6 de mayo de 2018

Ayer de noche terminamos The Alienist. Y da la casualidad que justo antes habíamos visto otra ambientada en el siglo XIX, el siglo sucio y miserable de los libros de Dickens: The Frankestein Chronicles. Así que creo que está bien compararlas.
The Frankestein Chronicles no me gustó del todo. Empezó bien, como un policial extraño en el que aparecían las figuras literarias de la Inglaterra de entonces, transcurre en Londres, Mary Shelley, los poetas románticos (de pasada), que después o mueren o se van a Italia (como pasó realmente). Me pareció conmovedora en muchos sentidos pero el final me molestó. A Odi, no. Eso está muy bien y suele pasar. Sí. A mí, me parecieron mal el cambio de género y la vuelta de tuerca de ese final y me molestó que el personaje con el que yo más simpatizaba terminara en otra parte. Lo disfruté unos capítulos, después ya no. Como siempre en ese tipo de cosa "de época", me encanta la reconstrucción no idealizada: la suciedad, la miseria, el barro, la contaminación, los sombreros raídos del protagonista.
The Alienist es en el mismo momento (un poco más adelante, en el cambio hacia el siglo XX) pero en Nueva York. Y también sobre cuestiones con chicos abandonados..., eso que tanto ve Dickens (escritor que, confieso ahora mismo, no me gusta nada pero me vi obligada a leer). Y esta sí que me gustó. Me gustaron los personajes, el género policial completo de principio a fin, la cuestión psicológica en pañales, la defensa de las mujeres, los marginales, cierto pensamiento científico que estaba empezando. Excepto, claro, el ensalzamiento del señor Theodore Roosevelt en sus tiempos como comisario de Nueva York (eso sí que no pero bueno...). De nuevo, la reconstrucción es excelente, las actuaciones hermosas incluyendo a los chicos (y hay muchos chicos) y ciertos comentarios impagables, sobre todo uno que hace el protagonista sobre el señor J. P. Morgan, bien presente en ese momento en la vida de la gran ciudad. No es Seven Seconds, digo, no está tan jugada, pero vale mucho la pena si uno disfruta de este tipo de historias.

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