilla..., veo la bondad de la Madre Tierra...

5 de diciembre de 2016

Ayer, último capítulo de Westworld. Se acentuaron todas las tendencias que yo venía viendo en los anteriores: es una ficción muy compleja sobre todo en cuanto al tiempo... Los cambios en el tiempo, la confusión entre pasado, presente y futuro es central en ella. Uno nunca entiende "cuándo" está... aunque lo espacial sea bastante claro y al mismo tiempo claustrofóbico y muy abierto (lo cual me fascina, en realidad es una de las cosas que me fascina: la forma en que rompen los pares binarios de ese tipo). Así que el tiempo es esencial. Eso y las anagnorisis, los reconocimientos, tal es tal otro y no los sabíamos... Eso es constante después de los primeros capítulos. El problema es que al final, me dio la impresión de que las vueltas son demasiadas. Uno puede pasarse de rosca y se pasan. Hay un punto en que todo eso junto... deja de funcionar. Lo lamento, me venía parecieron muy interesante, sobre todo, si uno se toma el trabajo de ver los capítulos dos veces y que haga falta eso también es interesante en una serie en las que, en general, basta con una sola vez y menos también. La cuestión es que en el último ya parece que lo que interesa es sorprender y sorprender de nuevo y volver a hacerlo... Digamos que ahí el guionista... la pifió un tanto. De todos modos, me interesó menos que Game of Thrones y sé por qué: Game es sobre el poder, mi tema preferido. Westworld es pura filosofía y reconozco que en general, preguntarme "¿qué es el ser humano?" (ese es el centro de la cuestión) es menos interesante para mí. Lo que sí me gusta es la temática de la esclavitud..., eso sí. Pero creo que para los guionistas es importante dentro de la pregunta central... Así que no, la voy a seguir por ahora, pero esta serie no reemplaza a Game of Thrones..., desde mi punto de vista por lo menos.

2 de diciembre de 2016

Y anoche, en casa, a solas, me vi "La chica danesa", en el cable claro. (Soy antigua con la tele, siempre lo digo). Al contrario, me habían hablado mal. No me pareció tan terrible. Me pareció un 6, digamos... Me gustó mucho la iluminación, me gustaron los trabajos, el de la mujer más que el de él-ella, y sobre todo me interesó la historia (que es una historia real). El final..., si no fuera el de la realidad, me parecía la típica advertencia pacata: no hagas esto porque... Pero hay una escena de felicidad antes, de alegría y eso creo, quiere compensar. Y por otra parte, es lo que pasó. Me parece bien que, con errores o no, se cuenten historias sobre los diferentes que la sociedad no comprende o deja afuera y la necesidad de ser lo que se es. De todos modos, la historia en sí no rompe el par binario hombre-mujer, lo reafirma pero es la historia elegida. No he visto demasiado de cine sobre identidades fluidas todavía.
Ayer, después de mucho tiempo, Gilda. Había visto una cola con diálogos horrendos, muy malos (eso me molesta mucho y me pregunto por qué no toman buenos dialoguistas, que los hay... y muchos acá) y no quería ir pero me la recomendaron personas en las que creo (gracias, Tam) así que la vi en un cine que no me gusta (es malo, caro para lo que da, en fin, última oportunidad de ciertas películas, el Premier). Y me alegro. Es una película bien hecha, con una primera y una última escenas maravillosas, tomas excelentes, muy pensadas, una iluminación de excepción, buenas actuaciones, buenísima música (cumbia, claro), todo muy cuidado (salvo algunas escenas, los diálogos, repito). Natalia Oreiro, impecable.

28 de noviembre de 2016

Para mí, es el árbol preferido. Mi abuelo contaba que los paraísos son muy amargos y eran los únicos que no se comían las langostas cuando llegaban las mangas. Decía que quedaban como manchas verdes, las únicas manchas verdes en el campo convertido en desierto. Para mí, eran perfume, el perfume más perfecto del mundo, siempre en octubre. Y son mi infancia, el campo, la alegría infinita de los caballos y los horizontes abiertos y llenos de pájaros. Si uno mira la foto sin tiempo, sin cuidado, no parece nada pero las hojas, despacio, son dibujos perfectos contra el cielo nublado. Y el verde oscuro es señal de la mejor, la más bella de las estaciones (para mí, sé que no para otros): el verano.

27 de noviembre de 2016

Ayer, me fui hasta El Palomar (no sé si había estado ahí nunca) al Barrio Carlos Gardel..., a inaugurar una nueva biblioteca ambulante con Nora Cortiñas y Hernán Nemi, que dirige la Biblioteca Palabras del Alma en Pilar. Llovía, mucho, y había barro en la puerta de la Capilla a la que fuimos. El acto fue emocionado y emocionante. Hernán habló de su experiencia sobre las bibliotecas, de cómo "el dinero es lo de menos", lo que hace falta es trabajar y soñar y de cómo la biblioteca es un lugar en el que las cosas se van dando, en el que es posible empezar de nuevo en lugares con muchas necesidades. Habló de que tienen una biblioteca con los guaraníes, en la selva, en Misiones, creo. Nora habló de las luchas de las Madres como un ejemplo más de lo que puede hacerse. Tenía más vitalidad que todos nosotros juntos, supongo. Yo dije lo que pude. Que para mí las bibliotecas son lugares raros, cerrados, casi siempre pero increíblemente abiertos porque adentro se viaja al mundo, a otras culturas, a otros paisajes, a otras maneras de leer la realidad. Dije que son un refugio (para mí lo fueron en un tiempo) y al mismo tiempo, un lugar donde prepararse para volver afuera, pero con las alas sanas, más preparadas. Cuando salimos, había un atardecer rosado y hermoso. Gracias Mariano Spina por invitarme.

