9 de agosto de 2022

 Ayer, terminamos de ver en Netflix una miniserie que se llama "True Story", con Wensley Snipes y Kevin Hart y un actor blanco que hace de fan del personaje de Hart y la rompe... Una tensión inmensa, una historia oscurísima desde el primer capítulo (son 7 capítulos cortos, tipo media hora pero no lo parecen por todo lo que se acumula en ellos). Me gustó en general. Muestra el problema social y de los negros en EEUU en dos escenas relacionadas que son, en parte, marca de final (porque la primera es en el primer capítulo y la otra cuando falta poco para el último), muestra la fama y sus costos y privilegios. Y se queda ahí porque lo que le interesa es la toxicidad de ciertas personas para otras. ¿El final? (No, no voy a espoilear). Bueno..., Estados Unidos puro... Cultura del individualismo. Y cierta... digamos, "justicia poética" que me desagradó. Pero divertida, eso sí. Y angustiosa. El mejor personaje es el fan. 

6 de agosto de 2022

Anoche, con tres amigos y después de la hermosura que fue la FED para mí, fuimos a ver algo bien light (ya habíamos tenido lo nuestro con "Memoria") a Caballito: vimos "Tren bala", con Brad Pitt. Una película estilo Guy Ritchie, pura acción y adrenalina y mucho, mucho humor. El gore está ahí, claro (tal vez hemos llegado a eso) pero el humor es tan grande y todo es tan divertido (para mí, claro), que el gore ni molesta. Se lo sabe falso y así, no me molesta. Nos divertimos muchísimo, la verdad. En todo lo demás, la película NO DICE NADA. Nada, es pura superficie con alguito de tonterías psicológicas y problemas de personalidad... A eso llamo yo película "light", en la que es evidente que todos se divierten, desde los que la hacen hasta los espectadores. Brad Pitt, como cómico, es un genio. Y en ese personaje ambiguo y desafortunado (pero con mucha suerte), una bomba. 

Está llena de cameos de actores que uno conoce como M. Shannon, Sandra Bullock, y muchos más. La acción en Japón, con Tokio incluida, y los lenguajes que se usan (inglés, claro pero también japonés y ruso y castellano) la vuelven global. Creo que hasta en estas películas que no dicen nada el mundo se ha mezclado, y las culturas también. Los "errores" culturales del personaje de Pitt son deliciosos: creer que todos los japoneses son amables, que siempre se inclinan para saludar, etc. Me divirtió mucho esa parte de la cuestión. 

¿Una bobería? Sí, claro. Pero a mí me hacía falta. 

29 de julio de 2022

 Ayer terminé de ver en Netflix una película que me interesaba mucho. The Best of Enemies. Es sobre un hecho real que yo conocía, quizá no con tanto detalle. Algo que pasó en Durham, Carolina del Norte (que es el Sur, con perdón del oxímoron), en tiempos de la lucha por la integración escolar entre negros y blancos. Cuento lo que pasa (cosa que no suelo hacer) porque de eso se trata. Y en este caso, lo que está bueno es el hecho que se cuenta y las actuaciones..., tal vez la ambientación (con errores), más que el arte cinematográfico. Para resolver el problema de que queman la escuela de los negros, la dejan arruinada, y no hay otra para ellos, traen a un hombre de la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) para que organice una especie de asamblea entre blancos y negros a la que llaman con una palabra francesa, charette. Y el de la NAACP pone como copresidentes de la reunión al jefe del KKK y a la negra que dirige las protestas negras. Lo que se cuenta es cómo en esas semanas de trabajo dificultoso, con mucha violencia de fondo, sobre todo del lado del KKK, por supuesto, ese hombre y esa mujer se van acercando.  Sam Rockwell es un genio y me gustó muchísimo esa actuación. A Taraji Ben Henson no la conocía y me gustó mucho también. Por supuesto, hay algunas partes de la película que no supieron resolver, como las discusiones de la Asamblea..., que pasaron por encima con demasiada rapidez, como si no fuera lo importante. El recurso de lo que se anota en el pizarrón es... infantil por decir lo menos. Pero el resultado general está bien porque es una de esas historias que hay que contar, esas historias que quieren que las cuenten. Y el final, sobre los títulos, donde se ve a los personajes verdaderos vale la pena. 

26 de julio de 2022

 Ayer terminamos las dos temporadas disponibles de One Lane Bridge, una serie de Nueva Zelanda en Acorn (amo el nombre de esa plataforma inglesa, Bellota). Me gustó mucho porque se  parece a los policiales que leí de autores amerindios estadounidenses, como Louis Owens, digamos. Como en todo policial, hay crímenes (varios) pero no es un policial clásico, en el que la cuestión tiene que ver con el análisis "racional" de las pistas y la psicología de los posibles acusados. Y eso es así porque acá  hay también poderes, visiones y un objeto que en cierto modo tiene intención, decide y espera, un dios en cierto modo, un objeto que solo algunas personas entienden y "ven". El más importante en la historia es el protagonista, un nativo de Nueva Zelanda que sufre racismo de parte de varios personajes. Eso brinda otra versión del policial que inventó E. A. Poe y se convirtió en el policial enigma inglés de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie. 

Siempre disfruto mucho este tipo de variaciones en ese género y en esta serie hay también mucho que ver sobre la sociedad de Nueva Zelanda, su inglés (distinto del australiano), sus paisajes, las cuestiones del poder y hasta los enfrentamientos de clase y generacionales, y la cuestión de género (sobre todo lo que se refiere a la homofobia). El final es duro y tal vez definitivo (tal vez, claro, no sé). 

Algunas de las tomas alrededor del puente del título (Puente estrecho, sería una traducción posible) son realmente inquietantes, sobre todo las nocturnas.  Los diálogos son excelentes y todos los temas se analizan desde lo sutil, con pocas palabras. Para mí, hermosa como serie. La vamos a extrañar.

25 de julio de 2022

 Hoy, lunes, nos fuimos al cine al Boulevard Adrogué: una vez que dan algo interesante subtitulado tan cerca, hay que aprovechar. Y supongo que ya no va a estar ahí después del jueves, porque ya estaba la semana pasada (todo es película infantil-juvenil por las vacaciones). Así que fuimos a ver Elvis de Baz Luhrman (un director que amo pero cuyo nombre nunca sé si escribo bien). Me resultó raro que estuviera tan, tan lleno de gente un lunes (claramente por las vacaciones). Un paisaje que yo había olvidado. 

