25 de agosto de 2016

Ayer, mientras esperaba a Odi que se había ido a su noche de primos y hermanos, miré la tele (sé que en general no me duermo si él vuelve). No había nada en los canales normales, así que me busqué algo en lo alternativo. Quería comedia, quería pasarla bien. Quería no sufrir. Para mí, era importante eso. Así que vi The Fundamentals of Caring. Una película previsible, que sigue un guión conocido: alguien cuida a otro y se le acerca y lo saca adelante y al mismo tiempo se salva él. Pero me sorprendió porque dentro de ese guión, que se sigue con bastante exactitud, cierto, no esperaba menos yo, Paul Rudd (que me parece siempre delicioso) trabaja como los dioses, el chico también (yo no lo conocía), y hay errores que no suelen aparecer y desencuentros graves, no solamente encuentros y personajes marginales queribles que sorprenden sin salir de la dulzura que me hacía falta.

17 de agosto de 2016

No dice para nada todo lo que dije... pero bueno, ahí está.
Con respecto a esta mujer que sueña con ver el mar, una historia que están pasando en la radio (es la que acusaron de ir a Mar del Plata y tirar piedras a Macri..., qué raro, una mujer; acaba de decir que se enteró de la acusación en su casa de la Villa 31 y que nunca, nunca vio el mar), recuerdo algo que me golpeó profundamente en un tiempo. Fuimos a Misiones, estábamos a 30 kilómetros de las Cataratas y paramos a comprar una canasta de una familia que vendía al costado del camino. Charlamos. No conocían las cataratas. No podían pagar el parque, entrar. Basta con comparar eso con los pueblos que tienen gas o petróleo bajo sus pies, los contaminan pero no tienen nada de eso en sus vidas.

7 de agosto de 2016

Ayer..., Jason Bourne. Esperaba mucho más. Es decir q sigo confirmando q lo q yo quiero en una película es lo contrario de lo q quieren los críticos de Página, mi diario. Las 3 primeras de esa serie me encantaron..., sí , también la tres. Esta me pareció malévola ideológicamente (y eso para mí importa), mucho más q las anteriores, bien filmada sí pero con una historia floja... ah, eso sí. .., como siempre mucho q decir sobre EEUU. Ya no tienen enemigos..., la guerra es interna... , ellos contra ellos mismos. En algún momento pensé q habíamos llegado tan lejos del principio de la serie q había una defensa de la Corporación y de la idea de instituciones totales q ya me revolvía el hígado...,, x suerte a tanto no se llegó. ... pero me desilusiono bastante.

5 de agosto de 2016

Gracias Marcela... 


