29 de diciembre de 2021

 Ok, hoy de tarde (como cualquier otro lugar de la casa estaba insoportable hasta para mí, amante del calor --lo sigo amando, mil veces esto que morirme de frío pero reconozco que está pesadito--) vimos "Don't look up", que yo sí traduciría como "No mires para arriba" (digo porque hubo traductores que protestaron pero a mí me parece importante la palabra "mirar" y el "no mirar", por eso no me gusta "levantar la vista"). La vimos toda seguida, cosa que es rara en nosotros de noche (no nos da el sueño, sobre todo en estos últimos tiempos y terminamos viendo parte y siguiendo al día siguiente). 

Me gustó mucho. Me gustó la manera satírica, aparentemente light, en que mira el desastre de la humanidad; me encantó que hubiera fotos de los otros en el planeta, los animales, las plantas, los que también iban a desaparecer..., eso es fundamental porque levanta la vista (para usar esas palabras) y mira más allá de la humanidad; me gustaron enormemente los estallidos de furia de Jennifer Lawrence, bueno, su personaje, porque serían los míos y los de cualquier bien pensante, como me pasa ahora cuando pienso en lo que significa no vacunar a África... Me fascinó la mirada al capitalismo salvaje, la misma que en Jurassic Park pero acá es el centro de todo (no una excusa para la aventura) y acá la salvación de cierta persona que representa eso tiene un sentido amargo y realista --los ricos se salvan-- y no un perdón absurdo como en la de Spielberg... Las actuaciones son una mejor que la otra pero yo pongo delante de todo la de Di Caprio que desde que lo vi en un papelito en ese western (para mí delicioso), "Rápida y mortal" es un genio siempre. Acá está francamente impagable. 

A nivel de las películas de humor, me hizo recordar a "Doctor Strangelove" por su amargura y su enorme tristeza en el fondo. Y lo del bronco... (no recuerdo la palabra y no voy a insistir), me hizo reír más francamente por última vez después de los títulos (veánla hasta el último título). 

Me pareció necesaria, hermosa, y el tipo de película de humor que puedo tolerar (no soy buena para el humor, aviso). 

28 de diciembre de 2021

 Encanto, la película de Disney. La vimos Odi, Gali y yo en Adrogué. Para Gali era la primera vez en en un cine. Yo me sentí feliz de ser testigo de eso. 

No está bien en la película, a pesar de la que las ideas, ciertos manejos de los personajes, que no son binarios, el tema principal, que es claramente la lucha contra los mandatos, están todos muy bien. Y a pesar de la que lo visual es maravilloso. 

El error principal es la parte musical... Y lo dice esta amante de los musicales... Las canciones son parte de la historia pero así, en el castellano, no se entienden y parecen interrupciones... Muy molestas. En cbio, me encantó que el estereotipo de la abuela sabia se convirtiera en una tirana, que se mirara el drama de la "perfecta".y la que carga con todos los pesos. Tbien me gustó mucho la diversidad étnica, el hecho de que todos fueran migrantes, la brutalidad (elidida) de los guardias fronterizos.  Pero la historia se hacía larga y bastante incomprensible con las canciones..  una pena.

18 de diciembre de 2021

 En dos o tres días, terminamos de ver "El asesino inesperado" (o algo así en la traducción del sueco). Es una miniserie de seis episodios sobre la muerte de Olof Palme, magnicidio que nunca se resolvió. Interesante: nosotros tenemos la tonta idea de que los países del norte de Europa son perfectos y la mirada a la policía en ese momento es directamente destructiva, profundamente crítica. Un desastre. Hubo un sospechoso en el que habría que haberse fijado un poco más..., y no, nada. Excepto detectives mejores en lo suyo a los que el sistema y sus jefes arribistas dejan de lado. Una historia conocida, contada con la moderación y la falta de exhibicionismo de los suecos. No está mal, una actuación impresionante de todos y para mí..., sí, un poco larguita. Podría haberse contado en menos episodios, sin duda. Pero es interesante. Y nosotros pensamos que solo nosotros dejamos crímenes sin resolver durante décadas... 


13 de diciembre de 2021

 El sábado fuimos de tarde al cine... Ir al cine siempre fue mi salida favorita y después del inusitado paréntesis de la pandemia, me lleva a una alegría de esas que suelo sentir en primavera, cdo el invierno queda atrás. Y esta vez..., bueno, esta vez fue hermoso. Fuimos a Capital xq no la daban subtitulada x acá y yo no tolero las dobladas, excepto las de chicos. Ir a Capital era nuestra costumbre antes así que esto fue programa completo. Encima, el GPS nos llevó x la 27 de febrero y doblamos en un lugar nuevo así que recorrimos calles desconocidas. Otro regalo. 

Vimos la nueva versión de Amor sin barreras, West Side Story, la de Spielberg. 

Qué maravilla. Cuánto mejor que la primera es y eso que yo vi mil.veces la primera y siempre estuvo entre mis películas favoritas. (Claro que hay que amar los musicales; yo los amo, me hacen bien en algún lugar del cuerpo). Una belleza los impactantes escenarios de una ciudad a la que están gentifricando (para usar una palabra que no me gusta), las demoliciones, las casas apretadas de los barrios bajos, los negocitos, la luz mortecina y siiii, los Cloisters, a los que yo fui solita cdo tenía 15 en el subte de Nueva York... Las actuaciones de jóvenes y latinos, claramente bilingües. Las tomas, algunas increíbles. Y sí, xq pasaron 50 años,.los.cambios en los diálogos , los detalles sobre racismo, el uso del racismo, la pobreza, la agresión como válvula de escape, las razones de la violencia. Y la utopía, cdo el personaje de Rita Moreno (y no el de María), canta Somewhere. Todo está ahí y el final, como el anterior, es lo que se debe hacer: pasar x encima de los deseos y actos de quienes nos quieren separados y aliarse. Aliarse contra la bola de la demolición. Una maravilla

 Ya la quiero ver de nuevo. 