Antes que nada, gustos: hay quienes no toleran a ese director. Yo lo amé siempre, desde Moulin Rouge a Australia pasando por la fabulosa Romeo + Julieta y la miniserie increíble que vi en Netflix, creo, sobre música también (el título es un phrasal verb que refiere a bajar la púa sobre el disco cuando se es disc jockey). Elvis no es mi película favorita de Luhrman, no, pero me gustó mucho (A Odi, menos, dijo 7; yo diría 8, y después de lo que fue Memoria para los dos, me pareció una maravilla). 

Luhrman es él mismo siempre: como en cada película y serie que vi, cuenta una historia más bien legendaria, con buenos y malos (sí, en eso muy clásica, muy heroica) y muy llena de sentimientos... (razón por la que me gusta, supongo). Y hace claramente un recorte de Elvis Presley que deja de lado las ideas derechistas que tenía al final de su vida, que yo sepa (a pesar de su rebeldía al comienzo) y lo convierte en un ser muy querible y muy vulnerable, un "artista" en un sentido muy clásico y muy mítico también.

Pero hay mucho más: esta es una película sobre la mitad del siglo XX en los Estados Unidos. Y por lo tanto, hay notas de Historia del país (las muertes de Martin Luther King y Bob Kennedy, por ejemplo, Vietnam, Johnson y más) y esas notas siempre me interesan. La falta de otros momentos (Kennedy; la luna) también es notable pero tendría que verla otra vez para entender eso. Y, claro, mucho sobre la cuestión racial. El hecho de que Elvis tuvo éxito porque era un chico blanco que cantaba música de negros, que mezclaba la música popular más blanca, el country (y más racista), con la música de los negros y los movimientos de los negros (alejadísimos de los puritanos pacatos que se horrorizaron por eso), esos movimientos con la pelvis. Ese mestizaje  es la parte más maravillosa de la película y desata una lucha por cantar así, con esos movimientos contra la censura y el horror de los blancos poderosos. El público lo ama (las compañías no). De entrada se muestran los chillidos de las chicas (que acá se dieron con Sandro, mi vecino de Banfield). 

Además de eso y de la lucha del artista con el hdp de su representante (que solo piensa en dinero) (excelente Tom Hanks, casi irreconocible), la otra característica importante es cinematográfica: las tomas de Luhrman, la forma en que edita la película, en que la monta. Acá, lo hace al ritmo de la música de Elvis, y eso es francamente muy pero muy admirable y hermoso. El chico que hace de Elvis, lo hace muy bien,  en general, todos trabajan como los dioses. Me pareció perfecto el uso de las letras de la marquesina del Hotel Internacional de Las Vegas y del cartel de Hollywood como lenguaje y el montaje enloquecido sobre la ciudad de la perdición, Las Vegas. El dinero es el enemigo, la pesadilla que ahora vive entre nosotros. La trampa de una de las últimas canciones.  En eso, la película nos habla directamente. 

19 de julio de 2022

Empezamos a ver "One Lane Bridge", una neozelandesa en Acorn. Me está gustando mucho. Es policial pero en un lugar absolutamente rural, un lugar imponente. Y con un problema racial interesante  (el detective que llega como nuevo al lugar es maorí), como era en The Circuit, mi favorita de esa plataforma. 

Dos  cuestiones claves: 

-ciertos poderes que parece tener el detective, y que por ahora, con un capítulo visto, nada más, no están claros por lo menos para mí. 

-el racismo de los demás hacia él. 

La forma en que se tratan es excelente porque no hay subrayados (ni en el sonido ni en las tomas ni en el diálogo ni en ninguna parte). Se ven las dos cosas y si no una no las nota, bueno, nadie empuja a nadie a verlas. A mí, no me hace falta. 

En el racismo (que es lo que más me interesa), el jefe del detective no quiere comer con él aunque está solo, lo miran raro,  etc. La mejor escena es una en que llega a la comisaría y la secretaria le pregunta de dónde es. 

Auckland, dice él. 

¿Pero dónde nació usted? 

En Auckland, contesta él, con una sonrisa amarga.

Y entonces, como ya no encuentra forma, ella le pregunta: 

¿Pero qué es usted?

Y él dice maorí... Con un gesto muy leve de disgusto. 

Excelente. 

Los paisajes, increíbles. Siempre me acuerdo que ahí se filmó Lord of the Rings y se nota en esta serie también.  

18 de julio de 2022

Terminamos "The Hour"..., emocionante, bien actuada, bellísima en cuanto a profundidad de los personajes, que se van haciendo cada vez más comprensibles y más... entero, con un suspenso muy bien manejado y un final impresionante, de lo mejor que vimos en series últimamente. Me fascinó, además, la reconstrucción de la época, fin de la década de 1950 en Inglaterra, a comienzos de la era nuclear y la Guerra Fría... 

En la segunda temporada hay también algo sobre racismo, lo cual me interesó muchísimo (claro está) y también se analiza lo que hay detrás de casi todo: cuestiones de dinero. El dinero es rey, sí..., como se dice en algún momento, además de una descripción final de las corporaciones que es (según dice un personaje principal) una cita de Lincoln muy interesante (aunque yo no quiera mucho a ese personaje de la historia de los EEUU). Las corporaciones van a comerse el mundo, dice la cita. Es lo que pasa en la serie, en los dos casos (uno por temporada) que investigan los periodistas de televisión del programa semanal de noticias, The Hour (sí, repito, una hora por semana, en la BBC). Algunas cosas sobre Inglaterra que yo no sabía también, como la persecución a los gays hombres por ley (eso lo sabía), ¿pero no a las mujeres? Así se dice ahí. 

Después de verla entera, (por lo menos lo que hay hasta ahora en Acorn), puedo decir que a lo largo de la serie se ve cómo las mujeres pasan de víctimas a un cierto poder que saben cómo usar. Y no solo la protagonista sino las otras que aparecen, incluso una que es la esposa modelo... La pasé realmente bien. La voy a extrañar mucho. 

 -Sea Beast: Ayer, como Odi se fue a dormir temprano y yo quería algo alegre y bello estéticamente, algo para resarcirme de Memoria (más la pienso, menos me gusta y más defectos le encuentro), puse la nueva película de dibujos tipo Pixar que hay en Netflix, y que se recontra merece salas de cine. Yo la iría a ver, la verdad. Se llama Sea Beast, La bestia del mar. La belleza de los dibujos, la del mar y las olas, y sobre todo de la isla a la que llegan los personajes, es francamente sorprendente... Eso, primero. Pero lo importante es la historia y la historia me encantó. Al principio no sabía adónde iba y como yo soy de las que creen en la importancia de lo que antes llamaban "mensaje", ideas, digamos, me molestaba un poco la cuestión de los "monstruos" y el deseo (¿la necesidad?) de matarlos. Pero eso cambia en un momento y el cbio es general, en todo sentido.