Participé del 10° Foro de Promoción del Libro y la Lectura “¡Aires de Julio en la Biblioteca!” organizado por ABGRA en el marco de las 26° Feria del Libro Infantil y Juvenil. Una exquisitez de encuentro donde quedó claro que fortalecemos los cimientos de la paz como custodios y promotores del libro y la lectura. Agradezco a la querida Biblioteca Popular Manuel Belgrano de Pinamar por la posibilidad de asistir y de seguir en continua formación como mediadora de lectura. Agradezo la lectura que me acompañó durante el viaje: “Los que volvieron” de Márgara Averbach, la vista desde el Centro Cultural Kirchner : mi querido Río de la Plata, el río más ancho del mundo, río casi mar. Agradezco a Silvia Paglieta y su “Encuentro de lectura con seres imaginarios y laberintos” que hizo nacer, entre tantos monstruos, al Cerdospión!! Agradezco a Fabiana Nolla Portillo y su editorial destinada a niños lectores con capacidades especiales, a la “Lectura y Comunidad” de Carolina López Scondras, a María Héguiz y sus caminatas por la lectura. La bienvenida de Oche Califa, muy conocido en el pueblo de arena por “A cada cual” (“A cada cual lo suyo, y a las moscas, una nariz donde posarse”). También al “Encuentro de pueblos originarios: investigar, conocer, comunicar” una trabajo de lectura en contexto de estudio.
Todo esto en CABA
Todas las mañanas, la proveedora, yo, baja la escalera desde la noche y los tres, el perro y los dos gatos, que no se llevan bien, por cierto, bajan conmigo en cascada. Me divierten los cruces, el apuro, la forma en que el gato viejo me espera para que lo levante en brazos, la forma en que el perro espera frente a la puerta y la gata joven espera el momento de lanzarse a toda velocidad a la seguridad de la ligustrela. Saben lo que se viene. Comida. Y me esperan, a mí, que me levanto más tarde, arriba. A veces, si se impacientan, los gatos se me paran sobre el cuerpo y ronronean para despertarme y Sandokán me apoya la trompa fría en la mano o la cara. Me río. Y como soy de las que hablan sola, cuando estoy sola, siempre cuando bajo dijo ¡¡Cascada de perros y gatos!! Y pienso que así vale la pena empezar el día.
Yo escribo desde siempre. No publiqué hasta los treinta y pico, después de ganar un concurso de las Madres de Plaza de Mayo. Por eso lo cuento. Me publicaron artesanalmente "Jirafa azul, rinoceronte verde". Eso me ayudó a seguir. Todavía tengo esos libritos diminutos, en colores. No me olvido, no creo que me olvide nunca... Y hoy, cuando me indigna lo que pasó ayer, lo que sigue pasando, esa espada sostenida sobre la cabeza de Hebe... tengo que contarlo... Una muestra diminuta de lo mucho que ellas hacen no solo con respecto a sus hijos sino con respecto al presente, a la pobreza hoy, a la educación, a la literatura. A la vida. Por eso, la indignación.

3 de agosto de 2016


Lo de que subir el precio de la manteca salva vidas... es importante. Es una demostración patente de cómo se puede aplicar una técnica, un recurso (literario, llamémoslo para no llamarlo de manipulación) para convertir lo malo en bueno a nivel de la palabra. Y es así: en este posmodernismo, lo que importa es lo que se dice y se cree, sí, se cree como cierto marco teórico que yo no comparto, que las palabras y las cosas del mundo no tienen nada que ver y peor todavía..., que lo único que importa son las palabras..., que flotan y arman el mundo, como en Matrix, película que odié pero que tendría mucho que decir si se deja de lado el asunto mesiánico que la recorre
Ayer de noche, Tinkuy, en la radio. Como ellos están en Palermo a esa hora, sin auto es un lío volver a casa..., lo hicimos por teléfono. A las 10 y pico me fui hasta la cocina (porque es un lugar con teléfono no inalámbrico, no confío en esos teléfonos, siempre se cortan en mitad de una conversación larga). Sandokán estaba en el sillón del living (ya sé que lo hace pero ya no digo nada, Luna hacía lo mismo, en fin... pero él sabe que está mal así que vio que yo bajaba la escalera a esa hora rara y se bajó) y se vino conmigo a la cocina. Todo lo que no es rutina le extraña y se pone inquieto. Se quedó conmigo todo el tiempo, y más vale que lo acariciara porque si no, hacía sus ruidos para llamar la atención. No ladró por suerte, pero me hizo decir "Basta, Sandokán", una vez por lo menos. Fue una linda entrevista, me reí mucho, hablé de cómo escribo, de lo que traduzco, de los autores que amo (y que, en general, nadie conoce por acá, excepto mis alumnos, claro), de los temas que me interesan y los últimos dos libros, Una gota de silencio y Los que volvieron. Me fui arriba muy tarde y como yo no me duermo sin mirar un ratito de televisión (costumbres son costumbres), terminé de ver El joven Montalbano, que había dejado por la mitad el lunes.