11 de diciembre de 2021

Ayer, por primera vez en mucho tiempo, me vi una película entera mientras la daban en el cable (digo, últimamente me duermo más temprano que las 12, cosa que resiento mucho porque odio levantarme temprano y me estoy despertando tipo 6..., nada menos; hago de todo para cambiarlo pero no lo consigo). Se llamaba "Las dos caras de enero" (traducción literal del inglés) y al final (no vi los títulos del principio) vi que es sobre un libro de Patricia Highsmith... Apenas vi el nombre, me dije "Pero claro..." La historia era de ella de principio a fin (siempre digo que en eso --y en poco más-- estoy de acuerdo con Borges: uno, una cuenta siempre la misma historia): dos desconocidos que se enredan en  una trama que termina en muerte... Transcurre en Grecia y Creta y Estambul y da vueltas alrededor de esos climas tensos, extraños de Highsmith. Tanto Vigo Mortesen (a quien quiero cada vez más, es un actorazo, este personaje no tiene nada que ver con sus bonachones al estilo "Green Book" o sus "buenos" como en "Hidalgo") como Oscar Isaac (ah, ese hombre me encanta desde que lo vi en esa serie increíble que era "Show me a Hero") y Kristen Dunst están increíbles. El paisaje cargado por ese odio (para mí incomprensible) que sienten los norteños por el calor es siempre bello y amenazador al mismo tiempo. Es un enero en un lugar donde enero es caliente y el peso de lo "desconocido" es fuerte, constante. La iluminación es portentosa, sobre todo en ciertas escenas casi al final y la historia..., bueno, con mucho de Freud padre/hijo cuenta ese pegarse a alguien peligroso y no poder impedirlo hasta que todo es demasiado tarde. Me gustó mucho.  

10 de diciembre de 2021

 Tal vez hoy no sea el momento porque es un día de otro tipo de fiesta pero comento lo que vi anoche: Passing, una película de Netflex, nueva, en blanco y negro. Sobre "pasar como blanca". Es una película intimista, de personas negras de clase media (claramente no tienen muchos problemas de dinero aunque sí de discriminación), y el problema de ser o no ser "negros" en varios sentidos. Está dirigida por una mujer y el centro son dos mujeres... Es extraña en más de un sentido. A mí, me pareció un poquito resignada, sobre todo el final (trágico, digamos, sin espoilear sobre en qué sentido). De a ratos, los diálogos eran realmente emocionantes y tenían mucho de cientos de diálogos que leí en novelas de autores negros..., por ejemplo, sobre cuánto habría que decirles a los chicos sobre los linchamientos, sobre la crueldad del mundo, sobre eso que son y cómo eso que son los pone en peligro. En otros momentos, me pareció que la elisión, el borrar cualquier tipo de explicación, la hacía..., bueno, fría, demasiado lejos de los sentimientos. El final me disgustó en más de un sentido. Hubiera querido algo más que ese blanco de la nieve (y blanco no es cualquier color). Pero está bien hecha, excelente en cuanto a los trabajos actorales y realmente interesante en general. 

9 de diciembre de 2021

 https://m.youtube.com/watch?v=_qtoOgUDmso








7 de diciembre de 2021

 Ayer terminamos de ver The Harder They Fall, un western con mayoría de actores y personajes negros (visto la discusión que hay sobre ese género al que me dedico desde siempre, no voy a debatir qué es western acá..., no ahora, sin duda esto es un nuevo  western, no un antiwestern como The Power of the Dog, esa maravilla de Jane Campion que ya comenté). A ver..., en mi listita donde anoto todas las películas que veo (no hago lo mismo con los libros, no sé por qué, pero es así), va a tener un 6, como mucho...,a diferencia de la de Campion que tiene un 9). No es una buena película, no, pero tiene detalles interesantes, momentitos y es divertida, muy de acción (le falta la lentitud del western), puro movimiento, viaje, tiroteo, muertes, sangre, armas, etc. La historia no tiene sentido alguno, y es totalmente  la típica cosa machista de la "venganza" (también las mujeres entran en eso, claro, todas se vuelven muy "machas"). Por supuesto, al final, hay un momento de "anagnórisis" que suele servir para cerrar el odio entre el protagonista (el mismo actor de Lovecraft County, con un nombre tan claramente de "bueno" como "Nat Love") e Idris Elba, el "malo" (con un nombre tan característico para el "mal" como "Rufus"). Ese final es interesante porque en el último minuto cuestiona el binarismo Mal vs. Bien típico del género... y en cierto modo, lo da vuelta. En el fondo, convierte la historia en un círculo, el malo y el bueno son lo mismo a través de un espejo. 

Pero hay detalles interesantes. Mucho. La música, hermosa... Hasta el protagonista canta bien dos veces. Pero sobre todo: 

1. para el protagonista, Rufus es "el diablo" (y es un personaje que tiene una cruz marcada en la frente) pero el sheriff que lo acompaña (Delroy Lindo, actor que amo desde que era joven y laburaba con Spike Lee) dice en un diálogo: "Rufus NO es el Diablo; el Diablo es blanco", lo cual me pareció genial. La frase se repite, claro. 

2. En el mismo sentido, el arte es directamente fabuloso (la escenografía, la foto, los colores, la ropa, los lugares). Cuento solo un detalle: en un momento, deciden robar un banco en una "ciudad blanca" (es decir, una ciudad donde viven blancos, ningún negro: la película transcurre en los pueblos de negros fundados por esclavos fugitivos, al principio hay un título que lo dice: Estas personas existieron). El arte hace el siguiente juego: cuando llegan a ese pueblo, todo es BLANCO visualmente, todo, los edificios, el vestuario, hasta las calles, que parecen de talco. Al final, cuando la acción vuelve al pueblo del malo (Redwood), hay una relectura obligada: ese pueblo es un pueblo de  "COLOR": todo es colores y más colores.  Las casas y las paredes de afuera y el empapelado de adentro, y las caras negras... Todo. Me pareció una genialidad ese momento.