El final y la cuestión de la monarquía me fascinaron. El personaje del capitán, claramente parecido a Ahab (y el monstruo a Moby Dick), es... doble, complejo,querible incluso, y me encantó. Más que el del héroe. Me gustó el tratamiento del género (las mujeres) y los dibujos de esas mujeres, todas, incluso la reina, y me encantó el hecho de que la heroína sea negra y pobre y rebelde. La pasé realmente bien. Me dormí tarde pero bien, horas. Por ahí la miro de nuevo en algún momento. Con Gali. 


 Algunos detalles más de "Sea Monster", Monstruo marino, la película de animación que volví a ver anoche, con Odi. Me gustó tanto o más que la primera vez y como siempre que miramos dos veces lo mismo, tuve tiempo de notar más cosas, de ver más todavía.

(Dado que hubo protestas por una crítica mía en la que de alguna forma digo parte (solo parte) del final, ojo que va a haber algunos detalles que pueden "espoilear". No lean si no quieren eso). 

1. Cuando los dos personajes principales ya están en contacto con el monstruo, la nena (huérfana, negra, pobre, todas en contra; un dibujo hermoso) le pregunta algo al cazador de monstruos sobre el "animal" que tienen ahí. Y él dice: "No sé. Nosotros los matamos, no los estudiamos, nena". O sea: matamos sin saber, sin entender. Nos basta con una definición, "monstruo" como justificación. Me conmovió encontrar eso que estudiamos tanto algunos sobre esa operación de creación de monstruos que hizo Europa para justificar su dominio del resto del mundo (sí, aparece tal cual también en "Colonialismo y derechos humanos" de Zaffaroni, que acabo de terminar de leer)...  

2. Ah, y el final: "Nuestros libros están mal"..., dice la nena y explica una operación de fake news (así la llamaríamos ahora) para provocar una guerra entre humanos y "monstruos". Eso es maravilloso. Así como la idea de que una forma de mejorar la cosa es no solo la paz sino la renuncia a la exploración de los lugares del mar que son de otros, que definitivamente no son nuestros. 

3. La reacción de otro monstruo cuando persigue a la nena y al cazador en la isla tropical (tan hermosa desde lo visual): solo quiere a su hijo, uno de miles. Cuando se lo devuelven, esa cara inhumana se calma y expresa algo muy, muy diferente. Una belleza. 

4. La rebelión. La rebelión es hermosa cuando llega. Rápida y hermosa. 

Cada vez más entusiasmada con la película. 

Si pueden, véanla. 

17 de julio de 2022

Estamos viendo una serie de dos temporadas en Acorn (la eligió Odi, no sé dónde leyó sobre ella y fue una pegada). Se llama The Hour y es sobre un noticiero de una vez por semana (síiii, ahora hay canales de noticias que no paran todo el día, este era una vez por semana) en la década de 1950, en Inglaterra. Una maravilla todo: los dos casos (uno por temporada) que resuelven los periodistas, policiales pero también políticos; la cuestión de género; la cuestión del racismo y la inmigración; los personajes, tan cuidadosamente tratados. Las actuaciones, estupendas. Acabo de ver a Dominic West en The Wire (bueno, acabo no, la vi a fin de año) y acá está de nuevo. Y todos están muy bien, el periodista apasionado que hace Ben Whishaw, la productora (Ramona Garai, que está insegura en un puesto para hombres) y la maravillosa Anna Chancellor (que en algún sentido me hace acordar a la tía de Peaky Blinders. La estoy disfrutando muchísimo (no había pasado últimamente con lo que elegimos, excepto la película de animación Sea Monster) y me va a doler que la terminemos. La vimos muy rápido porque con el covid estamos mucho más tiempo que siempre frente a la pantalla, en cama. La mirada sobre los políticos, la aristocracia, esa sociedad de castas que era y es la inglesa, el periodismo, los límites del periodismo (mucho más controlado en TV que en los diarios en esa época, parece). Todo vale la pena.  

13 de julio de 2022

Esto es lo único que voy a decir de Hold Tight, una serie de Netflix sobre Harlan Coben (están haciendo tantas, pero tantas series de todas las nacionalidades con Harlan que no queda más remedio que ver lo mucho que se repiten los argumentos, como me pasó a mí con Agatha Christie cuando leí el noveno o décimo libro). Esta es polaca y pensé que eso le daría otro tinte pero... no. La seguimos hasta el final porque tampoco era insoportable y queríamos ver adónde iba pero fue justo donde venía diciendo que iba y ese lugar es el del conservadurismo. Los jóvenes, los adolescentes son..., bueno, "malos" sería la palabra correcta. Se drogan, son capaces de matar... Claro que hay personas mayores mucho más peligrosas que ellos que se aprovechan de esas características y que son los malos verdaderos pero... qué malos son los adolescentes. Y los padres y las madres son..., bueno, en el fondo heroicos. Y los barrios cerrados y lujosos son las víctimas y los pobres, el lugar desde donde viene el mal... Eso. Horrible, creo que voy a sacar todas las series basadas en ese escritor de mi lista apenas pueda... Estaba bien hecha, bien actuada, con buen suspenso pero... No, gracias. Como en Christie, las clases altas no producen culpables, el culpable es siempre el mayordomo.  

12 de julio de 2022

Ayer, como Odi se fue a dormir temprano y yo quería algo alegre y bello estéticamente, algo para resarcirme de Memoria (más la pienso, menos me gusta y más defectos le encuentro), puse la nueva película de dibujos tipo Pixar que hay en Netflix, y que se recontra merece salas de cine. Yo la iría a ver, la verdad. Se llama Sea Beast, La bestia del mar. La belleza de los dibujos, la del mar y las olas, y sobre todo de la isla a la que llegan los personajes, es francamente sorprendente... Eso, primero. Pero lo importante es la historia y la historia me encantó. Al principio no sabía adónde iba y como yo soy de las que creen en la importancia de lo que antes llamaban "mensaje", ideas, digamos, me molestaba un poco la cuestión de los "monstruos" y el deseo (¿la necesidad?) de matarlos. Pero eso cambia en un momento y el cbio es general, en todo sentido. 

El final y la cuestión de la monarquía me fascinaron. El personaje del capitán, claramente parecido a Ahab (y el monstruo a Moby Dick), es... doble, complejo,querible incluso, y me encantó. Más que el del héroe. Me gustó el tratamiento del género (las mujeres) y los dibujos de esas mujeres, todas, incluso la reina,  y me encantó el hecho de que la heroína sea negra y pobre y rebelde.  La pasé realmente bien. Me dormí tarde pero bien, horas. Por ahí la miro de nuevo en algún momento. Con Gali. 