26 de noviembre de 2016

Ayer, "Doctor Strange". Antes de decir nada, algunas aclaraciones: 1. Las de superhéroes no son mi género. Las veo, las veo mejor de lo que veo películas cruentas (ya no lo hago, si puedo evitarlo) o "lentas" en el sentido europeo de la palabra, la verdad sea dicha, pero no son mi género. 2. Benedict Cumberbatch me puede..., absolutamente.
Una vez aclarado eso digo: me divertí, el arte me pareció muy bueno y muy relacionado con los 60s y 70s, realmente pasaba de todo y era muy entretenido, los lugares eran fabulosos y los efectos especiales impresionantes (muy al estilo de "Inception", edificios que se derrumban y se deconstruyen, habría que estudiar eso con mucho cuidado desde lo filosófico, creo... pero no es para mí, el contraste entre la deconstrucción alrededor de los personajes, ese paisaje de escaleras que cambian de dirección en tres dimensiones, y la seguridad con que caminan los magos que están produciendo el efecto en medio del caos es fascinante). Pero es una película sin drama, fría como el hielo. Y yo necesito drama. Me estoy dando cuenta de que seguramente es eso, lo sentimental, digamos, para usar una palabra odiada que yo amo, lo que me separa de ciertos críticos cinematográficos, que aman lo seco, lo distante, lo que no implica identificación. Yo, por el contrario, lo necesito. Así que a pesar de dos críticos de la radio a quienes respeto y, ¿cuándo no?, los de Página 12, con quienes, siempre lo digo, casi nunca estoy de acuerdo, nada de 8. Para mi es un 6, y tal vez sería menos con otros actores.
Terminamos "The Tunnel", segunda temporada, a la manera antigua, todos los miércoles un capítulo en algún canal Premium, no me acuerdo cuál- Me gustó enormemente, a diferencia de la segunda temporada de la versión yanqui que apenas si toleré. Me gustó la evolución de los personajes, la actuación en su mayoría, lo que decía sobre muchas cosas, incluyendo América Latina en los 70s, y las dictaduras... Realmente la disfruté. La voy a extrañar.

23 de noviembre de 2016

En un día que me agotó por completo, con cierto pudor pero alegría, quiero compartir algo que me contó un estudiante de la UBA cuando pedí una evaluación de la materia. Muchos me dieron las gracias porque me atrevo a darles una visión de la literatura que no es común y les hago leer autores que ni siquiera oyeron nombrar, autores alejados del canon. Pero esta vez, una de las notas contaba que el autor o autora estaban desganados y sin ganas de cursar literaturas y les recomendaron mi materia... Me hizo feliz leerlo. Una de las cosas en las que más creo es el placer de la lectura. Si eso es lo que ven en mi..., estoy haciendo algo bien.

21 de noviembre de 2016

Ayer, nuevo capítulo de Westworld. Me interesa mucho la serie. La combinación western (uno de mis géneros preferidos para analizar y bueno..., porque me interesa la época)-ciencia ficción me chocaba al principio. Ya no. Se vuelve más y más filosófica y más y más relacionada con el tema esclavitud, como gran parte de la ciencia ficción sobre cyborgs o robots. Me dejó pensando y eso es mucho...

17 de noviembre de 2016

Me hizo acordar el video de los caballos... Una vez, en un viaje de los que hacíamos al Sur en auto, en invierno (es decir uno de esos viajes en que yo sufría mucho el frío y había nieve, fenómeno meteorológico que no me gusta nada, ni por color o falta de color, exceso diría un científico, ni por lo que significa en cuanto a temperatura), y vi un caballo hermoso, que trotaba, las orejas adelante, la cola levantada, todo alerta, todo anticipación, buscando a los suyos y los llamaba. Nunca voy a olvidarme. El cuerpo bello era un lenguaje y yo lo entendía a la perfección. Lo miré quedarse atrás y de pronto, sacudió la cabeza y entendí que había encontrado lo que buscaba. Ahora estaba galopando hacia un campo nevado, abajo, donde lo esperaban los suyos.

11 de noviembre de 2016

Hoy, entre lo de Cohen y lo de Trump y lo de este país también... y alguna cosita tonta personal..., no sé, a pesar de que el clima es el mío y es bello y hay luz y sol y cielo despejado y verde, verde, verde, el mejor, el de los principios, hay tristeza. Mucha. Y me duele. Espero que se vaya pasando con las horas. Hay que sentir la vida cuando la vida está en peligro.