5 de diciembre de 2021

  Ayer terminamos de ver el western de Jane Campion, The Power of the Dog, con Benedict Cumberbatch y Kristen Durnst, en Netflix. Verla en módicas cuotas x cansancios operaciones, interrupciones y demás no ayudó nada, pero a mí, que siempre amé ese género, me pareció fascinante. Una manera de subvertir un género terriblemente machista no solo desde lo femenino sino tbien desde una mirada no binaria, queer. El western es un género esencialmente lerdo con momentos de acción (tiroteos, duelos, persecuciones a caballo). En este caso, la tensión se da más en el interior de los personajes pero es tan poderosa que asfixia. Está filmada en el país de Campion, Nueva Zelanda pero transcurre en Montana y la fotografia de los grandes espacios abiertos, los pueblitos diminutos, las casas en medio de la nada y el cowboy pinta macho que camina con las piernas abiertas como una fuerza de la naturaleza son de una belleza aterradora. Frente a ese hombre intolerante, despectivo, feroz, hay una mujer luchadora pero débil (viuda)  y su hijo queer. Y todo está pensado en la lucha, todo, desde los conocimientos  y herramientas del chico hasta los secretos inconfesables del cowboy. Hay una delicadeza brutal en la historia y el desenlace, y un coqueteo delicioso con los planes perfectos y las historias sobre estafas. Cumberbatch está increíble, como siempre. Durnst, irreconocible, patética, fea inclusive. La disfruté muchísimo. En lo disruptivo, me hizo pensar en Brokeback Mountain. 


2 de diciembre de 2021

 Creo que lo interesante de Manhunt (las dos temporadas) es que, como está basado en memorias (claramente personales) de un detective de Londres (SouthEast) muestra protocolos, recursos (infinitos desde nuestra perspectiva sudamericana; siempre limitados desde la perspectiva de ellos..., que tienen que pedirlos, informarlos, luchar por ellos, etc). Es decir, da una visión fascinante de una forma de hacer investigaciones en la Capital de Inglaterra. Qué se hace, cómo, cuándo, por qué y por qué no. A mí, siempre en la comparación, me sirve para ver diferencias claras entre esa manera y los usos y costumbres estadounidenses, australianos, chinos, japoneses, de la India (eso tiene el policial: que es un género flexible, interesantísimo, capaz de adaptarse a casi cualquier cosa, según mi experiencia). Eso es lo que más me gusta..., creo. Y la problemática de enfrentarse al dolor de los que amaban a las víctimas, hasta qué punto se hace, se esquiva, se miente, se suaviza o no lo que hay que decir... Es un policial muy diferente y Martin Clunes (a quien yo no toleré en Doc Martin, lo lamento) es un actorazo y acá lo demuestra. 

27 de noviembre de 2021

 Vimos en dos o tres días solamente una miniserie (primera temporada de miniserie, hay otra, son dos casos distintos) que se llama Manhunt (nosotros en Acorn), con ese actor de cara feísima (lo lamento, es como yo lo veo) que se llama M. Clunes, inglés, sobre una investigación real en Inglaterra en 2004-06. Creo que lo primero que hay que decir es que la serie atrapa, es interesantísima y está muy bien hecha en cuanto a diálogos, suspenso, etc. Pero yo la miraría junto a otra de Netflix que se llama Delhi Crime, de la India. Juntas, muestran el abismo de recursos, metodologías, actitudes, etc entre una investigación policial en el Primer Mundo y un lugar como la India (o nosotros). Y las similaridades, claro..., que las hay. Me impresionó esa sensación..., y eso es, sin duda, político. La cantidad de hombres, autos, aparatitos, cámaras, etc que tienen en Inglaterra para seguir un caso cuando les parece importante... y la falta de todo de la detective de Nueva Delhi... eso también es historia. 

La serie vale la pena, sin duda, aunque plantee y después no resuelva demasiado el lado personal del detective (pero lo toca, casi como si fuera una obligación). Él está realmente bien y representa a un detective real, que escribió un libro sobre sus recuerdos del oficio de policía en Londres. 

Aaah, justo en este momento, que uno de los personajes haya visto a alguien "parecido a Maradona" (pronunciado como en inglés) al que después, uno de los policías llama "Ah, la maldita "Mano de Dios"", me hizo gracia... Se ve que los ingleses recuerdan ese partido también. 

16 de noviembre de 2021

Ayer, terminamos The Wire. La última temporada es más rara, diferente, y tiene mucho que ver con lo que llamamos "fake news", noticias inventadas (está la política presente, claro...; pero no de la forma en que se usa por estos pagos). Los intereses personales, políticos  y hasta altruistas de policías, periodistas, políticos tienen mucha importancia. Y lo mismo puede decirse de "la justicia". Porque no la hay, ni poética ni de ninguna otra clase. Pero al mismo tiempo (y por eso, puedo ver este tipo de series y no puedo ver Sopranos, Succession y demás), hay en el fondo una serie de personajes con algo parecido a la preocupación por el otro, por los demás. La coralidad siempre hace difícil terminar (lo sé porque escribo novelas corales, siempre lo  estoy haciendo, no puedo de otra forma) y acá eso se nota... Pero la serie es hermosa e interesante. Y hubiera bastado con prestar un poco más de atención a las mujeres (que no la hay del todo) para que me gustara tanto como Tremé y The Deuce. Supongo que ahora vamos a terminar la última temporada de Vera.  