9 de julio de 2022

 Ayer terminamos de ver "The Staircase" (La escalera) en HBO y esta vez la vimos en HBO Max, la plataforma, no en el canal (se ve que hasta nosotros estamos cambiando de costumbres al respecto aunque no somos de hacer nada parecido a una maratón). Ojo porque no puedo comentar sin espoilear algo. Si eso les molesta,  no lean. 

Es una miniserie sobre un caso real de ¿homicidio? en los Estados Unidos. Trabajan Colin Firth y Colette, dos genios, además de la maravillosa Juliette Binoche y un casting en el que reconocí a la Samsa de GOT y al abogado (al que debo haber visto en cien películas), pero de quien no recuerdo el nombre (los nombres no son lo mío). 

La historia es interesante y, salvo algunos capítulos (sobre todo los finales), la tensión es constante y los diálogos, muy pero muy bien pensados. Lo que más me gustó (además de las actuaciones) es el hecho de que la duda que se plantea al comienzo (¿lo hizo o no lo hizo?) nunca se define. No hay una verdad única como en otras series por el estilo. De alguna forma, habrá quienes piensen una cosa y otros que piensen otra. La noche del crimen (porque hay un crimen, desde ya) se repite por lo menos tres veces y hay una insinuación de una cuarta posibilidad que no se pone en acto pero flota en palabras al final. Pero ninguna de esas posibles explicaciones se plantea como "verdadera". 

Otro detalle importante es la conversación (llamémosla así) entre lo que pasó y la grabación de una serie documental sobre el tema... ¿Es esa serie la serie de ficción en el fondo? ¿Hasta qué punto se convierte en un punto de vista que quiere guiar a los espectadores?  Ese agregado está planteado con enorme inteligencia: mientras la serie cuenta, también nos explica que, cuando se cuenta, se cortan y eliminan momentos de la historia, se decide qué decir y qué no, se manipula. Ese aviso es una buena idea en el mismo momento en que los espectadores de la serie están mirando y formando opinión... Un buen aviso. ¿Y hasta dónde puedo involucrarme con la historia mientras la cuento? Porque la decisión a tomar es sobre el personaje principal, el de Colin Firth, el marido..., y la serie es un retrato de esa persona, un retrato indeciso, porque Michael (ese es el nombre)  se vuelve más complejo y más difícil de definir a medida que pasan los capítulos. Y Colin Firth sabe cómo transmitir ciertas cosas con menos de un gesto.


6 de julio de 2022

 Algo serio y durísimo. No sé por qué hablamos de partos con R, que trabaja en mi casa. Pero lo que dijo me asustó tanto como lo que oí cuando andaba a caballo de la señora que me lo cuidaba en Ezeiza... Entonces, no sé cómo, hablamos de no quedar embarazadas. Y me di cuenta de que ella no solo no sabía de otro mecanismo que el condón, y el marido, por supuesto, no quería, sino que además no había entendido cómo funcionaba el mes femenino. Creía que había que hacerlo lejos de las menstruaciones. Es decir..., lo había entendido al revés. Se lo expliqué despacio y creo que ahí mejoró la vida. Tenía ocho hijos y el médico le había dicho (creo que eso es sadismo) "No tenga más" y ella no sabía cómo evitarlo. El hombre NO se lo había explicado.


Ahora, hablamos de parto. Me contó que cuando le tocó a ella (dos veces), fue muy feo (lo sé, para mí también, sobre todo el primero) y que los médicos decían cosas como "Bueno, si te gustó abrir las piernas antes, la culpa es tuya.." Lo juro..., no puedo creerlo..., la furia me cierra los puños... Y después escucho a Pérsico que dice que la AUH destruyó familias porque darle a la mujer hace que el hombre, si quiere ver al hijo, robe o venda droga... Lpmqlp... 

20 de junio de 2022

 -Peaky Blinders última temporada: Ayer la terminamos. 

Una gran serie…, excepcional. Todo es hermoso: las tomas, el guión, los conflictos, las impresionantes actuaciones, la música (que no es lo que suelo notar pero esta es inolvidable y perfecta para cada escena), la reconstrucción de época (entre las dos guerras). Hoy me preguntaba Odi por qué me gusta cuando yo rechazo (y dejo sin ver) las series en las que todos son violentos y asesinos y aprovechados (Breaking Bad, Los Soprano, o una en la que un personaje empieza bien y se va volviendo cada vez más cínico, como Better Call Saul). Bueno, creo que ahora que vi la última (aunque dicen que falta una película), tengo ganas de plantear las diferencias, de pensar por qué esta sí y las otras no. Tommy Shelby (Cillian Murphy, el protagonista) es un asesino capaz de entrar con una ametralladora y acabar con todos, de apuñalar, de acorralar, de mandar a matar. Como los de las otras series. Pero en esta, Tommy tiene una cultura que defiende y a la que no renunciar (la gitana) y una familia a la que protege siempre. No se ocupa solamente de sí mismo y de sus ambiciones, no. Hace lo que puede (a su manera) por ayudar a su hermana (que es una comunista) y a su pareja, a sus empleados y protegidos (siempre que no lo traicionen, claro), a sus hijos, a su tía, a su hermano. Llega a ser parlamentario (por el socialismo) y al final está jugando una partida complicada con los fascistas y nazis ingleses. Pero no hay duda de que odia a la derecha y a la clase alta inglesa que lo desprecia a él por gitano y por irlandés, como desprecian a los pobres, los comunes, los chiquitos, los humildes. Es ese lado de Tommy el que me llevó a ver la serie con enorme interés hasta el final. No es alguien que trepa solo. Está tratando de ser en un mundo que no le deja ser, un mundo que aplasta a los suyos. 

No quiero espoilear (hay sorpresas grandes en estos últimos capítulos) así que no voy a decir mucho, pero en esta última parte hay constantes señales del contraste entre los ricos que lo invitan a formar parte de sus organizaciones fascistas (que además son, en parte, históricas: la nota de Marcelo Figueras al respecto en El cohete a la luna es excelente, leánla si pueden). Hay una mirada cuidadosa a ese “mundo superior” de los nobles y a la forma en que el protagonista entiende lo que sienten y los usa para sus propios objetivos. No lo engañan; y él no está dispuesto ni a cambiar y ser como ellos ni a ser víctima de ellos; lo que quiere es engañarlos, pasarlos por arriba, ganarles en su propio terreno. Lo mismo hace la hermana cuando les muestra lo mucho que sabe de arte. 

