24 de diciembre de 2016



Palabras que se volvieron ajenas, que ahora son amenazas: emprendedor, emprender (todas las de la familia); sinceridad, sincerar (toda la familia); diálogo, dialogar; consensuar; alegría (esa es particularmente dolorosa para mí..., esa sobre todo, una palabra que en un tiempo de mi vida escribí con mayúscula). Hasta revolución. Cambio, por supuesto. Nos están robando el castellano.

1 comentario:

Jorge Prinzo dijo...

Márgara:
Como será que ni el nombre nos dejaron, desde España nos dicen que hablamos español.
Daniel Moyano, en El vuelo del tigre, contó algo semejante en medio de una época terrible que vivimos acá.
Habrá que arreglarse con otras palabras, y si no nos llegaran a alcanzar, haremos señas.