Y el comentario de los chicos de Tinkuy:

Fue una muy linda entrevista (por lo menos así también lo sentimos nosotros!). Como te comentábamos ayer al terminar la charla, nos quedaron muuuchas cosas por preguntar! Pero seguro que habrá nuevos encuentros por compartir, no? También nos reímos mucho y disfrutamos enormemente la charla sobre sus modos, costumbres y palabras favoritas!! Un gran compañero Sandokán, que estuvo a tu lado durante toda la charla! ja. Mandale una caricia especial para él y te dejo un abrazo grande para vos

30 de julio de 2016

Ayer, Sangre de mi sangre. Fuimos a verla a un cine malo, realmente malo el proyector, me mató desde las propagandas (me gustó una cola..., eso sí aunque habrá que ver). Pero bueno, la vimos. Es una película complicada. Hay que mirarla con cuidado, hay que escuchar lo que se dice, sobre todos ciertos comentarios que explican lo que quiere decir la película, que son instrucciones de lectura, como diría Genette: "Bobbio es el mundo", dice el vampiro que después entendemos quién es...; o "el tiempo no pasa" (no sé si exacto pero se insinúa eso). El deseo planea sobre todo, un deseo desatado capaz de cambiar la realidad por completo, porque hay escenas que seguramente son solo deseo, no realidad; y con respecto al deseo, creo que se dice, estamos como hace siglos. Nada ha cambiado mucho. Con respecto a la crueldad tampoco. Es una película seria, pensada, cuidada, con la sintaxis marcada en la puerta que se abre una y otra vez, en el presente y en el pasado, con la misma raya de luz que pasa a través de ella, a veces en secreto, a veces en público. Y entrar y salir es lo que marca el ritmo de la acción. El adentro y el afuera lo marcan todo. Y hay, sobre todo para mí, que siempre lo quise, un tono felliniano que estalla en esquinas nocturnas, en fiestas que son también sacrificios humanos. Y la visión de una misoginia que lo campea todo, antes y ahora.

29 de julio de 2016

Ayer, dieron otra vez Nebraska en el cable. Yo estaba sola. Una vez vi el final, nada más, tal vez algún momento intermedio. Qué película maravillosa. Me gustaron los silencios y las tensiones y los diálogos absurdos y cotidianos y la forma en que, incluso cuando hace esas películas, digamos, lerdas, el cine estadounidense (lo lamento, es de lejos el que más me gusta..., ese y a veces, el inglés y algunas películas africanas) se las arregla para no ser aburrido. Digo, para mi gusto, sé que hay otros. Se las arregla para llevar la historia también a lo social, no solo a lo psicológico. Y en estas películas (no las del mainstream, claro, esas no), para dejar ver algo de la complejidad de los personajes, sean simpáticos o no. En este caso, la madre, la mala de la peli (otra costumbre del cine estadounidense: esa visión de las mujeres aunque acá hay un personaje contrario, bellísimo, secundario). La madre que es un horror pero también es necesaria, una espada para levantar frente a los egoístas. Me encantó. La había querido ir a ver al cine pero seguramente me pasó algo parecido a lo de Rara en estos días: me la perdí y me la perdí del todo, por años.

28 de julio de 2016

Un recuerdo de hace un año:

Abajo, en el patio, hay una aljaba a la que vienen los colibríes para desesperación de la gata. Desde hace unos días también hay un grillo..., supongo. Y cada vez que salgo a la hora que canta, pienso "Qué cosa, estas alarmas". Pero no es una alarma aunque suena así: desde cerca, bajito, como si fuera un ruido muy fuerte que me llegara desde lejos. Es como si doblara la distancia, como si la torciera. Ni siquiera traté de buscarlo pero cuando me doy cuenta de que es él, ese ruido tan raro, tan metálico..., lo saludo. Y cuando yo hablo, él se calla. Contesta con el silencio.

22 de julio de 2016

Sobre el robo del lenguaje

Hoy más que nunca

Hoy,
más que nunca,
hay quienes sí
y hay quienes no
y los que sí
se cubren de palabras brillantes,
las retuercen,
las cambian
y después dicen Sí
y es No
y el mundo se derrumba
y arriba hay agua
y el aire está abajo
y para respirar,
hay que agacharse,
andar en cuatro patas.
Por eso escribo,
digo Sol,
digo Verano,
mis palabras buenas,
las digo despacio
porque están filosas,
llenas furia.
Las digo ahogándome,
de pie,
en un susurro por ahora.
Hace falta el grito.

Hoy más que nunca. 