Hay algo horrendo en los Peaky Blinders (la violencia, que está tratada con un arte impactante, con enorme profesionalidad desde todos los ángulos) y también una hermosura impresionante que tiene que ver con la resistencia, con una lucha torpe, empecinada contra esa riqueza poderosa que se cree omnipotente. Y así, cuando Tommy consigue algo, la sensación es de alivio, de apertura. De un camino posible (a pesar de la violencia). Por eso me gusta. 


17 de junio de 2022

 Terminamos Night Sky (Cielo nocturno), una serie en Amazon Prime medio de ciencia ficción y la verdad es que... 

1. Los primeros capítulos, y toda la historia centrada en los dos jubilados que viven en el campo donde encontraron un portal hacia... quién sabe dónde (en principio, un planeta desconocido y lejanísimo; al final, otros lugares donde existen esas cámaras) me parecieron muy buenos. Una forma de acercarse a la idea de lo extraordinario a través de los ojos de dos personas comunes, viejas, cansadas, con una historia personal totalmente cotidiana (personajes de una película tipo comedia dramática dulce incluso, o sea, totalmente de mi gusto). Me entusiasmé sin volverme loca (la ciencia ficción --salvo excepciones-- no es lo mío). 

2. Después, le adosan otra historia que empieza en Argentina (Campanella, claro..., cuando lo vi, bueno..., la verdad es que muchas de sus películas me gustaron, es a él al que no tolero pero esperé) y esa historia no me la creí, los diálogos son malos, los actores no muy buenos..., para mí se la podrían haber ahorrado. 

3. La tercera historia volvió a interesarme (el personaje que aparece después a través de ese portal y al llaman el "apóstata") y combinada con la de los viejos (Sissy Spacek y J. K. Simmons, los dos impecables como siempre) tal vez me hubiera gustado (según el final que le dieran). 

4. Lo peor fue el final..., no sé por qué desde el punto de vista de alguien como yo, atea, es inexplicable pero muchísimas veces,  este tipo de historias de contacto con seres extraterrestres terminan con algo místico, Dios, etc, como ese (para mí horrendo) final de 2001 Odisea del Espacio y el de esta serie. Lo que les pasa a los personajes de Spacek  y Simmons es... para mí imposible de creer y absurdo, un cliché... Me desilusionó mucho y ya lo estaba haciendo a partir de la mitad de la serie. En fin. 

14 de junio de 2022


Bueno, terminamos la primera temporada de "The Lincoln Lawyer", en Netflix. Ese sí que es un policial MUY clásico de juicio y abogados (en lugar de detectives). Nada muy nuevo, light y divertido para mí, con algunas cosas que son..., bueno, interesantes, empezando por el hecho de que pasa en Los Ángeles y eso, como las novelas de Chandler (californianas) le da un tono para mí más tolerable que las novelas del Este (Nueva York, sobre todo): aquí el aire es claro, no llueve nunca, nunca nieva, todo el mundo anda en remera o camisa... y el mar está siempre presente. Y alrededor, todo es un desierto (Yo fui muchas veces a EEUU por laburo y sobre todo fui a California; hay muchas cosas que no me gustaron nada pero es el lugar de ese país en el que me sentí mejor). Aquí también hay un abogado que es esencialmente un hombre roto pero menos (mucho menos) moralista que los de la novela negra del Norte, menos "puritano" para juzgar ciertas cosas, un hombre roto pero buenazo, claro, con arrepentimientos y dudas y errores graves pero... buenazo (como ya expliqué muchas veces, eso es necesario para mí; a veces prefiero que ese personaje no sea el protagonista pero necesito algún personaje así). 

Como muchas veces, este abogado sale de una crisis personal muy dura y atiende muchos casos chicos, y un caso grande (que involucra a un ricachón multimillonario del Silicon Valley) y tiene una hija y dos ex mujeres, con las que se lleva muy bien aunque solamente quiere a una, a la que intenta volver. 

Lo más interesante es su ascendencia mexicana y la forma en que suele hablar en un castellano muy bueno. La calidad bilingüe de California está normalizada en la serie y no discutida (salvo por algún personaje racista) y eso me parece por lo menos realista, porque yo lo vi a pesar de los deseos de Schwarzzeneger (con su absurda idea de "English only", solamente inglés). 

En cuanto al argumento, una de las vueltas de tuerca (solo una) fue totalmente inesperada para mí..., realmente me sorprendió. El resto no. Un tipo de serie amable, fácil de ver..., nada exigente, que a veces me hace falta ver (especialmente si ando con líos de dientes en el horizonte) así que yo, agradecida. Mañana me la olvido. 


 

13 de junio de 2022

 Hoy, 13 de junio. Odio el 13 y no me gusta naranja que la fecha del día del escritor/a/e tenga que ver con Leopoldo Lugones (que me gusta como escritor pero al que no hubiera elegido para nada, tan ligado a los conservadores, a una mirada muy fea, para mí, del país) pero es ese día. No voy a decir mucho porque me duele la boca y no sé cuánto va a durar esto de someterme a tres implantes en la boca (me duele a pesar de que me tomé lo que se debe... ahora mismo me voy a comer un kilo de helado o alguna otra cosa blanda y fría), pero:

¡¡Feliz día a todos los que escribimos!! Y me refiero a todos. Los que publican y los que no. A todos a los que aman ese juego íntimo (y no tanto) con las palabras y a los que saben que no era verdad que el lenguaje no se puede modificar. En grupo, se puede. A los que inventaron el lenguaje inclusivo también..., porque elles saben lo que hacen y son poetas.


10 de junio de 2022

 Ah, como siempre, no estoy de acuerdo con los críticos de cine (digo, algunos), empezando por el hecho de que ahí falta un poco de paridad de género, no hay mujeres. Y entonces, pasan cosas como que rechacen esa maravilla que fue para mí "Todo en todas partes todo al mismo tiempo" (o le den poco puntaje) y después defiendan algunas de tipo acción o terror o gore (gusto muy masculino) que, ellos mismos aceptan, son bastante clichés, bastante repetitivas y en cambio, rechacen absolutamente las comedias románticas (también repetitivas, pero para quienes amamos el género..., hermosas dentro de esa repetición). Lo peor para mí es cuando lo plantean como "es así" y no tengan en cuenta el gusto. Y el gusto importa. Hay que decirlo, digo yo, que lo digo cada vez que puedo cuando hago críticas de libros. Sin duda, hay que decir desde dónde se lee, siempre. O insinuarlo por lo menos. 

 

-Borgen última temporada (2022): Terminamos la última temporada de Borgen, la nueva. No me gustó nada.

