13 de julio de 2016

Reviso partes de mi libro académico sobre Instituciones Totales (que había abandonado durante un tiempo, por falta de tiempo). En una parte, hablo de cómo en películas (antes novelas, pero no importa) como Lo que el viento se llevó, la Esclavitud aparece como un momento de colores pasteles, un paraíso perfecto, que pasa al sepia sucio después del horror de la Guerra Civil. Nada se dice de lo que vivían en la esclavitud los negros convertidos en cosas, en bienes vendibles. Para eso hay que ver otro tipo de producto cultural, las de Spike Lee, las primeras o tal vez Django en otros sentidos. Lo digo porque hace muy poco, el presidente de este país dijo que cada vez que se reduce la jornada laboral, el país lo siente como una pérdida, un retroceso. ¿Qué país? ¿El único que él conoce, el de los empresarios (no todos, digo, esos empresarios), que quieren esclavos, que si pudieran volverían a la jornada "de sol a sol"... porque era tanto más cómodo para ellos, porque para ellos era el paraíso perdido? O sea..., ellos decían que antes todo era "relato". Ahora también. Ahora más porque el número de personas que se siente en el Paraíso con la Esclavitud es mucho menor que el que festejó la Abolición. Digo..., por si acaso.

1 comentario:

Jorge Prinzo dijo...

Por si acaso... y hace bien en decirlo. La Sociedad Patriótica, Rural, Bancaria e Industrial no descansa. Espera y prepara sus avances.
No sea cosa de que en un año empiecen a debatir en la tele una ley de "Mejoramiento y superación laboral" que garantice la comida como única retribución, basada en alguna ley de EEUU ("Underdog Statement" de 1791 o algo por el estilo).
Lo peor es que lo festejaremos (hemos festejado cada cosa...).