15 de noviembre de 2021

 En medio de la votación (que esta vez fue totalmente distinta de la que tuve en las PASO, donde tuve que ir dos veces y contra mi costumbre terminé votando a las 3 de la tarde; esta vez fue rapidísimo, entré y salí, una maravilla), y de los nervios de los resultados (que me tranquilizaron un poco y que sí, sí, me dieron nueva esperanza a pesar de todo); después de un día hermoso de sol en la quinta y del cumpleaños de Tam, con gente, al aire libre, la pileta limpia (que yo no usé pero Gali y su mamá sí), me terminé Jesus and the Black Messiah, una película de este año, que estaba en HBO. 

La historia del jefe de las Panteras Negras, asesinado a los 21 años por el FBI, a balazos, en un atentado totalmente ilegal cuando iban a devolverlo a la cárcel; y de su Judas, el informante del FBI que lo había traicionado varias veces y tuvo que ver con esa muerte. 

Una película clásica, oscura, con ese recurso de siempre en películas "históricas"..., de contar el final en carteles al final (cierto, es aburrido y poco cinematográfico pero en este caso, me parecieron datos importantes que no se cuentan en la película). Dije, clásica pero necesaria. A mí, que ya conocía la historia, me emocionó. Las actuaciones me parecieron excelentes, incluyendo las del rubísimo (excelente el casting) agente del FBI que "maneja" al traidor. No sé si hice bien en verla (sabiendo lo que iba a ver) porque duele y mucho pero me alegro de que exista, de que otros vean lo que pasó si no lo conocen. Y de que parte de lo que pasó después sea esperanzador porque hay continuación. Vale la pena por eso. 

12 de noviembre de 2021

 -Más The Wire: Anoche, diálogo en la quinta temporada de The Wire (la última, ya estoy pensando dónde nos vamos a meter después, tal vez terminemos Vera):

Discusión sobre la forma en que las autoridades descuidan casos resonantes en un contexto de ajuste económico. Y la cuestión racial está en el centro: Si hubieran matado a todos esos chicos blancos..., ¿también lo descuidarían así? No, habrían mandado a la Guardia Nacional. 

Cierto. Como es cierto que los cadáveres valen según el color de piel. 

En esos momentos, es una serie impresionante. Lo mismo me pasaba con Tremé (con respecto al Katrina) y con The Deuce (con respecto a la pornografía y la prostitución). 

-Detalles de The Wire (hasta ahora): The Wire (seguimos con eso pero vemos una temporada por vez, varias semanas a dos capítulos por día si no hay otra cosa que ver en el cable; y después pasamos a un capítulo de Vera, temporada 9, para distraernos un tanto y disfrutar de otro tipo de policial, mucho más tradicional, por ahora nos faltan dos capítulos para el final de la 4ta):

-Me resulta extraordinario el recurso de que en cada capítulo se vocee una droga con nombre de fantasía diferente... Quiero decir, el nombre cambia pero siempre es el mismo todo el capítulo. Los chicos (son chicos solamente) que vocean la droga en las esquinas gritan ese capítulo todo el tiempo lo mismo. Los nombres son fabulosos pero el que me pegó realmente fue "Pandemic", voceado una y otra y otra vez en algún capítulo anterior. I have got Pandemic, Pandemic, Pandemic... Impresionante visto más de una década después en una serie que no podía ni imaginar lo que iba a pasar en 2020. 


Extraño lo que se puede sacar si se sigue pensando lo que pasa en la última temporada de The Wire... Porque hay una necesidad de presupuesto y eso lo determina todo, desde los cuentos que inventan ciertos policías para ver si las autoridades les dan ese dinero porque realmente quieren resolver los crímenes. En primer lugar, ahí hay fake news en muchos sentidos. Por otro hay manipulación de la opinión pública (que es lo que mueve el dinero, claro está, porque no se mueve por justicia ni por promesas de campaña, ni siquiera por buenas intenciones, que las hay en algunos políticos). Y en esa manipulación están involucrados los valores de la sociedad... Así que de ahí pasamos a la sociedad misma, en la que el número de muertos no importa si son "homeless", indigentes. Esos no importan y a nadie le importa (no sé por qué me suena eso de que no es lo mismo fumar porro en Barrio Norte que en la villa, Vidal dixit). Ni siquiera importa si son chicos: mientras sean chicos indigentes todo bien. Y sobre todo si son negros, claro está. Rubios, de ojos celestes sería otra cosa. Entonces, para que algo se mueva, se apela a cierta pornografía del interés: algo sexual, un asesino serial, lo que tiene que ver con el cine (o las series). La serie se mira a sí misma mientras analiza lo que pasa alrededor... Y podríamos seguir, las capas son casi infinitas...  

11 de noviembre de 2021

Anoche, diálogo en la quinta temporada de The Wire (la última, ya estoy pensando dónde nos vamos a meter después, tal vez terminemos Vera):

Discusión sobre la forma en que las autoridades descuidan casos resonantes en un contexto de ajuste económico. Y la cuestión racial está en el centro: Si hubieran matado a todos esos chicos blancos..., ¿también lo descuidarían así? No, habrían mandado a la Guardia Nacional. 

Cierto. Como es cierto que los cadáveres valen según el color de piel. 

En esos momentos, es una serie impresionante. Lo mismo me pasaba con Tremé (con respecto al Katrina) y con The Deuce (con respecto a la pornografía y la prostitución). 