A ver: por un lado tiene muy buenas actuaciones (la actriz que hace de la periodista, excelente y lo mismo el muchacho al que mandan como embajador suplente a Groenlandia, además de la principal, que es la de siempre). La cámara es excelente, algunas tomas son fabulosas en Groenlandia y el guion no es malo en cuanto a los diálogos.... La temática tiene sentido: el poder y sus consecuencias. Pero la temporada tiene problemas gravísimos y un final berreta, ñoño. Previsible.

El problema político que se plantea es excelente pero, para atreverse con esos temas, hay que llevarlos hasta algún lugar interesante. Para dejarlos en un lugar que es un cliché, sin profundidad, mejor hubieran ido por otro lado.

La cuestión, digamos, es la vieja discusión sobre la forma en que a veces los países centrales (y en esa serie, Dinamarca es la metrópolis de Groenlandia, que no es independiente) quieren contaminar sus periferias (zonas "sacrificables", las llaman) y otra veces (ese es el caso) pretenden que los periféricos cuiden la ecología mientras ellos hacen lo contrario. Y la forma en que los periféricos necesitan el dinero de actividades como la petrolera..., para la independencia por ejemplo. Yo estoy muy a favor de la Tierra y muy en contra de la minería y el petróleo, eso siempre, pero es un tema irritante y problemático cuando el poder está solamente de un lado. Acá se da con claridad entre un país como Groenlandia que quiere independencia y Dinamarca, donde algunos quieren explotar el petróleo con los chinos y otros no quieren explotarlo por la ecología, y en el medio, claro, se meten EEUU y la OTAN, que son de décima (esa parte sí me pareció realista y se quedan cortos). Me pareció una excelente propuesta pero que primero todos se vuelvan locos de poder y después, varios personajes principales se vuelvan súbitamente éticos y retrocedan... y todo termine "bien" (dentro del planteo general, claro..., para mí sigue estando mal para Groenlandia), uffff. No, gran desilusión. Que gane el amor me gusta (amo las comedias románticas, por ejemplo, y sé lo que estoy aplaudiendo, soy muy consciente pero el gusto es el gusto), pero esto no me gustó nada. En cambio, me pareció muy bien el planteo de lo que le pasa a la periodista: hay personas que no saben (yo soy una) ser jefas. Que no tienen que llegar a ciertos puestos. Que no toleran el estrés. Y esta bien cuidarse contra eso.

 Ayer, cine. Van dos jueves que vamos a ver algo, una vez al de Puerto Madero (lo más cercano a nosotros en Capital) y ahora  acá cerquita, a Temperley, donde por una vez pasaban una película subtitulada (única forma en que la vemos...). Hemos cambiado de día, diría yo... Rarísimo. Esta vez la pasamos realmente bien y es todo un síntoma que las últimas dos películas que vieron en la gran pantalla hayan sido sobre esa noción de "multiversos", muchos universos y no uno solo (lo cual siempre me gustó, desde Alicia en el país de las maravillas y el espejo hasta Narnia y Harry Potter, aunque Narnia y Potter no me gustaron nada). Digo que está muy bien porque pudimos comparar esa película malísima que fue "Dr. Strange" con esta, "Todo en todas partes al mismo tiempo"..., que es espectacular desde el título  porque la multiplicidad simultánea es un desafío para cualquier narración. Esta película consigue estar a la altura del desafío y se entiende a pesar del vértigo de cientos de versiones diferentes de la misma vida. Una forma hermosa de poner en imágenes un "¿qué hubiera pasado si...?", tanto que a mí se me empezaron a ocurrir preguntas como "¿qué hubiera pasado si mi viejo decidía llevarnos todos al Zaire, un lugar donde hacían falta médicos cuando yo tenía un poco más de diez años?"  o "¿qué hubiera pasado si yo decidía hacer esa beca en Australia cuando me recibí?" En esta película, con esa maravilla de actriz que es la china Michelle Yeoh (todos están muy pero muy bien), y Jaime Lee Curtis, fabulosa y tan lejos de su figura como mujer hermosa (aunque hizo un juego parecido en "Mentiras peligrosas", la idea de vidas posibles es solamente una parte (tal vez la que menos me interesa) combinada con, entre otras: responsabilidad social, crisis general, egoísmos, crisis familiar (otro cliché, sin duda..., sobre todo en el cine estadounidense) y entre todo eso, un constante negarse al binarismo alrededor de la idea Bien versus Mal, tan común en películas de "super héroes" como esta. Eso es lo mejor de "Todo en todas partes..." Raro en una película así, que en el fondo es de acción. 

Por eso, tanto la mala mala como la segunda mala no lo son del todo y hay una escena cercana al comienzo que es la clave del final: el momento en que le piden a la protagonista que diga "Te amo" a un personaje deleznable como la agente de impuestos que hace J. Lee Curtis. ¿Es un cliché el final? Sí, pero bastante necesario. Para mí, emocionante. Y así la pelea tipo artes marciales (que tiene mucho protagonismo) aparece como solo una forma de pelear, la otra es la contraria: la charla, el gesto. Ninguna es mejor o peor que la otra. 

En todo lo que pasa hay una destrucción de los pares opuestos hombre vs. mujer, heroísmo vs. pequeñez social, y hasta lugares grandilocuentes vs. lugares cotidianos. Eso último, sobre todo, me pareció maravilloso: finalmente, a pesar de los constantes viajes a distintos universos (cientos de ellos), la película pasa en dos días como mucho y en dos lugares centrales, una lavandería china en crisis económica y la oficina de la IRS (Afip) en la que los dueños de esa lavandería tienen que rendir las cuentas para una auditoría. Una genialidad... 

6 de junio de 2022

 Mientras seguimos mirando la última (y nueva) temporada de Borgen con Odi, yo veo solita no solo Gentleman Jack sino también La mujer del viajero del tiempo. Es una serie que parece que va a ser de amor (por eso la miré) y en todo caso, de amor y ciencia ficción y termina siendo algo muy diferente, más difícil de definir y muchísimo más triste. Amor hay, sin duda, una historia de amor contada por la chica. El hombre es quien viaja en el tiempo y viaja sin control, alrededor de su propia vida (ve miles de veces la muerte de su madre en un accidente..., no puede dejar de volver a ese momento). De a ratos, la sensación es hermosa; de a ratos, los encuentros son belleza porque hay amor en él y en ella (en eso, nada nuevo) pero los problemas de él hacen que ella lo conozca antes de que él la conozca a ella y en realidad, es al revés (no es fácil explicarlo pero el guion es muy cuidadoso al respecto y muy, muy novedoso e interesante). El problema es saber lo que va a pasar. Volver a ver lo que pasó cuando ya sabemos cómo termina (cuando termina muy mal) es, siempre, terrible. Y es terrible desde antes de lo terrible. A mí me hace pensar todo el tiempo en el miedo terrorífico que tengo a cosas que sé cómo son (y que son muy feas para mí) antes de que pasen: desde trámites a dentistas, sacadas de sangre --yo, que tengo muy mala vena-- y los dos últimos partos (no el primero, a ese entré creyendo que sabía pero no, no fue así para mí; y desde ese momento, supe). Es ese miedo terrorífico que aparece con tanta claridad en "La condición humana" de Malraux..., en la que alguien que ya pasó por la tortura decide volver a buscar a otros..., sabiendo lo que arriesga. El heroísmo (en el que no creo excepto de esa forma) es eso. Rara, la serie: tan aparentemente comedieta romántica (de las que me gustan, siempre lo digo) y tan profundamente filosófica y dura en el fondo.