10 de noviembre de 2016

Hoy, por primera vez pollera y sandalias y nada de medias y para mí, no demasiado calor, incluso en mi invernadero de la terracita cerrada (mi lugar para el invierno). La regularidad de los ciclos (que con Trump en el gobierno va a durar todavía menos) me consuela, como siempre hace en esta época del año.

5 de noviembre de 2016

Ayer, El contador..., con el horrendo actor que es Ben Affleck (buen director, eso sí, pero este no es el caso). La película es lo que me habían prometido: acción, de la buena, mucho suspenso, vueltas de tuerca, todo eso que en general disfruto. Me indignó. En el fondo del personaje (que tiene una forma baja de autismo o algo así), hay una discusión sobre educación: Paulo Freire (representado por un médico que aparece un poquito al principio y otro poquito al final) versus el padre del chico, un militar (nada menos) que cree en disciplina, agotar a los chicos haciéndolos pelear, puro, para decirlo con palabras bien macristas "basta de la pedagogía de la piedad". Y la conclusión de la película es que... o tienen el mismo nivel de éxito en los chicos (eso dice en los últimos cinco minutos, solamente cinco) (y eso en el mejor de los casos) o (durante todo el resto), la verdad es que la disciplina funciona y fabrica héroes (y villanos también, claro..., pero siempre los héroes necesitaron a los villanos y los entienden). El nivel de violencia es altísimo... Y la forma en que se repite el mito básico violento de los EEUU, el del western también: el héroe es un elegido que va a arreglar todo con violencia, un diferente que tiene un código y enfurece cuando alguien lo quiebra y entonces mata. Mata mucho. Uffffffff, no digo que no sea divertida pero me molestó profundamente. Eso sí: para Ben Affleck está buena la película porque no tiene que expresar mucho. Eso le sale bien.

4 de noviembre de 2016

Las cosas chiquitas que pasan de padres a hijos a nietos me conmueven. Ayer, se me ocurrió:
Madera
La mesita,
el espejo.
Los miro pasar
de madre a
hija a
nieta.
Yo soy la del medio.
Me gusta
verlos
continuarse.
Esta es la
eternidad,
la nuestra,
la que sentimos
los que creemos
solamente en la Tierra:
este día chiquito
en el que estamos,
cuando las cosas
pasan y siguen y cantan
historias.
Cuando las miramos,
y por un instante,
en ese marco,
en esas patas,
se hamaca
el árbol.
Y todos los finales
son principios.
Y nada,
nada es espanto.

3 de noviembre de 2016

A quienes les interese el tema y sepan inglés, en estos días y hasta el 14 de noviembre, está en marcha la Jornada The World in 2050, Imagining Just Ecological Futures, algo así, en la Universidad de Santa Bárbara. La jornada se hace durante 20 días, y es Nearly Carbon Neutral, porque nadie viaja y todo se hace a través de la web. Para mí, fue todo un desafío que no hubiera podido lograr sin la ayuda de Tam Painé y de Odino y que, en un momento, me arrepentí de haber intentado. Mandé la propuesta, supuse que la iban a rechazar, no fue así... y después me costó todo, desde subir las cosas a entender cómo funcionaba eso (no soy NADA internética, la verdad, y no me interesa demasiado serlo). Pero ahora estoy disfrutando mucho porque las charlas que veo (voy a ver solamente las que me interesan) son fascinantes y veo que estamos en la misma longitud de onda en mucho sentido, sobre todo ahora que en los últimos años yo di un programa sobre la crisis ecológica mundial... Si saben inglés (hay subtítulos así que está bueno), intenten. Por ahí hay temas que les sirvan: ecología desde las humanidades, más o menos es eso. Gracias a los organizadores,supongo que organizar algo así es un trabajo muy fuerte...

30 de octubre de 2016

Ayer, en inglés, con todas las voces en inglés, como debe ser, Selva y yo miramos en casa Un buen dinosaurio. No digo que me haya encantado la historia, bastante previsible, diría yo, pero lo que pasa en ese viaje de vuelta a casa en el que un miedoso domina sus miedos... es lisérgico. Todo lo es. Creo que el guión está basado en romper las expectativas del espectador, todas menos la de la historia principal (el esqueleto que, como dije, es previsible): cuando empieza, se acerca un meteorito (la piedrita, le digo yo) al planeta Tierra y los dinosaurios lo ven pasar pero uno cree que lo que viene es una historia de supervivencia en el apocalipsis pero no, "millones de años después", los dinosaurios son una civilización, plantan, limpian campos, cultivan en surcos perfectos... y tienen silos. Y así...: los pterodáctilos (o algo parecido) que van en el cielo después de las tormentas..., están buscando heridos pero en realidad no es para salvarlos. Y después, de pronto, estamos en una de vaqueros y ganado y ladrones y demás... Me reí mucho. Salté en el aire. De a ratos, hay mucha crueldad... Y los dibujos, los dibujos son increíbles: el agua y las espigas son... fotografías o algo así. Impecables. El canto a la familia..., no me extraña, muy EEUU (no comunidad completa, como en la fabulosa, fabulosa Zootopía, que me gustó mucho más, sino a la familia nuclear), y la importancia del padre más que de la madre también.