 

10 de noviembre de 2021

 Nuestra premiación de ALIJA después de un año y pico de postergación por la pandemia. Una fiesta en todos los sentidos.


 https://youtu.be/qCPqHT15KJA  

 Ayer, después de un día agitado con dentista (todo en suspenso por ahora, no sabemos qué pasa..., esperamos sea solo necesidad de limpieza) y después Gali y juegos y demás, me fui a la entrega de los premios ALIJA... Primera vez que voy a un acto presencial a Capital, en la Casa del Bicentenario (lugar del que solo conocía la librería). Eso solo, los abrazos con gente que yo no había visto desde fines del 19, los encuentros, la alegría de los ganadores, todo eso, increíble. Hasta el fresco del patio (porque fue al aire libre) me hizo bien (me había traído un saco, por suerte, sino creo que el humor me hubiera cambiado). Pero además, hubo algo rarísimo... Yo no lo esperaba. Me hizo pensar en aquel momento del horripilante año 13 en el que al final de mi seminario hubo un aplauso general de mis alumnos, cosa que no suele pasar en Filo (aviso, porque sé que en otras Facultades sí). Fue así: varios de los ganadores (la primera me dejó de una pieza, la segunda me sorprendió, y así, hasta que terminé levantando las manos, riéndome, queriendo esconderme) hablaron de mí como profesora de literatura y de traducción con enorme cariño. Terminó siendo algo así como una cargada que me nombraran en el escenario. Y aunque me dio cierta vergüenza que me lo dijeran cuando yo estaba ahí, en el escenario..., me hizo muy pero muy bien después de dos años de..., digamos, sequía de publicaciones, como tantos de nosotros... Me sentí honrada y rara y con una alegría grande y linda, veraniega (diría yo, que amo el verano). Gracias a todos mis ex alumnos que me nombraron y a los que hicieron chistes con esas citas... Gracias. Al final, le tenía terror a ese martes (por la dentista) pero fue un gran día.

7 de noviembre de 2021

 Seguimos con la 4 de The Wire y será que siempre tuve que ver con la enseñanza pero me parece la mejor hasta ahora. Todo, hasta la horrible cuestión de entrenar a los chicos para pruebas absurdas que se toman en todo el Estado (que parecen y son, por lo que sé, más absurdas en los EEUU que acá..., esas pruebas que le encantaban al gobierno de Macri). Me fascinó este último capítulo..., sobre eso. Tal vez el tema general sea la crueldad (pasa lo mismo en Tremé y en The Deuce). Eso creo. De a ratos, como siempre que se toca la infancia..., me hace mucho daño lo que pasa con ciertos adolescentes en la serie. Y por supuesto, me gusta, necesito (no pasa eso en las series que no me gusta como Breaking Bad o Succession o The Sopranos) que haya personajes que tienen todas las buenas intenciones del mundo y están dispuestos a mucho, les vaya bien o no... Sobre todo cuando es no. Sí, la serie creció en las distintas temporadas, y me sigue gustando menos que las otras dos, pero muchísimo en general. La estoy disfrutando mucho. Solo hay dos actores que no me gustan, solo dos en un electo enorme, y no me molestan tanto como suele suceder en las historias corales como esa: no están todo el tiempo. Ah, el tema de las parejas mixtas (negro/blanco) me parece muy bien tratado  igual que todo el tema del racismo en general alrededor del nuevo intendente, por ejemplo (Ah, ya vemos de dónde vino la elección del mismo actor para Meñique en GOT..., ese personaje que todos queríamos ver derrotado, pero que acá tiene otra densidad, y en muchos sentidos, tiene, él también, buenas intenciones). 

4 de noviembre de 2021

 Me parece muy bien cómo se presenta a los docentes en la escuela de The Wire, temporada 4: cansados de todo, sin esperanza,  con miedo a los alumnos, y sin recursos cuando son nuevos, ese gesto de "Ni idea de lo que puedo hacer, nada me sirve".  Y del otro lado, los chicos: hasta los que están interesados (algunos hay) están desnudos y no saben cómo prestar atención, cómo aprovechar lo que les dan. Una situación terrible, sin salida por ahora. 

Me hizo recordar mi odio a la secundaria, a la que sentía así cuando estaba en ella (como un lugar intolerable, un peso tremendo) y a la que me prometí no volver como docente y a la que volví solo como madre (aunque en la serie, es una primaria, aclaro). Por eso, no quería ser docente y por eso, admiro tanto a los que sí consiguen serlo. Yo siempre enseñé a adultos excepto en las 10 horas que tuve que hacer para las prácticas (qué pesadilla). Las terminé sin entender absolutamente nada nuevo, sin aprender nada, creo. Me sentí realmente mal haciéndolas y nunca entendí cómo aprobé. El desastre final del capítulo que vemos, en el que una alumna a la que atacan todo el tiempo, hiere a otra con una navaja..., bueno, yo me pongo del lado de la navaja, sí. A mí también me trataban así y yo sentía esa misma furia. Aunque yo nunca hice nada  parecido a eso, entiendo la nube de furia arremolinada, la angustia, la necesidad de gritar contra el silencio que tiene esa nena grandota, fea, regordeta a la que insultan y desprecian. 

Excelente, la serie. Y creo que, siguiendo a mis preferencias en números, me están gustando las temporadas pares más que las impares: la 2 y la 4. Veremos después. 


3 de noviembre de 2021

 The Wire de nuevo: Dejamos atrás la tercera temporada de The Wire. Me gustó (pero menos que la dos, tal vez porque lo del sindicato me fascinó, veremos qué pienso ahora de la escuela, que es la cuatro que recién empezamos). 

De todas maneras, la tres en cierto modo cerró muchas cosas y terminó como un ciclo... La serie podría haber terminado ahí y lo hubiera hecho muy bien (esa es mi conclusión, no es que lo desee, me sigue gustando mucho la serie, menos que las otras dos de Simon que vi pero me gusta mucho, creo que esta serie es la única en la que coincido dentro de la lista de "mejores series" que publican por ahí, tal vez porque las series donde todos son uno peor que el otro, las series sin esperanza no son lo mío, ni Mad Men, ni Breaking Bad ni Succession ni Los Soprano..., no). 