4 de junio de 2022

-Gentleman Jack, temporada 2 (2022): Ayer, miré por fin el capítulo 6 de Gentleman Jack. El año pasado me encantó. Era una historia de amor hecha y derecha (con bastante de "verdadera", basada en diarios de la aristócrata protagonista, Anne Lister. Un amor lesbiano en el siglo XIX..., "difícil" es un eufemismo, por supuesto.

Esta temporada no termino de engancharme. Si lo pienso un poco, no hay una razón directa: es el mismo tono interesantísimo, de comedia (aunque la situación es bastante trágica), con una reconstrucción impactante de época (eso me encanta) y actuaciones increíbles..., un arte maravilloso, un vestuario que vale la pena. Pero es como que me interesa menos. Y ahí entramos en la cuestión "gustos": esta vez, hay mucho más de los manejos económicos de la protagonista y de cómo tiene que defenderse en sociedades donde es la única mujer. Y ahí es donde aparece (como comenté en la primera temporada) el rasgo clasista, orgulloso, de Anne Lister como parte de la casta del poder. Su desprecio por lo popular, y el uso que hace de su poder. Esa parte me la vuelve terriblemente antipática y en esos momentos, la serie se parece mucho a las que no veo (Downton Abbey; La reina, etc.). Y ahí, creo, me desconecto un poco. Lo lamento, era una de las series que más me habían gustado el año pasado. 

 

-Doctor Strange 2: Ahora sí, lo que vimos: Dr. Strange 2. Nos había parecido bastante bien la 1 y yo amo a Benedict, el actor. Por otra parte, me llevé mis sorpresas con películas de superhéroes (por ejemplo el Hombre Araña de Sam Raimi, mismo director que la que vimos ahora; o la maravillosa Pantera Negra). En general, saco conclusiones culturales de ellas incluso cuando no me gustan, como en este caso. Porque no me gustó nada de nada.

Es puro efecto especial, uno tras otro y como bien dijo Odi, está hecha para el 3 D, que no fuimos a ver... Fuera de eso es... (la palabra es de Odi) aburrida, excepto por la cuestión del vértigo de la acción y el arte..., que realmente me gustó en algunos casos. Para cambios de un mundo a otro dentro de lo onírico, me quedo mil veces con "Inception", esa maravilla.

Eso. Pero hubo algunas cosas:

-Hay mucho binarismo claro está. Hay buenos y hay malos como siempre en la visiones del mundo de Occidente pero..., un punto a notar es que la mala es más compleja que eso: es binaria dentro de sí misma, con una parte "decente", digamos (no se puede usar un lenguaje muy complicado acá porque no sería lógico). Hay una representación de eso cuando un personaje de otra serie (Marvel siempre mezcla héroes de distintas sagas, cosa que me gusta y acá llega como al máximo con Xavier) trata de rescatar a la "mejor" de una especie de cárcel interna en el cerebro de "la mala". Me gustó ese reconocimiento de que no todo es blanco versus negro.

-El uso de una chicana para representar un poder especial, que encima se llama "América" (como los EEUU creen que se llaman, con lo cual nos borran a todos los demás que somos el continente) es..., bueno, interesante. Ese personaje es el margen: es chica todavía, habla castellano y tiene claramente sangre amerindia y mexicana. Es lo contrario de lo que quiere la derecha en EEUU para representar "América": una mujer rubia de ojos azules y cuerpo perfecto. Y eso en una película que cree que no es política, que no habla de nada..., no en una que es intencionalmente política.

-El hecho de que el recuerdo de su comienzo como super poderosa, el recuerdo de la nena, sea su vida con dos mujeres, "mis madres". My mothers... Impactante esa naturalización de una situación así... Y el hecho de que ese sea el lugar al que ella quiere volver. Eso dice mucho sobre ciertas ideas que los machirulos quieren volver a imponer: ese tipo de familias ya se han vuelto bastante aceptables incluso en películas "nada" como esta.

Todo eso..., apuntes solamente. La película me pareció malísima aunque me atraiga la apelación a lo oriental y a la magia más que a lo científico..., como algunos otros héroes estilo "Iron Man" o "Spider Man", etc, etc. 

https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-el-castillo-de-barbazul-de-javier-cercas-nid04062022/

 

28 de mayo de 2022

 Terminamos la serie australiana de 3 temporadas (habíamos visto una, creo) Jack Irish,  en Acorn. Me encantó. Es un tipo de serie que compartimos y que a mí me hace mucho bien:  policial, en Australia (además de Pierce, con Aaron Pedersen, ese actor del que enamoré cuando fue  protagonista de la serie The Circuit, otra australiana), y con esa relación exacta entre humor (un humor muy humano y sin humillaciones) y tensión, entre seriedad policial (y peligro) y momentos de mayor tranquilidad, momentos de amor, digamos, bien tratados... También tiene momentos inolvidables, diálogos con un remate fabuloso, sonrisas y momentos terribles. Con eso,  todo pierde mucho de la solemnidad de ciertas series policiales (que igual me gustan) y eso, para mí, siempre es bienvenido. De otra forma, también Vera es así, sobre todo cuando ella roba comida o trata mal a su ayudante. 

Un ejemplo (momento del último capítulo o como mucho el anterior): El amante de las carreras y ricachón enamorado de los caballos quiere salvar a un caballo al que van a vender a un matadero. Protesta por eso. Cuando llegan, ya lo vendieron pero él se para delante del camión que se los lleva y grita que "la industria de las carreras mata por viejos a caballos que le dieron mucho" y mete la mano en el bolsillo (entre nos, mismo tema que "Bajo el jacarandá", uno de mis libros. Sus dos "empleados" (más o menos) lo esperan en el auto y miran. Uno de ellos pregunta:

--¿No estará por sacar un arma?

Y el otro, el personaje de Aaron Pedersen, le contesta:

--No, no, algo peor.