21 de julio de 2016

Una alumna extranjera, estadounidense, me escribe un mail después de recibir su nota:

Muchísimas gracias por todo este cuatrimestre, fue una oportunidad inolvidable. Nunca podría encontrar una clase así, tan anti-canónica y con una perspectiva tan objetiva en los EEUU. Si algún día usted viene a Nueva York, me encantaría reunirnos!
Meritocracia es dinero. Solamente eso. ¿No tenés dinero? No merecés mirar fútbol (no es que yo lo mire, la verdad pero el sentido es el mismo que el de no entregar computadoras o libros gratis, o espectáculos o música clásica...). ¿No tenés dinero? No te merecés una jubilación a una edad en la que puedas disfrutarla sin morirte de hambre. ¿No tenés dinero? No merecés una educación universitaria..., claro que no. Y así. Y en el fondo, hay un desprecio infinito para quienes no tienen dinero y necesitan trabajar para conseguirlo. Entiendo por qué las clases altas y medias altas pueden votar esto. Más abajo, es pura hegemonía. Ay, Gramsci.

20 de julio de 2016

Cuando estamos solos, los cuatro en casa (una humana, dos gatos, un perro), los tres me siguen de habitación en habitación, casi siempre. Y no se llevan bien entre ellos, así que todo se llena de ruiditos, amenazas gatunas, chilliditos alegres de Sandokán que se divierte mucho molestándolos sin hacerles daño nunca. Eso me gusta. Yo no sé estar sola, nunca supe. Enciendo todas las radios para que haya voces en alguna parte.


Como sea, hacer gimnasia con Sandokán cerca es una experiencia absolutamente especial. Cuando estoy de pie, no hay problema aunque me mira, extrañado, por los movimientos de los brazos o la cabeza. Cuando me pongo en el suelo...ah, se me acuesta al lado, me pone una pata sobre la mano, me mete la cabeza en la panza y aprieta un poquito (dame bolilla), me muerde la mano con toda delicadeza. Lo peor es cuando estoy en esa media vertical (la verdadera nunca la hice ni la haré, no podía de joven, era una tortura hasta que cada uno de los profes de gimnasia, siempre desesperantes para mí, peores que los de Física, decidía rendirse y me decía "Usted déjelo, Averbach...") porque ahí, Sandokan se desespera: me besa, me tira de las piernas para que las baje, es como que no tolera que esté así, lo angustia y si no, me besa y eso es peor. Así que..., terminé hoy pero creo que mañana va a ser día de descanso y lo voy a dejar del otro de la puerta mientras escucho el concierto de protestas...

19 de julio de 2016

Dos cosas hermosas pasaron hoy en un día enorme, larguísimo que quiero que termine ya y hundirme en una serie o algo que me haga descansar instantáneamente.
Una: me escribió Lidia Blanco, a la que quiero enormemente... y considero una capa de aquellas sobre LIJ y me dijo que le gustó realmente mucho "Los que volvieron", que la emocionó y le pareció excelente. No digo más porque el autobombo puede volverse insoportable.
Dos: Voy a la Feria Infantil en el CCK, lugar que al había ido solamente dos veces antes y me sigue pareciendo hermoso y ahora desaprovechado... (salvo la Feria no vi nada). Como sea, me siento a firmar y de pronto, viene un pibe que yo no recuerdo y me dice que fue mi alumno en la Facultad (a mí me parecía de secundaria, cara de nene completo) y que yo le "cambié la vida"..., que hasta hice que hubiera comunicación entre él y la vieja porque él le contaba las cosas que yo decía de las instituciones totales..., y sigue toda la historia que no voy a contar porque no es mía. Yo me lo quedo mirando, asombrada de lo lejos que pueden llegar las palabras. Con miedo, claro, porque es casi demasiado. Le firmo, le doy las gracias...
Hace un frío terrible y estoy cansada de él pero esas dos cosas me acompañaron todo el día como una especie de cúpula privada tibia y deliciosa, de esas que solamente pueden construir los buenos recuerdos.
Ayer, fuimos a ver Viajo sola, la italiana. Voy a tener que llegar a la conclusión de que además del cine inglés, entre los europeos, el italiano (de cierto tipo, en ambos casos, claro) me gusta. La disfruté y la sufrí mucho, tal vez porque toca el tema de la soledad, que para mí es insoportable. Me gustó la forma en que la escena en que la moto y el colectivo van juntos plantea lo que quiere hacer la película: comparar una vida más tradicional y una de viajar sola en dos hermanas, dos vidas paralelas... y la forma en que cada una tiene satisfacciones e insatisfacciones. Pero sobre todo me conmovió la necesidad de otros en las vidas de todos.
Comentario de Lidia Blanco sobre Los que volvieron:

La leí con pasión y ya está incluida en el pròximo seminario sobre Historia y Literatura. El seminario estará los sábados de 13.30 a 16.30 en La Nube a partir del 3 de septiembre, y el año pròximo en la facu. Sé que no te gusta andar viajando los sábados, pero si te vienen ganas, te recibiremos con abrazos y fotos.
La novela me parece una de tus mejores creaciones, una escritura muy detallada, un clima poético, un trabajo con las voces narradoras impresionante. Te confieso que no me gustó mucho la tapa, no la veo acorde con la novela, pero bueno, es solamente una tapa.
Después de El bosque del primer piso, que es una maravilla, esta novela tendrá seguramente algún trabajo de análisis que te haré llegar. Ya está incluida como tarea en el grupo de investigación que coordino en La Nube.


Bravo Márgara!!!!!!

18 de julio de 2016

Fin de temporada de Outlander. En mi juventud, tal vez el placer q me da esa serie, nada intelectual x cierto, me habría hecho sentir algo parecido a la vergüenza. Ahora no, y creo q la alegría y el alivio de historias muy inverosímiles pero llenas de ideas contemporáneas sobre la sociedad, la identidad, las formas de pensar el amor y el odio y la resistencia, me los dieron mi amor, con el q empecé a ir al cine de otra forma y los estudios culturales. Me fascinaron los últimos dos capítulos... fueron inesperados para mí y al mismo tiempo muy... emocionantes.

15 de julio de 2016

Estoy encontrando razones cada vez más importantes (no solamente teóricas) para sentirme bien con mi visión política de la literatura. Por ejemplo: el lenguaje es peligroso y es capaz de cambiar la realidad. Lo que dice TN de las cajas de Florencia es increíble: dicen que encontraron tantos millones de dólares de Florencia en las cajas. Con eso basta. No dicen que es lo que ella declaró. Con eso basta. O sea: miren el dinero. Es ladrona. Por eso hay que usar las palabras en contra. Yo no soy periodista pero este mentir sin mentir me pone realmente furiosa.

13 de julio de 2016

Reviso partes de mi libro académico sobre Instituciones Totales (que había abandonado durante un tiempo, por falta de tiempo). En una parte, hablo de cómo en películas (antes novelas, pero no importa) como Lo que el viento se llevó, la Esclavitud aparece como un momento de colores pasteles, un paraíso perfecto, que pasa al sepia sucio después del horror de la Guerra Civil. Nada se dice de lo que vivían en la esclavitud los negros convertidos en cosas, en bienes vendibles. Para eso hay que ver otro tipo de producto cultural, las de Spike Lee, las primeras o tal vez Django en otros sentidos. Lo digo porque hace muy poco, el presidente de este país dijo que cada vez que se reduce la jornada laboral, el país lo siente como una pérdida, un retroceso. ¿Qué país? ¿El único que él conoce, el de los empresarios (no todos, digo, esos empresarios), que quieren esclavos, que si pudieran volverían a la jornada "de sol a sol"... porque era tanto más cómodo para ellos, porque para ellos era el paraíso perdido? O sea..., ellos decían que antes todo era "relato". Ahora también. Ahora más porque el número de personas que se siente en el Paraíso con la Esclavitud es mucho menor que el que festejó la Abolición. Digo..., por si acaso.