Pero en el primer o segundo (creo que segundo) capítulo de la cuarta, hay otro de esos diálogos que se las traen. Siempre me fascina cuando un diálogo pinta toda una situación social de un país entero, esos momentos que una podría pasar en una clase y pasarse dos horas desarrollándolo. 

Es así. El nuevo candidato a intendente (impecable el actor que era Meñique en Game of Thrones, aunque es un papel muy parecido) habla con su equipo en el auto. EL problema es que el hombre es blanco y la mayor parte de Baltimore es negra..., no hay intendentes blancos en los últimos años. Reproduzco el diálogo de memoria, no es tal cual. 

--¿Te parece que votarán a un blanco? 

--Nosotros --dice el negro que acompaña --ya votamos muchas veces a los blancos. --Después de un diálogo largo --: Ustedes, en cambio, no votan negros. 

Tal cual... Aplausos de mi parte para cada una de esas escenas. Y estas son solamente las que recuerdo.


28 de octubre de 2021

 Algo más sobre Dune. De nuevo: el guion del "Mesías Blanco". Un guion es una historia que se repite con variaciones pero en realidad, siempre igual, más o menos lo que ve Propp en los "cuentos de hadas", para ponerles un nombre popular. O lo que pasa en las comedias románticas: chico ama a chica, se juntan, se entienden, son "el uno para el otro" (amor romántico), y después malos entendidos, problemas, lo que sea, separación hasta la reunión final. Algo así. El Mesías Blanco es esencial en la literatura de los WASPs en EEUU en obras de mirada aparentemente "progre" sobre pueblos Otros (el Otro no WASP ni cultural ni visualmente). Digo "aparentemente" porque son obras (literarias o en cine o en series, no importa) en las que se "defiende" a ese Otro pero se termina diciendo que solo puede salir de su mala situación cuando llega un Mesías Blanco, alguien WASP que se transforma en líder de ellos... Eso pasa, por ejemplo, en Mississippi en llamas y en Avatar y en cientos de otras narraciones... Cientos. Esta es igual, me doy cuenta de pronto. ¿Por qué tiene que venir el Atreide al planeta desierto para salvar a ese pueblo del Imperio? En fin, eso aparte de lo que dije sobre la película, que cuanto más la pienso menos me gusta excepto en el placer de ver a Isaac y a algún otro en la actuación y en las fabulosas reconstrucciones de lugar, el "arte". 

25 de octubre de 2021

 Bueno, Duna... Fui cambiando de idea mientras pensaba pero la verdad es que cambié en un sentido negativo. Mi emoción por volver al cine, intacta..., fue maravilloso. Y a mí me gusta Villenueve, creo que se llama el director. Me encantó otra de ciencia ficción de él, "La llegada". En este caso, tengo que decir que no sentí nada... El ritmo es tan lento y la música tan pomposa (ojo, a veces a mí me encanta lo pomposo, fue así con El señor de los anillos) que no me emocioné. Lo bueno: un arte maravilloso, las tomas, la fotografía, los lugares, los climas, las actuaciones..., incluso ciertos momentos clave... Pero todo frío, frío, frío. Y en el fondo, la película se toma 2 horas para contar una diminuta parte del libro..., al contrario de la de Sting, que a mí sí me había gustado, dentro de su propuesta. Francamente, me aburrió un poco y eso sí que no lo esperaba de una película como esa. En fin, la ciencia ficción (aunque sea super blanda, y esta lo es desde el libro) no es lo mío pero esperaba mucho más. 

 Ayer terminamos de ver (en varias sesiones, es así en general, eso es lo malo) una película en Prime Amazon Video con Cumberbatch... Se llama The Courier y es sobre espionaje en la Guerra Fría, durante la crisis de los misiles en Rusia (tiempos de J. F. Kennedy). Yo suelo esquivar las películas de los tiempos del mundo bipolar igual que esquivo las de la Segunda Guerra pero por otras razones. En el caso de los tiempos de la Guerra Fría, porque me molesta que se muestre a la CIA como maravillosa y a la KGB como brutal (digo lo desparejo me hincha..., porque las dos lo eran y mal), y esa mirada de Rusia como gris, gris, gris y deprimente...  Pero como una vez me sorprendió esa hermosísima película con Tom Hanks sobre el espía ruso, y como en esta, estaba Cumberbatch, la vimos. La película era lo que yo esperaba, lo de siempre... y no, no me gustó. Y sí, hubo esa mirada tan de Occidente en todo (sobre todo en el papel de la chica de la CIA..., uffff). Pero Cumberbatch es un genio y este es un tipo de personaje que yo no le había visto hasta ahora. Y hay alguno que otro diálogo interesante como cuando se dice "Ustedes (el MI6 y la CIA) usan a las personas". O como cuando el ruso le dice a Cumberbatch, "Ustedes tienen todos su misiles de Turquia apuntándonos, ¿por qué nosotros no vamos a hacer lo mismo desde Cuba?" Así que, si uno, una no siente así las cosas, no se indigna con ciertas miradas, la verdad es que está bien el ritmo (eso lo sentí sobre todo en comparación con la que fuimos a ver al cine, Duna) y bueno, se puede ver. Solamente eso. 

22 de octubre de 2021

 Ok, voy por el capítulo 8 de Maid, que empecé a ver por Sandra Comino (por eso te etiqueto, amiga) en Netflix. Cuento: la serie me gusta, es la que estoy siguiendo ahora cuando Odi se va a dormir y dejamos de ver Vera (que es la que seguimos ahora, últimas temporadas). 