Y el viejo saca la billetera. 

La verdad es que en gran parte (salvo horrendas series de mal guion que ni siquiera comento) las series australianas me encantan... y la forma en que hablan el inglés me hace pensar mucho en su historia de colonizadores presos de baja estofa social y me hace que me cueste mucho entender, lo cual es todo un desafío. Al final, hay un hartazgo de muchos de los personajes con el negocio del crimen y el estar cerca de eso... Y un medio remanido deseo de recuperar a la familia. Ok, en el fondo, también OK con eso... Yo soy anti soledad siempre. 

24 de mayo de 2022

 Terminamos la primera (y por ahora única) temporada de "Tokio Vice", en HBO Max. Me gustó mucho como policial. Buenas actuaciones, buenas tomas, excelente guion en cuanto al ritmo y el suspenso, historias complejas y nada individualistas, algo de coralidad, para mí tan importante. Los grupos sociales que se tocan, se rozan, se enfrentan, están muy bien tratados. Algunas cosas de la sociedad japonesa están bien pintadas (yo lo digo sin ser experta ni mucho menos: lo vi en parte en los tres años que estudié esa lengua, de la que recuerdo más que nada la interesantísima sintaxis pero donde ciertas características están claramente presentes): total importancia de la jerarquía, reverencias incluidas; el "Sí, señor" de la vida corporativa (para mí, espantoso), en el centro de todo. Lo que se ve es una sociedad muy pero muy clasista y de enorme diferencia entre jefes e inferiores y muy pero muy machista (nunca me interesaron mucho esas sociedades, la verdad, pero las conozco desde los tiempos en que estudié la lengua y por el manga, que mi hijo amaba). Algo extraño en las ficciones estadounidenses: el periodista, que al principio parece único protagonista (después, por suerte, eso se pierde: por suerte para mí, la serie es bastante coral), odia su vida en su país y siempre está hablando de mal para abajo de su vida en EEUU. Es un "gaijin" (palabra bastante despectiva sobre los no japoneses) pintón y muy alto que dice que es judío.  No entendí por qué (el judaísmo no importa mucho en la historia) pero ahora se me ocurre que es para que el contraste entre él y los japoneses no suene demasiado a mirada WASP típicamente despectiva y eurocentrista. Es mucho más alto que la mayoría de los japoneses que lo rodean y   de vez en cuando se frustra con la jerarquía y hace críticas del estilo de: "lo de allá es un desastre pero por lo menos existe algo que se llama "periodismo de investigación"". Lo de las mujeres y la cuestión de la yakuza (alguien tendría que comparar mafias asiáticas y mafias italianas) es trágico y terrible.  Y la mirada a la policía y los diarios... horrenda. Hay violencia, mucha. Y hay algo de lo que vi en parte en The Wire, algo que en general me conmueve: algún criminal tiene una ética de algún tipo... sin dejar de ser quién es. Nada es binario del todo. En general, muy interesante. Y la dejaron arriba, en la mitad de la acción así que supongo (espero) que haya segunda en algún momento. 

23 de mayo de 2022

 Mayo 2022


El otoño es color

caliente

y aire helado.

Y cuando es hielo, 

el color me ofende

y me deslumbra; 

el contraste

en los huesos,

como la fiebre.

Hoy,

la brisa tiembla

en un baile tibio,

alegre.

Hoy,

el roble suelta hojas de metal

cobrizo

y esa lluvia

me toca,

me mueve.

Estoy de pie

en el pasto

todavía verde

y veo caer

las hojas

sin moverme.

Soy.

Respiro el día. 

Soy este calor

frente al invierno.

Hoy, estoy viva. 





20 de mayo de 2022

 Bueno, ayer me vi una película realmente mala. No sé por qué seguí hasta el final, tal vez porque pensaba que no podía seguir así, por curiosidad... Suelo dejarla como dejo los libros que no me gustan. Era una película de género y un género con mala prensa que yo disfruto mucho siempre que lo que esté mirando esté por lo menos en la media..., sea...., digamos, decente. Me refiero a la comedia romántica (romántica en el sentido de una historia "de amor", entre dos de distintos géneros, dos del mismo género, no importa). Como todo género, este tiene una estructura, ciertos tópicos, escenas típicas, una línea argumental de encuentro-desencuentro-rechazo-reencuentro, y más). Todo eso está bien, yo lo acepto. Estoy dispuesta a ver películas que tienen todo eso y lo repiten en un buen nivel (de actuaciones, de diálogos, de fotografía, sobre todo de argumento). Lo disfruto mucho (como otros disfrutan de las de guerra o las de terror). Pero esta película danesa.... uffff. No tenía sentido, no seguía bien la línea súper previsible de siempre, era como una línea interrumpida, salteada, que pasaba del odio del comienzo a una atracción inexplicada; era previsible, sí, pero mal planteada. Uffff. Además de que ya sabemos el estereotipo del "Para hacer el amor, hay que venir al Sur", esa cosa de que los países del Norte sienten que Italia los deshace, los deconstruye, los desarma... Pero hasta eso habría estado bien si hubiera estado bien. Se llama Toscana. El paisaje..., los lugares, aaah, Italia es lo que más me gustó de Europa en todos mis viajes. 

16 de mayo de 2022

Ah, una más: anoche Odi se fue a dormir muy temprano y yo vi una película entera. Sudafricana y sobre los tiempos del Apartheid. Se llama The Silverstone Siege. 

A ver: me interesaba el tema, estaba bien hecha en cuanto a las actuaciones, el suspenso, la sensación de final trágico inminente. Al final, cuando todo termina, se explica que el incidente en ese banco Silverstone es algo tomado de la realidad, que fue en ese momento que empezó la campaña mundial para liberar a Mandela, que esos tres guerrilleros (llamémoslos así) que tomaron el banco para escapar de los que los perseguían y terminaron exigiendo la libertad de Mandela fueron los primeros en gritar "¡¡Liberen a Mandela!!" En ese sentido, la película me abrió un mundo. El problema grave es lo que hace el guion con la evolución de los rehenes. No con quiénes son esos rehenes (eso está muy bien, incluyendo el negro estadounidense que está ahí; o la mujer que evidentemente trata de "pasar" como blanca) sino con la forma en que evolucionan. Esa evolución es una tontería ñoña. Trata de mostrar las cosas como no se pueden dar en pocas horas. Y los diálogos que muestran esa evolución son totalmente increíbles. Lo lamenté mucho cuando empezó a pasar (cerca del final). En cambio, las personalidades y razones secretas de los que toman el banco (que lentamente salen a la luz) están muy bien tratadas y son absolutamente creíbles.