11 de julio de 2016

Ellos, los de gobierno, hacen toda una fiesta alrededor de que la fiesta de la (In)dependencia no sea política... hubo reacciones frente a banderas al grito de "No queremos política"... Siempre fue así: como el discurso de la derecha, ese "relato", está naturalizado o lo estuvo durante demasiado tiempo, aparentemente, según este discurso, no es política... Y los otros relatos, los de los grupos que no están en el poder o no estuvieron durante años, esos sí son "política". A mí, me hace una gracia amarga, casi la misma que me hace la idea de que la literatura no es política, pero eso es otra historia: ¿qué hay más político que invitar al rey del país del que nos independizamos y decirle que los próceres tuvieron "angustia" (Un Freud ahí, por favor) cuando dictamos la Independencia? Y ¿qué más político que hacer que desfile Aldo Rico, para volver a poner a la dictadura en el centro y hacerla "heroica"? El momento en que dejé de apoyar a Alfonsín fue cuando dijo "son héroes de Malvinas"..., no "la casa está en orden". Ese fue el momento en que yo me fui de esa plaza. Esto es muuucho peor, porque Alfonsín había hecho. Estos se la pasan des-haciendo. Y lo que hacen es política, claro, les guste o no

7 de julio de 2016

Hay cosas lindas en medio de un país cada vez más terrible..., más duro. Ayer, (y lo recomiendo, vayan), inauguración de la exposición Futuro, curada por mi hija, Tam Painé Ciai, en Matienzo... Hermoso. Me gustó todo. La alegría de un trabajo bien hecho también, sí. Y de un trabajo que se ama. Vayan.

4 de julio de 2016

En la tormenta

El frío
de junio
talla cuchillos
de lluvia.
Y yo,
yo te imagino.
Tus manos grandes,
tus ojos,
tu espacio
que siembra veranos
junto al viento del mío.
Te imagino
a pesar de este año,
a pesar del invierno del aire
y del otro invierno,
el que nos están inventando.
Y no es que el frío ya no muerda.
No es que no exista este
no, el del calendario; no es que no exista
el otro,
el del dinero eterno, poderoso,
el del egoísmo abierto y
aplaudido;
el del hambre, claro, que los dos van juntos.
Existen.
Y yo no sé defenderme.
Yo
te imagino.
Hoy necesito un refugio
y el primero que encuentro,
siempre,
es el tuyo.



2 de julio de 2016

Nada que ver con una gran película, pero para pasar el rato, me gustó muchísimo Dos tipos peligrosos (ufff, un traductor acá, por favor: Nice Guys). Una cómica pero del estilo que mucho, mucho humor en diálogos, algunos momentos de humor físico, pocos (no son lo mío pero me reí), y realmente atrevida en muchos sentidos. Me gustó porque me gustan las buddy movies..., y necesito eso que odian los de Página (no sé por qué les gustó a pesar de eso): escenas de amistad cuando no se la esperaba, escenas de acercamiento..., eso que se suele sentir como "sentimental" y que yo quiero y disfruto mucho. Me gustó porque dentro de eso es lo menos pacato que he visto en un tiempito en las pelis Hollywood mainstream con respecto al sexo: se habla de porno y hay una nena adolescente que pasa por todo y sobrevive muy bien. Me gustó porque el final es lo menos Hollywood final feliz que vi en mucho tiempo, en realidad, parece el final de una película policial negra... y eso vale la pena. Y porque sus "héroes" son personas comunes y nunca llegan a ningún reconocimiento público (como en la novela negra) y que, a diferencia de lo que pasa en la novela negra, no se lo merecen mucho tampoco. Valió la pena para hacer lo que muchos están haciendo en el cine: huir un ratito del horrible mundo exterior y refugiarse en la sonrisa.