Me gustan las actuaciones, la filmación, la historia en general. Tengo mucho que decir a favor. Tal vez se resume bien la temática general (y mi enfoque sobre ella) en un diálogo que hubo en el último capítulo que vi. La agencia en la que trabaja la protagonista (Margaret Qualley) como mucama (Maid, en inglés) la maneja una "latina" (claramente habla en un inglés que viene del castellano y ese lugar para ella es casi un cliché: muchas mucamas son "latinas" en los EEUU). La protagonista acaba de tener un encontronazo a medias, o un diálogo muy descorazonador con una dueña de casa (negra y muy rica) que dice que quiere "ayudarla" pero no como realmente hace falta (eso me hace pensar en un poema fabuloso de otra mucaba, Madam de los poemas de Langston Hughes. Y la jefa latina dice algo así: "¿Hablaste con ella?, decís.  No, no te habla a vos. Se habla a sí misma. Aunque te mire a los ojos, no te está hablando a vos. Vos no existís".  Me pareció una joyita del guion. 

En general, la pobre chica, madre soltera (se escapó de su pareja, un hombre que es..., bueno, complicado y del que debería huir), con una madre artista con problemas psíquicos (una genia, Andie McDowell, realmente impresionante) y ya sin casa ni siquiera la de la familia (que alguien les robó)..., se las ve negras con la cuestión trámites para ayudas del estado, intento de conseguir un colegio (pago, claro, nada de escuela pública en los EEUU) para la hija, un alquiler que pueda pagar con subsidios, etc. El horror ante la burocracia es tremendo y yo siento que la cosa es todavía mucho peor de lo que se cuenta (y eso es de terror en la serie). 

Es excelente que cada vez que hace cálculos de dinero aparezcan en una cuenta escrita sobre la pantalla en la que gana 34 y, cuando termina de calcular, resulta que tiene -90.... Y eso, digo, es un excelente recurso... 

Hasta ahí lo que me gusta. 

Lo que no me gusta tiene que ver con la visión del mundo WASP (blanca, anglosajona, protestante) tocada, eso sí, por el feminismo (de buena manera, claro). Algunos síntomas que veo y reconozco en tantos autores WASP que estudio: 

-no hay ninguna conciencia de clase, digamos, ninguna solidaridad entre las varias maids... La protagonista..., que tiene la solidaridad a flor de piel pero para cualquiera, cualquiera, no se conecta con sus pares y compañeras de trabajo. No hay grupo, no hay rebelión conjunta, no hay búsqueda de apoyos en otros "que son como yo".  No hay apoyos que se ofrezcan, al contrario, en general, hay un total "sálvese quien pueda"..., muy, muy yanqui. Es la historia de una MAID, como el título, una sola, un individuo (femenino). 

-Es cierto que hay desafíos a los estereotipos  y algunos negros son  muy ricos y algunas blancas muy pobres (como esta chica) pero los estereotipos están en otra parte: por ejemplo, mientras la madre tuvo su casa (perdón, estoy espoileando en parte), no se habla nunca de vivir con ella y cuando lo hacen (por la mala situación) está como mal visto... No es cuestión, mejor vivir solo que con los padres. No es raro: para los WASPs, el chico debe (debe absolutamente) irse de la casa a los 18, aunque el padre o madre quede solo. Absurdo. Nada de familias extendidas. Solo familias nucleares o monoparentales. 

-El dinero lo es todo y hay cierto aplauso a los que cierto gobierno anterior (y actual en ciertas partes del país) llamaría "emprendedores" como cuando ella se ofrece por menos precio pero por dinero contante y sonante porque está furiosa con la agencia que la maltrata desde lo económico... Todo bien la lucha contra el maltrato pero ¿y un sindicato, un lugar donde denunciar, alguna forma de protesta? No, nada. Lo único que se da en ese nivel es una relación que muy de vez en cuando admite la comprensiva y solidaria por cuestiones de género, como con las mujeres que le alquilan en algún momento.


Por ahora, eso. Ya veremos si me da ganas de decir algo cuando termine. Esta es una miniserie o serie limitada así que supongo que hay un final.  

18 de octubre de 2021

 Ayer de noche terminamos la segunda temporada de The Wire. La primera, lo dije por acá, noe entusiasmó. La segunda, sí. La coralidad, ese saltar de personaje en personaje que tanto me gusta, me resultó mucho más fácil de seguir y la temática del sindicato, fascinante. Amo lo que vi tbien en The Deuce, del mismo autor..., esa profundidad, ese negarse a lo maniqueo. El personaje del jefe del sindicato, con sus creencias, sus valores, su dignidad y sus culpas, y el del sobrino que es el.testigo y actor del final... inolvidable. Y el manejo de la cámara y el teniente (un personaje fabuloso). Ah, y el manejo de recursos y de cámaras..., que después se perfeccionó en The Deuce y en Treme... Un placer verla.

13 de octubre de 2021

 Ayer me costó mucho dormirme (y eso que venía del viaje desde la Costa y de levantarme temprano allá y limpiar nuestra habitación y el baño, etc, y leer todo el viaje en voz alta y ordenar a la vuelta, etc). Antes de siquiera intentarlo (terminé tomando melatonina, claro, y sufriendo un poco de todos modos), me miré una película como me gusta hacerlo: ahí, en el cable, en el horario que la daban porque me gustó el tema. Y me resultó muy pero muy bien.

A ver, no es ninguna genialidad, bien clásica, bien al estilo narración tradicional (igual..., esas, cuando están bien, a mí me encantan), pero realmente aprendí muchísimo y me fascinó. Se llamaba A United Kingdom, y es una coproducción de la BBC y Pathé y el cine de Botswana sobre el último rey de una parte del país antes de la independencia en la década de 1960 y su matrimonio con una mujer blanca. 

La historia tiene dos personajes muy conocidos para Argentina que, como siempre en nuestra historia, hemos tenido hasta una calle para homenajear a alguien con ese mismo apellido y seguimos pensando demasiado bien del otro: Canning y Churchill. Y el tema general es no solo el racismo agudo, intolerante de los europeos (y las reacciones completamente comprensibles de África) sino también y sobre todo el colonialismo. 

No voy a contarla pero lo esencial es esa historia increíble en la que un rey de un país africano tiene que pedir permiso al Commonwealth para entrar y salir de su país (porque es un protectorado desde el reino de Victoria) sino que se presiona, se persigue, se intenta manipular a personas del común (la inglesa que se enamora de ese rey en Londres, en primer lugar, porque es una mujer sin alcurnia, sin otra cosa que su piel) porque ese matrimonio causaría problemas diplomáticos a Inglaterra frente a Sudáfrica, que está imponiendo en ese tiempo el Apartheid y no quiere un vecino con un trono ocupado por un negro y una blanca (la peor de las parejas interraciales en más de un sentido).

Hay una serie de diálogos inolvidables y de razonamientos increíbles al respecto. 

Del otro lado, los miembros de la tribu de Botswana (que tienen otras razones para negarse a aceptar esa reina, razones absolutamente comprensibles, desde mi punto de vista) terminan apoyando a ese rey y después eligiéndolo presidente cuando el hombre encuentra una palanca para "mover al Imperio", se diría y consigue la Independencia y el pase a la democracia como sistema. 

Dos episodios realmente parecidos a tanto en nuestro país: 

En un momento dado, Inglaterra engaña al rey para que vuelva a Londres con una excusa (la esposa se queda) y lo exilia: no puede volver a su tribu porque hubo un informe que nadie le muestra en el que supuestamente dicen que no es apto para gobernar. Están los Laboristas en el gobierno (y lo hacen, queda claro) porque necesitan a Sudáfrica y Sudáfrica no tolera ese matrimonio. Entonces, Churchill (esta es la década de 1950), que está en la oposición, protesta y promete que si vuelve a ser Primer Ministro, lo va a dejar volver. La esposa en África y el rey en Londres, separados por el Imperio, esperan los resultados de la elección (yo pensaba que no podía creer que Churchill se jugara por algo así y tuve razón, aunque desconocía todo esto). Churchill gana y cuando Canning llama al rey a su despacho, cita a la que el rey va lleno de ilusiones porque cree que le van a levantar la prohibición, Churchill decidió que el exilio ya no es por 5 años sino de por vida. O sea... Canning ni se inmuta (excelente casting, el de Davenport para eso) y dice "Una cosa es ser oposición y otra muy diferente, gobernar. 

En el otro, cuando por fin descubren (con la ayuda de un periodista) lo del informe, el informe decía que el rey era "apto" para gobernar..... pero el problema era Sudáfrica..., cosa que el Imperio negaba. ¿La razón de fondo? Minería... ¿Qué raro, no?

Me encantó todo.


5 de octubre de 2021

 Vimos el segundo capítulo de los 4 capítulos de El visitante americano (mala traducción por "estadounidense", aviso), una en Brasil sobre la visita de Theodore Rooselvelt a la parte salvaje del país a principios del siglo XX. Me sigue gustando. Es lenta, es cierto, pero a mí, el personaje me fascina, esa combinación entre progre en cuanto a las corporaciones (que quiere destruir, tiene una guerra con J. P. Morgan), la defensa de la naturaleza y la actitud de ataque a los indios (contra lo que cree el "positivista" brasileño que lo acompaña), y de relación con las armas. Me está gustando bastante. Creo que podría ser más rápida (sigo siendo de los que necesitan cierto ritmo para disfrutar verdaderamente) pero está muy bien. Ya pasaron dos capítulos así que supongo que terminará pronto y de paso vuelvo a una época interesante que vi en novelas como Ragtime de Doctorow pero con perspectiva latinoamericana. las actuaciones me gustan mucho y como siempre en las obras que vienen del margen (aunque el director, brasilero, hace años que vive en el Norte), hay mucha cuestión de traducción y es un placer escuchar tanto el inglés como el portugués. 


30 de septiembre de 2021

No sirve esto..., claro que no sirve. Y le falta tiempo y trabajo y reflexión y más. Pero lo voy a publicar porque en parte, dice lo que creo sobre el desalojo en la villa. Solo por eso.


Desalojo en la villa


Los dejaron 

sin techo,

sin paredes,

sin el pan de la mañana,

nuevo 

o viejo.

Sin espacio para mirarse a los ojos. 

Hubo golpes. 

Hay

golpes. 

Por eso,

el llanto

de las caritas furiosas.

Y el llanto y el grito

no bastaron.

No bastan hoy las manos chiquitas

de los hijos 

que protestan

como adultos

porque son adultos.

Bajo la lluvia,

nada es suficiente.

Tenían

nada

y ahora tienen menos. 

Y es el dinero,

por supuesto. 

Los que golpean 

lo saben.

Lo saben las madres

hoy,

cuando no tienen salida,

ni lugar para el descanso

ahora,

esta noche,

mañana, 

en el invierno. 

Lo saben

los chicos. 

Es el dinero.

Arriba, 

desde las nubes,

está lloviendo.

 

25 de septiembre de 2021

 Por fin tenemos dos series para compartir (hacía tiempo que andábamos huérfanos: The Wire, que nunca vimos (en HBO) y yo la última temporada de Sex Education, que me encantó en las dos anteriores. Solo voy a contar algo hermoso sobre el control y el autoritarismo que apareció en el último capítulo: la nueva directora de la escuela (que parece hippie --el adjetivo es positivo para mí-- y es terriblemente dura, mala, diría yo), empezó por poner una raya amarilla en los pasillos y pedir que funcionara como dirección, los que van para un lado a la derecha, y los que van para el otro, ídem. Los chicos discutieron eso. La mayoría dijo "Bueno, es solo una raya" pero uno (no es personaje principal, opinó: "Nunca es solo una raya". Y es cierto..., como sucede en la vida real: no era solo una raya. 

Excelente. Y muy, muy divertida, el tipo de cosa que necesito ver en estos tiempos.