30 de junio de 2016

Por fin, aunque no en el cine, vi Tangerine... El hecho de que esté grabada en un teléfono o varios..., no me importa mucho, no veo tanto lo técnico en el cine, supongo. Es una película hermosa y terrible. De nuevo, como la mayoría de las películas que me gustan y me sorprenden, mezcla los géneros con una maestría admirable. Es una película de "amigas-amigos", el género cuesta elegirlo y tal vez debería haber un tercero, y la amistad es el único sitio seguro en la ciudad que muestra, una Los Ángeles desagelada, triste, el tipo de ciudad que yo vi cuando fui (excepto en Venice, gracias Dick, amigo de siempre, por mostrarme ese barrio). Nada en las calles, una desolación de cemento, nada, nada de naturaleza, solamente veredas interminables. Es impresionante la falta de hogar, de lugar de refugio, la cantidad de puertas que se cierran..., incluso puertas horrendas pero mejores que el afuera despiadado... Es una película de viaje, entonces, de "misión": se busca a alguien durante todas las horas del día que dura la acción, hasta la Nochebuena. Es una película de Navidad, esas tan edulcoradas y horrendas de los EEUU (a mí me gustan las "dulces" para pasar el rato pero no esas..., eso sí que no), pero en realidad es una película de no-Navidad, una cruel burla a esa visión tonta de ese día. Y es una película de venganza. Y es todo eso en un color chillón que se las arregla para ser horrendo, un poco como el de Utopia, la serie. Vale la pena.

28 de junio de 2016

Anoche..., me dormí tranquila, bien, después de El joven Montalbano que me hace reír, más que nada eso (es difícil para mí reírme y me río así, con series que no son de humor pero lo rozan), y de pronto, un sueño. El peor en mucho, mucho tiempo. Un segundo fue, menos, pero a diferencia de muchas pesadillas en las que sé que estoy soñando y hago fuerza para despertarme, anoche me la creí toda. Era una ola. Solamente eso. El peor, el peor de los lugares del mundo: estar frente al terror máximo para mí y terminar justo debajo cuando rompe. Era enorme. Y vi el rulo del espanto sobre mí y cerré los ojos y pensé, me dejo llevar..., no sé, voy a ahogarme. Caí, caí y era evidente que estábamos muy alto. Pensé voy a estrellarme contra el piso de piedra, de arena y entonces, me di cuenta de que estaba respirando. Ahí lo supe: era un sueño. No sé por qué no me sometí a eso. Por eso no veo ni leo ni me acerco a ningún género cuyo objetivo sea "dar miedo".
Cuando lo supe, respiré una vez y me ordené despertar, como hago siempre que sé que eso es un sueño. Y entonces, ahí estaba, el corazón desatado, en mi pieza. Eran las 5,41. No sé por qué lo soñé. Sé que sigo asustada. Por eso lo escribo, es una forma de exorcizarlo. La escritura es eso, tantas veces...

27 de junio de 2016

Dice M. A. Macedo

Los que volvieron,
de Márgara Averbach,
publicado por PRH,
bajo el sello Sudamericana Joven Novela

De lectura muy recomendada:
Polifonía puesta al servicio de lo silenciado, de aquello que se intentó olvidar, desconocer, lo innombrable.

La historia de la represión vuelve a través de múltiples voces que buscan los nombres de dos NN enterrados en el cementerio de un pueblo.

Una novela en la que el silencio se hace presente y ocupa su espacio, aun en medio de todas las voces que reconstruyen la historia. Se trata de un silencio rítmico, en medio de un tono poético, un silencio que se multiplica.

Márgara Averbach parte de un hecho real - los alumnos de una escuela santafecina y una investigación que luego permitió establecer la identidad de dos jóvenes militantes sepultados en el cementerio de la ciudad- pero Márgara ficcionaliza, crea una historia a partir de la historia y los personajes como tales tienen una vida propia y avanzan en su propio relato.

Esta polifonía que propone la autora tiene un rasgo muy distintivo: la inclusión de las voces de "Los que se perdieron". Ellos buscan, ellos no descansan, ellos dicen, hablan, susurran, esperan: "Nuestros nombres perdidos ronronean, lejos, donde los dejaron. El camino hasta ellos es muy largo termina allá, en el mundo del que nos sacaron a la fuerza, ese mundo que dejamos antes de la zanja. Es un camino con más de dos puntas. Un camino que no podemos andar a solas"
...
"Las ausencias nunca se hacen costumbre."